14 febrero 2005

Pies de barro

Para algunas personas, admitir que no son dioses es un duro ejercicio. Tener que retroceder ante una evidencia que se les muestra contraria a algo que ya daban por hecho supera su capacidad de comprensión. Todo se vuelve buscar factores extraños, intromisiones, culpables o milagros.
Y no. No hay nada de eso. Es mucho más simple. NO podemos hacer que siempre suceda lo que esperamos aún poniendo en ello todos nuestros medios y toda nuestra voluntad.
Pensar que estamos en la posesión de la absoluta justicia, de la única verdad y del poder de otorgar la vida y la muerte es simplemente una estupidez.
Hoy me he alegrado mucho porque algunos de esos dioses han tenido que retractarse ante la fuerza de una anciana inválida y muy enferma que no ha querido darles la razón. Desea seguir aquí y aquí se quedará algún tiempo más.
Probablemente no será mucho pero ya les ha ganado. Por goleada.

13 febrero 2005

Viento del Norte

Leí en alguna parte que antiguamente estaba prohibido en muchos lugares de Sicilia que los jueces dictaran sentencias los días en que soplaba con fuerza la tramontana.
El DRAE recoge, entre otras, estas acepciones para la palabra tramontana:
Viento del norte.
Vanidad, soberbia, altivez o pompa.
frase coloquial - Perder alguien la tramontana=perder los estribos.
Parece desprenderse de estas explicaciones que las personas no estamos en nuestro sano juicio cuando el viento zumba sobre nuestras seseras. No sé si el que hoy estamos soportando aquí viene del norte, del sur o de algún otro punto de la rosa, pero sí sé que llevo todo el día desquiciada y me falta un milímetro para perder los estribos y el caballo.
Por dos veces se ha cortado la electricidad y ha malogrado lo que intentaba escribir así que antes de que vuelva a suceder, os dejo con los preciosos datos acerca de la tramontana. Me marcho para no perder el poco seso que me queda.

11 febrero 2005

In Memoriam

Tenía 97 años, seis hijos y una esposa que le va a seguir los pasos quizá mañana mismo. Murió ayer y yo estaba allí. No formaba parte de mi familia de sangre pero era mi familia, si por familia entendemos las personas a quienes queremos y por quienes nos hemos esforzado para procurarles una mejor vida en sus últimos meses, días u horas.
No puedo escribir acerca de lo que significó para su familia directa, porque eso no me pertenece, pero sí puedo hablar por mí. Le quería porque era un cascarrabias encantador que nunca se aprendió mi nombre. Yo era para él "la chica de la grúa", desde que al principio de nuestra relación conseguí una para poder trasladar a su esposa inválida de la cama a la silla, sin demasiado esfuerzo. Era gracioso escucharle preguntar; "¿Y que opina la chica de la grúa de tal o cual cosa..?". Me encantaba tener su confianza hasta el extremo de no querer prácticamente nada que la tal chica no hubiera aprobado. Me siento triste y contenta al mismo tiempo. Se ha ido sin darse cuenta y ojalá haya sabido, o sepa ahora, que yo estaba allí, con él, para darle mi opinión acerca del nuevo camino que ha emprendido.
Muchas veces me había cantado coplas de su tierra castellana, recitado versos y contado anécdotas de sus tiempos de buzo o de ferroviario. Hoy no tengo canciones para él. No me apetece cantar pero tengo un fragmento de un poema de Ungaretti, que me hubiera gustado recitarle ayer, a las dos y media de la tarde.
Lo dejo escrito aquí. En su memoria.
*
Donde la luz no mueve ya una hoja
pasados a otra orilla inquietudes y sueños,
donde posa la tarde,
ven que te llevaré
a las colinas de oro.

03 febrero 2005

Soltar lastre

De vez en cuando me da un ataque de "lastritis". Es una enfermedad que se va incubando lentamente y de pronto ataca sin piedad. Me empiezan a picar las manos y me sube por los brazos un deseo irrefrenable de ponerlos en disposición de tirar a la basura un millón de cosas. Algunas de esas cosas llevo años odiándolas y las conservo por si acaso se presenta en casa la persona que me las regaló en un día particularmente aciago. Otras, son recientes pero se me ha olvidado para que las compré o si no lo hice yo, como han llegado hasta mi casa; otras han perdido su utilidad y otras están ya aburridas de existir. Y ya no puedo aguantar más y comienzo una búsqueda concienzuda por armarios, cajones, altillos, estanterías, arcones y cualquier otro lugar susceptible de contener algo de lo que pueda deshacerme de inmediato. En menos tiempo de lo que tardo en contar hasta cien ya he logrado llenar unas cuantas bolsas que irán a parar al contenedor en cuanto estén cerradas para no caer en la tentación de volver a guardar algunas. Y cuando, por fin, las he perdido de vista para siempre sé que las echaré de menos aunque ya no tuvieran ninguna utilidad pero me siento mucho más ligera y libre.
Hay lastres más difíciles de soltar. Lastres que nos atan el alma a sentimientos que ya no necesitamos. Enfados que ya hemos olvidado porqué surgieron, rencores que nos impiden sonreír al prójimo, enfrentamientos por causas estúpidas que nos alejaron de algún amigo, daños colaterales de guerras que no eran nuestras o batallas que perdimos justamente y no queremos reconocer. Las personas nos hundimos bajo el peso del orgullo, la soberbia, la vanidad, la prepotencia, el victimismo y mil otras causas que conocemos de sobra aunque no queramos admitirlo.
¿Porqué no empezar, ahora mismo, a soltar lastre emocional? Empezando por lo que más lugar ocupa en el alma.

01 febrero 2005

¿Y yo, porqué escribo..?

Le he parafraseado la cuestión a mi amiga Sherezada para el título de este post porque es una pregunta que me viene bien y que hace tiempo intento aclararme a mí misma. Creo que será ilustrativo si os pongo un pequeño poema que escribí hace mucho al respecto. Malo, pero eso, ilustrativo.
*
Escribo para reírme el año próximo
de lo mismo que hoy me hace llorar.
Porque el aire es pesado
y el día muy oscuro.
Porque es mejor
que hacer la lista de la compra.
Porque soy una imbécil
que no sabe ordenar sus pensamientos.
*
¿Queda claro? No sé porqué escribo. Será que tengo muchas cosas que contarme que aún no sé de mí. O será que no tengo valor para decírmelas en voz alta. O tal vez, si las oyera, así, de pronto, me dolerían demasiado o me causarían ira o miedo o ganas de mandar la mitad de mi vida a paseo. Al escribir es más fácil elidir y eludir. Cuando escribo puedo rodear lo que deseo decir de muchas maneras, sin que eso sea ocultar la verdad interior. Por más páginas que escriba, por muchas vueltas que le de, más pronto o más tarde, lo que haya escrito me dirá la verdad en cuatro palabras pero, tal vez, para entonces, ya esté preparada para saberla.
También he llevado diarios, a rachas. Y algunas muy largas. Rompería ahora mismo más de la mitad de lo que escribí porque me aterra que pueda caer en manos extrañas. Tanto por lo bueno, que también lo hay, como por lo malo.
Hace mucho que no hay anotación ninguna en mis diarios. Mis necesidades de escribir se dan de palos con mis otras necesidades, así que me conformo con escribir pequeños textos para mis hadas y mis leyendas y aquí, para decirle a mi amiga Sherezada y a cualquier otro amigo que pase por la puerta, que sigo sin saber porqué escribo. Y si alguno logra averigüarlo con certeza, que me lo diga, por favor.

27 enero 2005

Vivir es un martirio

¿Verdadero o falso?
Siguiente pregunta:
¿Comparado con qué?

25 enero 2005

Leer, esa enfermedad

Por desgracia, su nivel de contagio es bajísimo, si exceptuamos la prensa sensacionalista o los diarios deportivos que, por cierto, no entiendo de donde pueden sacar tantas palabras para explicar un evento tan parecido a otro. ¿Que el delantero metió el gol con la izquierda siendo diestro? ¿Que hubo tres ocasiones de marcar que se perdieron? ¿Que el árbitro favorecía a los de casa? Pues bueno; como todos los domingos o sábados o miércoles que se juegan partidos.
Que me parecen bien los deportes, que no tengo nada contra ellos ni tampoco tengo nada en contra de las crónicas de sociedad, pero de verdad ¿es necesaria tanta información al respecto?
Me gustaría ver esa misma capacidad de debate alrededor de los libros. Y también más seriedad y más verdad. Y no quisiera ver los dos o tres mini espacios en la televisión, salvando lo que haya que salvar, convertidos en tertulias de amiguetes dónde solo se habla de lo que publica cada capillita en concreto, obviando mejores creaciones o tocándolas tan de pasada que da la impresión de que "eso que escriben los demás", no merece la pena mencionarlo. Aún así, bienvenidos sean y aunque sé que es demasiado pedir, que proliferen.
Leer es una palabra que requiere pasar a la acción. Coger un libro de la estantería y dedicarse a él. Pocas cosas mas placenteras, para los enfermos de lectura, que tener un libro entre las manos. Antes de abrirlo le damos vueltas; la portada, la solapa, la contraportada, lo hojeamos, leemos frases al azar, lo calibramos y luego pasamos a la acción. A leer. Con los cinco sentidos. Contagiados hasta el tuétano de la enfermedad de la lectura.
Que algún día sea una plaga endémica y congénita y que nunca se invente una vacuna que la cure.

24 enero 2005

De polaca a polaco

Pues esto es como dicen que pasa con las cerezas, que tiras de una y salen tres o cuatro. Tiré de Szymborska y me encontré en las manos y en la memoria un montón de polacos ilustres a los que admiro desde siempre. De Chopin no voy a decir nada, porque no puede explicarse, hay que escucharlo, pero si voy a decir algo de un hombre menos conocido, igualmente genial. Poca es la obra traducida y de ella la que se puede encontrar más fácilmente son sus aforismos. Estoy hablando de Stanislaw Jerzy Lec. Su peripecia vital, terrible y heróica ya sería motivo suficiente para recordarlo pero hay mucho más. Murió en Varsovia el 7 de mayo de 1966 y tuvo un funeral de estado. Eso, seguramente, le hubiera dado motivos para escribir unos cientos más de "Pensamientos despeinados", de los que os dejo aquí una pequeña muestra.
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En el principio era el Verbo, y en el final el Lugar Común.
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Un salto moral es más peligroso que un salto mortal.
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Nos queda poco tiempo. Todavía nos amenaza la Eternidad.
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A veces la mentira se ajusta tanto a la verdad, que resulta difícil vivir en la rendija.
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Los que olvidan más fácilmente aprueban con menos esfuerzo el examen de la vida.
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A veces el castigo trae como consecuencia la culpa.
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Algunos ven con el ojo derecho y con el izquierdo exactamente lo mismo. Y piensan que en eso consiste la objetividad.
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Consejo para escritores: en algún momento hay que dejar de escribir. Incluso antes de empezar.
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23 enero 2005

Theodor y Teddy Bear

En 1902, el presidente de Estados Unidos, Theodor Rooselvet, tomó unas vacaciones para dedicarse a su deporte favorito: la caza del oso, en las montañas del estado de Mississipi. Un periodista del Washington Post, que formaba parte de la partida de caza, deseando asegurarse unas buenas fotografías del presidente cazando alguna pieza de importancia, había mandado capturar un gran oso y lo mantenían atado a un árbol esperando la llegada del importante cazador para soltarle. Exhausto como estaba el pobre animal, la caza habría resultado fácil y el reportaje asegurado.
Pero cuando el presidente llegó al lugar, no sólo se negó a cazar ese día, sino que ordenó soltar al oso de inmediato y confiscó todas las armas para que nadie tuviera la tentación de darle alcance y disparara sobre el animal.
Al siguiente día, 16 de noviembre, el Washington Post, publicó el dibujo que aquí veis. Y este dibujo fue el verdadero inspirador del oso de peluche, porque aquella misma noche, un avispado comerciante neoyorkino y su esposa, confeccionaron dos osos de juguete utilizando una tela afelpada y brillantes botones para los ojos.
El éxito fue instantáneo y el nuevo juguete se bautizó con el nombre de "Teddy Bear" (Oso Teddy) en clara alusión al episodio protagonizado por el presidente, ya que el diminutivo de Theodor es, naturalmente, Teddy.

18 enero 2005

El odio agazapado

Se acabó el amor y decidieron separarse. Tenían tres hijas y pensando en ellas quisieron que todo fuera muy civilizado, conservar una buena relación, compartir responsabilidades, ayudarse a pasar el trago del divorcio. Él se quedó a vivir en el pueblo costero donde siempre había vivido. Ella se fue a la ciudad donde tenía a sus padres y un trabajo esperando. Todo muy pacífico, todo muy asumido. Pasaron dos o tres años.
Ella le llamó un domingo a primera hora:
-Oye, quiero volver a casarme ¿que te parece?
- Me alegro por tí. Que les parece a las niñas?
-Las nenas encantadas. Se llevan muy bien; él les ayuda con los deberes, las está enseñando a patinar, les ha comprado un perro. Ya sabes cuánto lo deseban...
-Que bien! Oye, que me alegro de verdad. Os deseo lo mejor. Diles a las chicas que las llamaré un día de estos.
-Mira, quería pedirte un favor. ¿Recuerdas donde está guardado mi traje de novia? En el armario del dormitorio, arriba del todo en una caja blanca, grande..
-Sí, sí, ya sé.
-Si no te causa mucha molestia, me gustaría que me lo mandaras y me ahorras el viaje. No quisiera gastar mucho y podría hacerle unos arreglos y volver a usarlo para la boda. Es un vestido tan bonito..!
-Nada, mujer. No te preocupes. Mañana mismo te lo envío.
-Gracias, muchas gracias. Te llamaré para decirte la fecha que hayamos decidido. ¿Querrás venir? Las nenas se alegrarían.
-Bueno, lo pensaré y te diré algo.
-Venga, nos vemos. Adiós Jaime.
-Adiós, adiós Carmen. Besos a las niñas.
Colgó y fue al dormitorio donde estaba el armario. Abrió las puertas y miró la caja que tantas veces había visto sin verla realmente. Estaba atada con una cinta de raso. La bajó del estante y la puso sobre la cama. Deshizo los nudos que sujetaban la tapa, retiró el papel de seda y miró atentamente. Primero el velo; largo, liviano como una pluma. Luego el vestido. Lo tomó por los bordes del escote y lo extendió sobre la cama. Apenas recordaba lo bonito que era. El corpiño bordado hasta más abajo de la cintura, la amplísima falda con multitud de capas de gasa. Recordó que cuando Carmen entró en la iglesia para casarse con él, parecía andar entre nubes de espuma. Lo apretó un momento contra su cuerpo y lo soltó con una naúsea. Fue al baño y vomitó. Se lavó la cara, salió y fue a la sala, a las habitaciones de las niñas, a la terraza. Aquí y allá cosas de las ausentes que no cabían en el piso de la ciudad. Todo estaba tan vacío...
De un cajón de la cocina sacó las tijeras. Volvió al dormitorio, se sentó en el borde de la cama, cogió el vestido y empezó a cortarlo. Tardaría todo el día en acabar el trabajo, pero había tiempo hasta mañana.
-Sí, Carmen. Mañana mismo te envío el vestido. Sí. Bien empaquetado y con mis mejores deseos para tu nueva vida.

17 enero 2005

La vida. Instrucciones de uso

Ese título tan fantástico no se me ha ocurrido a mí. Es de Georges Perec, admirable escritor francés. Es un libro especial hasta en la forma en que puede leerse. Da igual por el capítulo que empieces. Te queda claro hasta el último detalle.
No hay ninguna forma sensata de resumir un libro como ese, así que si os gusta leer y aún no lo conocéis, un día de estos pedid que os lo presten en la biblioteca más cercana.
Y esto a que viene? Pues a que quizá sería una buena idea editar un manual de cómo manejarse por la vida. Y no me estoy refiriendo a un libro de autoayuda. Nada de algo como "póngase delante del espejo, sonría 100 veces y dígase que es usted una persona maravillosa. Si no le funciona con 100, que sean 1.000 y en paz". No, no. Debería ser algo diferente. Algo como lo que pedía mi profesor de literatura cuando quería algún examen por escrito. La regla de las cuatro C. Claro, concreto, conciso y completo.
Tenemos la vida que tenemos porque no tenemos el dichoso Manual. Y así no hay forma de llevar una existencia medianamente tranquila.
Se me volvió a acabar la tinta. Voy a por más.

14 enero 2005

Estoy como una cabra

Todo el mundo lo dice. Hasta yo misma me lo repito de continuo. Y me gustaría saber que tiene el mundo en general contra las cabras.
Quisiera dejar claro que si yo fuera una cabra, me molestaría mucho que me comparasen conmigo. No está demostrado que las cabras estén tan mal como yo. De la cabeza, digo.
Las cabras son unos seres pacíficos que se dedican a sus labores normales. Estas consisten, básicamente, en ir arrancando hierbajos con los dientes y rumiarlos con gesto grave y parsimonioso, sacando de vez en cuando la lengua para recolocar alguna briznilla que intente escaparse por las comisuras. Tienen unos ojos serenos que saben donde han de mirar para encontrar el mejor bocado y van en paz detrás de sus pastores o de los cencerros sin preocuparse por asuntos que no les incumben. Allá cada cual con sus abstracciones, que ellas viven tan ricamente.
Que envidia me dan las cabras..!
Bueno, todas no. Por aquí pasa de vez en cuando un gitano con su cabra y una escalerita de tres peldaños por la que el pobre animal tiene que subir y bajar al compás de una música que toca su dueño con más empeño que fortuna. La pobre debe estar hasta los mismísimos cuernos de tanto hacer piruetas por la misma escalera una y otra vez. Si estoy en casa y oigo la música, cojo algo de fruta y pan y se lo llevo. Debe estar muerta de hambre porque un día casi se me come la mano.
Creo que he decidido que no me importa estar o ser como una cabra, siempre que no sea la del gitano.

12 enero 2005

Cristales rotos

Hace unos años viajaba por una carretera secundaria y el coche que me precedía se salió de la calzada cayendo en la zanja lateral. Paré y me acerqué corriendo a prestar ayuda. Un joven iba al volante. Se había abierto una buena brecha en la frente y la sangre le corría por la cara. Se quejaba de dolor en el pecho pero podía andar. Recogimos algunos efectos personales de su vehículo y lo llevé al hospital más cercano. El médico salió al cabo de poco rato para decirme que el chico estaba bien y que me pedía le llevara sus cosas, que muchas gracias y que ya podía irme que alguien vendría a recogerlo.
Unos días después encontré bajo un asiento de mi coche un bloc escolar con las puntas rozadas. Como no era mío, tenía que ser del chico accidentado. Levanté la tapa. En la primera hoja, había escrito unas pocas palabras:
Es que yo te quiero, Ana.
Y nada más. El resto del bloc estaba en blanco. Otras noventa y nueve hojas para seguir escribiendo y el bloc estaba en blanco. Me senté en el coche leyendo y releyendo y casi palpando una situación de la que solo tenía una frase.
Lo único que acerte a oír cuando llevé al chico a urgencias fue su nombre, Juan. Al día siguiente fui al hospital y no cejé hasta que me dieron el domicilio y el nombre completo. Era en un pueblo cercano y allá me fui con el bloc. "Si, vivía aquí hasta hace tres días; sí, su mujer se llama Ana; sí, se habían separado, siempre estaban discutiendo; sí, tenía una hija pequeña; sí, la niña también se llama Ana. No, no sabemos donde se han ido, cada uno por su lado, claro, pero no sabemos".
Me quedé el bloc durante mucho tiempo. Me dolía lo que estaba escrito y me dolía haberlo leído. No podía tirarlo, no debía quedármelo, no podía entregárselo a nadie.
No hace mucho me decidí a deshacerme de él. No quería romper la primera hoja por no romper las letras. Preferí quemarla. El resto lo rasgué en pequeños pedazos, lo metí en una bolsa y fui al contenedor a tirarlo. Cuando cayó dentro sentí como un estrépito de cristales rotos.
Noventa y nueve láminas de cristal roto.

11 enero 2005

Medio millón en cariño

Ayer el contador de mi web principal sobrepasó el medio millón de visitas. No, no he hecho trampas. El contador no registra las visitas que se hacen desde mi IP. Esto lo aclaro para los mal pensados :))
Estoy contenta porque en los dos últimos meses no he hecho apenas nada en ella (por culpa de alguien en Chile que me metió en esto de los blogs) y siento que es un regalo que el tráfico haya aumentado en lugar de descender. No puedo dejar de pensar en como algo que se empieza solo para intentar distraerse de dolores y molestias (esta vez, físicos) y que en el fondo no se tiene intención de continuar cuando se resuelva el problema, puede convertirse en una razón de peso para la vida. Parecerá una tontería o cuando menos una exageración pero no lo es. Ni mucho menos.
Ya sabéis eso tan famoso que dijo Ortega y Gasset; "Yo soy yo y mi circunstancia" y en mi circunstancia esa web fue un salvavidas. Algo que me traía aire fresco del exterior cuando no podía salir a la calle y me calentaba el corazón cuando más frío tenía.
Ninguna de las personas maravillosas que conocí a causa de la web podrá saber nunca lo agradecida que les estoy por muchas veces que se lo diga. Pienso ahora en poetas como Mengíbar, Serradilla, Barrero y otros que me escribieron cartas alentadoras, en músicos y dibujantes que me permitieron utilizar sus trabajos bondadosamente y en muchísimos niños y adultos que me escribieron para decirme como a ellos también les arropaba el alma lo que yo les contaba. Una adolescente me pidió permiso para escribir un libro con temas sacados de mi web, un pequeño me mandó un dibujo de su koala de peluche, una abuela me solicitó coger las hadas de mi web para confeccionar un álbum a sus nietos, una niña me contó que su madre había muerto y que ella creía que estaría volando con las hadas como explico en una página de mi web...
Podría pasarme horas escribiendo acerca de todas esas personas y más horas aún agradeciendo cada una de sus palabras.
Voy a dejarlo aquí junto con mi propósito de continuar invirtiendo en cariño durante todo el tiempo que me sea posible.

10 enero 2005

Hablando claro

Ola trenzas; que tengas claro que si te escrivo es para dcirte que me justa muxo t pg i que tiene muchos fayos pero da igual porque mu gta muxo y eso que dices de las adas es bonito auqnue queda un poco cursi esta muy bonita tuweb y la musica pos tampoco esta mal aunque raya un poco ta mejor la de sakira o incluso la de carlos vives que es mas animada. te queiro decir que no agas caso de jente que te diga que las adas y los elfos no esisten x que yo los e visto e incluso e vsito duendes
bueno que sigas así y ten muy en cuenta estas adbertencias asi tendras mas visitas y le puedes poner publicidad y asi te visitaran mas bueno me despido. adios

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Creo que he entendido que la música es buena pero mala, que la web esta muy bien pero tiene muchos fallos y que hadas, elfos y duendes son uña y carne con mi comunicante. También quedo advertida de que sería mejor para mis visitas que la web estuviera llena de ventanas publicitarias.
Solo puedo decir que intentaré enmendarme.