04 enero 2005

A vueltas con las Fiestas

A trancas y barrancas vamos superando las fiestas. Aún algo dormidos; aún demasiado llenos de comida, aún algo melancólicos por todo lo que no hemos podido tener.
En unos días más, empezaremos a recordar sólo lo bueno y divertido. Las anécdotas de la sobremesa, las travesuras de los críos de la familia y, "'¡cómo han crecido, si parece que fue ayer cuando empezaban a gatear..!"
A mí también me parece que era la semana pasada cuando aprendí a leer o me compraron mis primeros zapatos con un poco de tacón. No tengo conciencia exacta de todo el tiempo que ha pasado desde entonces. No puedo recordar ni la milésima parte de las cosas que me han ido pasando y que debo tener guardadas en alguna neurona que tampoco recuerdo como se activa.
Leí una vez una historia breve titulada "Olvidamos porque debemos olvidar", y la conclusión a que se llegaba al final de la historia era que olvidamos porque no nos sería posible soportar todo el dolor que acumulamos a lo largo de nuestra vida. Porque el dolor tiene muchos nombres; decepción, desilusión, engaño, abandono, promesas incumplidas, proyectos fracasados, miedo, pesadillas, olvido, muerte...
Añadid vosotros a esas palabras el contexto en que sucedió. El resultado es dolor. Y nuestra mente nos protege olvidando la mayor parte, con la única condición de que el tiempo transcurra.
Y hay que mantenerse en la esperanza de que dentro de poco, habremos olvidado la mayor parte de todo lo que no es imprescindible para nuestra supervivencia.
Esa es la fuerza de la especie.

5 comentarios:

Miguel dijo...

¿Y qué pasa cuando nuestra mente nos castiga una y otra vez con ese mismo dolor sin dejarnos olvidar?
Un besito
PD: ¿De qué parte de España eres?
PD: Las manchas de sidra las hago aquí en Asturias, pero en Nochevieja me fuí a León, de donde son mis padres
PD: Otro besito

Sherezada dijo...

Hola!!
definitivamente volvemos al comienzo: el correr del tiempo es lo que nos mueve y gobierna nuestra vida. Porque ¿cómo convatir el paso del tiempo? (descartando la cirugía, claro). Vamos a tener que aceptarlo como a un "amigo", ya que siempre dependeremos de él, queramos o no (y será mejor tenerlo de nuestro lado!).

Un abrazote!

Sherezada dijo...

ejémmm... convatir = combatir

;)

el_aire_se_serena dijo...

Decía el primer profesor de Filosofía que tuve (era un genio) que la memoria es la facultad de olvidar. De modo que tener buena memoria puede significar también "saber olvidar" lo que no merece ser recordado. Pero...¡qué difícil!

Anónimo dijo...

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