08 junio 2007

Charlando con Teresa III

Teresa no recibe como todo el mundo. No dice buenos días, ni hola, ni nada parecido. Antes de dejarme entrar en su casa, tengo que contestar a una especie de encuesta acerca del tiempo, las noticias que ayer tarde escuchó en la tele, y si luego, cuando me vaya de su casa, tengo que ir a casa de otros enfermos o no. Así que, después de llamar al timbre, me apoyo tranquilamente en el marco de la puerta y me dispongo a mantener la diaria conversación previa a la entrada a su recibidor, donde me espera otra batería de preguntas, pero donde ya puedo descargar el peso del bolso y la carpeta de ejercicios que toca realizar. Luego, mientras me persigue por el pasillo, o yo la persigo a ella, según el día, me va contando las novedades que, básicamente, consisten en lo que vio, o creyó ver, las docenas de veces que se asomó a la ventana desde que la dejé el día anterior. Un hombre estuvo a punto de caerse al cruzar la calle, una mujer pasó cargada con muchas bolsas, una monja entró en la farmacia de enfrente, un guardia vino con la grúa a llevarse un coche...
Lo que su mente deduce de cada una de esas cosas da para escribir una novela. Casi puedes ver como le trabaja el cerebro sacando conclusiones a cual más peregrina, al mismo tiempo que gestualiza cada momento de la acción que desarrolla.
Poco a poco se va centrando en lo que hacemos y hoy tocaba tema filial: sus hijos,sus nombres, su fecha de nacimiento, cuántos viven, cuántos y cómo murieron. Y me ha contado ésto:
El primero que me nació, era precioso, pero precioso... ¡ay, que precioso era...! Todo el mundo tenía que ver con él. Tú sabes..., tenía los ojos azules, así, grandes, y antes se hacía una procesión dando vueltas alredor de la iglesia y todos los que lo vian, tenían que decirle algo. Yo le llevaba con un gorrito, así, para el sol, que no le quemara, y ese, el día de la procesión, era el primer día que le trajimos al pueblo. ¡Qué día tan bueno que pasamos...! Comimos allí y todo, que conocíamos gente mu maja y a la tarde, pero ya tarde, nos vinimos a casa. Y cenamos, y el niño también cenó, y se reía todo el rato y estaba precioso y cenó bien. Y se durmió, y mi marido y yo también nos acostamos y nos dormimos.
Un silencio y unos movimientos de cabeza, como negando, me han dado a entender, porque la conozco, que lo que seguía iba a dolerle, pero ha continuado hablando.
Al día siguiente, cuando amaneció Dios, mi marido se levantó para ir al campo, y miró la cuna. Tú ya sabes; antes las cunas las poníamos así, cerca de la cama grande, y mirábamos a los niños cuando nos levántabamos. Y mi marido vino a tocarme y me dijo: No te lo quería decir, pero el niño está muerto. ¡Mira...! ¿Pero cómo...? Sí, sí, está muerto... Y estaba, estaba.
Me mira y veo la incredulidad aún retratada en sus ojos. Me pregunta: Oye, ¿tú sabes de qué se moriría? Yo, que tengo un nudo en la garganta, apenas alcanzo a decir: No sé, Teresa. Va a mirar por la ventana un momento, mueve un poco la cabeza y vuelve a su silla.
El marido cogió la bicicleta y fue al pueblo a por el médico, pero cuando vino ya dijo que sí, que estaba muerto y que ya podíamos enterrarle. Pero, ¿cómo pudo ser eso? ¡Si era un niño precioso y había cenado bien...! Pero luego, mira, tú sabes que hay que ir a ver al cura para el entierro, pues el marido fue y el cura le dijo que no se podía enterrar en el cementerio porque no había hecho la comunión el niño. ¡Qué tío sinvergüenza, el cura...! ¿Qué te parece, eh, qué te parece?
Mal, me parece muy mal. No se podía negar a enterrarle en el cementerio. ¿No estaba bautizado?
¡Ah, claro que sí! ¡Menuda fiesta que armamos para el bautizo! ¡De todo había! Y el mala sombra del cura ese fue quien le echó las aguas. ¿Qué te parece, eh? Nos dijo que lo enterráramos en el corral. Y el marido lo enterró, con su cajita y todo, que nosotros la hicimos, pero yo no podía, no podía... ¡ay, Dios!, yo no podía ni pasar por la puerta del corral. ¡Es que no podía..!
Se le ahoga la voz en un llanto profundo que ya no tiene lágrimas y yo tengo que levantarme y hacer como ella; ir a mirar por la ventana un momento; a respirar.
Y al desotro día, el marido se fue en bicicleta a la capital, al juez, y el juez le dijo que teníamos derecho a que nos enterraran al hijo en el cementerio y le dio un papel y con los civiles, los guardias, sacaron al niño que estaba en su cajita, en el corral y se lo llevamos al cura, que ya se calló y nos lo enterró como Dios manda. ¿Qué te parece lo que nos hizo el tío ese, qué te parece? ¿Eso le estaba bien a un cura, eh? ¿A que no?
No Teresa, no le estaba bien, claro que no. Mueve la cabeza y se muerde los labios. Se frota los ojos con rabia; como si les castigara por no estar inundados.
¿Y tú no has estudiado eso? Eso de que los niños se mueran así, sin estar malos ni nada. Es que no sé que le pasó. ¡Si había cenado muy bien, y era un niño precioso, precioso, con cinco meses ya...!
Estoy a punto de hablarle sobre la muerte súbita en los niños, de decirle que se dan bastantes casos y que es algo para lo que aún no se tiene una causa clara, pero al final sólo le digo:
Teresa, usted no tuvo la culpa.
Y sé que no es ningún consuelo, porque ella me mira, mueve la cabeza en un gesto de negación y vuelve a secarse a manotazos unas lágrimas que no acuden a sus ojos.

35 comentarios:

Bettina Perroni dijo...

Teresa es un amor...
es fuerte... apesar de todas las circunstancias que han pasado en su vida ella sigue de pie.

Ganas de abrazarla! y una pena que le haya sucedido eso.

:S

Ross dijo...

Me has removido un recuerdo de la familia... teresa es mujer y por tanto un gigante de amor, sueños, recuerdos y entereza...

Las lagrimas que no acuden a lo ojos de Teresa se cristalizan en su corazon

Pinceladas de mi dijo...

joo :(, es una persona muy valiente, cuantas cosas habrá tenido que pasar la pobre mujer... menos mal que te tiene a ti :) que seguro la ayudas un montón...
la verdad es que la historia me emocionó... bueno te dejo porque sino voy a llenar el post de puntos suspensivos... :)
te mando pila besinos y me voy a estudiar, espero postear algún día sobre mi tarde de ayer :) fue divertida

PD me estoy leyendo un libro de Walt Whitman "oh capitán, mi capitán" seguro que lo conoces, es muy bonito

Imagine Photographers dijo...

Teresa, es mujer..madre...amor y desconcierto. El curita de marras pertenece a la rama de nuestros fundamentalistas y con concierto...Santiago y cierra España y el que no esta con mi Dios, que se valla al infierno. Así es posible que comenzara el tu eres distinto, tu eres malo y yo soy bueno y quemarte en la hoguera no te iria mal y...ya empezamos...odio...rencor y muertos. Pero gracias a...hay personas como Teresa que entre dudas, dolor e ignorancía, dan sentido a la esperanza.
Buen trabajo el tuyo...tiene sentido.
Saludos, Frankye

Trenzas dijo...

Bettina; No todos los días pero sí con frecuencia, Teresa habla de unas situaciones vividas que cuesta, en estos tiempos, creer que sucedieron. Pero sucedieron y aumentaron la angustia de las personas hasta límites inimaginables. Y sigue en pie, como dices, y ahora tampoco su vida es un lecho de rosas, aunque ella se conforma con apenas nada.
Para abrazarla mucho, sí.
Un beso grande, preciosa.

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Ross; Teresa cumplió 90 años el mes pasado. Lo que cuento aquí sucedió en 1937, en plena guerra civil, cuando ella tenía 20 años. Se casó a los 18, su marido fue a la guerra y volvió a los pocos meses, licenciado a causa de las heridas que sufrió. Y luego ella tuvo a éste hijo que murió tan pronto. Y no sé si algún día me atreveré a contar en que condiciones dio a luz :(
Entereza es la palabra.
Un abrazo, amiga

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Pinceladas: ¡Oh capitán, mi capitan!
Terminó nuestro espantoso viaje,
el navío ha salvado todos los escollos,
hemos ganado el premio codiciado...
:DDD
Me alegro que estés leyendo al poeta que decía que "la hierba es el pañuelo de Dios"
En cuanto a Teresa, poco puedo hacer por ella, pero la escucho y es algo que le hace falta, porque nadie más lo hace. A su casa no va nadie y aunque ella va a casa de su hijo todos los días, allí no puede explayarse.
A veces, la familia, no sirve para escuchar según que cosas.
Vale, estudia y luego postea la tarde divertida :)
Pila besinos, a todas, de todas.

Trenzas dijo...

Imagine Photographers: Lo que me aterra es pensar que eso es cierto y que seguramente le pasó a más de una madre desesperada.
Mientras la escuchaba, no podía quitarme de la cabeza una escena; unos padres haciendo una caja de madera para enterrar a su hijo en el corral, unos centímetros por debajo de los excrementos de gallinas, conejos y vacas. Y con la perspectiva de tener que entrar varias veces al día a atender a los animales. Creo que tuvieron suerte de que su marido hubiera estado con los nacionales y fuera un mutilado de guerra. Caso contrario no sé que hubiera pasado, aunque puedo imaginarlo. Y me aterroriza.
Buenos y malos, sí, pero en ésta historia ya sabemos quién es quién.
Abrazos, amigo

SIDY dijo...

Hola amiga, pues..quiero tener la fotaleza de Teresa..y sobretodo la entereza, la envidio..
Un beso...

cieloazzul dijo...

AYS AMIGA!!!
Con lo que yo ya quiero a Teresa!!
No sabes la sonrisa que me se me vino cuando leí el titulo...
pero mientras iba leyendo...
se me fué acongojando el corazón, carajo....
y es que esa manera perfecta que tienes de compartir con nosotros la grandeza de Teresa... es incomparable...
Un abrazo largo para ti amiga....
y otro pendiente para tu prox visita a Teresa... desde el cieloazzul...
besos amiga...

Ross dijo...

Ya lei todas las partes (3) de Teresa... Que lindo que puedas compartir con ella... quiza algun dia te conviertas en un Gabriel Garcia Marquez, que encontraba mucha de su inspiracion en los Ancianitos que conversaban con el sobre sus vidas.

Ross dijo...

Gracias.. por ponerme en tus Ligas... un Honor ...

Ten un lindo dia... cada dia.

Vert! dijo...

mmmmmm... has conseguido introducirme a fondo en el tema y el ambiente con solo unas líneas. Eso no es facil. Solo una buena historia, una descripción como la tuya y de fondo... esa música delicadamente escogida. Enhorabuena. Se me ha hecho corto.
Gracias por el rato.
Pesto.net para ti! ;-)

Isabel Romana dijo...

Una experiencia muy dura, la de perder un hijo sin poder hacer nada, sin que se comprenda el porqué, y más dura todavía el que se le negara la sepultura que sus padres querían. ¡Que lo enterrasen en el corral...! Hace falta ser desalmado.
Besos, querida amiga.

Roβεrtö dijo...

Supongo que le ha pasado a muchos que te han leído. Pero te quedas mudo.
Solo quería decirte que es extraordinaria la sensibilidad con que has contado la historia. Me gustó leerla aunque sea tan triste.

Me quedó una interrogante con la conducta del cura.

Un beso Trencitas.

Trenzas dijo...

Sidy: Mejor que no haga falta tener esa entereza ¿verdad?
Teresa vivió la plenitud de su vida en medio de una guerra y de sus consecuencias y una niñez con poca escuela, pocos juegos y excesivo trabajo. Si eres como ella, buena persona, aprendes a sofocar el dolor y a seguir viviendo por y para los tuyos.
Y eso hizo.
Un abrazo, preciosa.

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Cieloazzul: Es que es acongojante el suceso. Y éste hijo, que por cierto, se llamaba Ángel, como si fuera una premonición, no fue el único que ella tuvo que ver morir, pero no hay duda que fue el que más la impactó. Por ser el primero, por la forma en que murió y por lo que sucedió después.
Prometo que la próxima charla que traiga, vendrá con sonrisas incluídas :)
Un beso, querida Cieloazzul.

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Ross: Me alegro de que las leyeras, porque así se entiende mejor a Teresa. Dentro de poco se cumplirá un año que la veo cinco días en semana. Su memoria retrógrada es todo lo buena que puede esperarse de una persona de su edad, aunque nunca recuerda las fechas. Su vida nunca necesitó de muchos calendarios ni relojes. Todo consistía en levantarse, a diario, cuando amanecía Dios, como ella dice, trabajar mientras había luz, cenar a la luz de velas o candiles y dormir lo que diera tiempo a dormir.
G. Márquez, hizo bien en escuchar a los ancianos. Yo lo hago a diario y no solo con Teresa y sé lo mucho que se aprende con ellos.
Ya hace días que estás ahí, en los enlaces. Me gustan las personas como tú y no quiero que se me anden perdiendo por el ciberespacio a cada rato.
Un abrazo, amiga.

Trenzas dijo...

Vert!: A mí lo que me gustaría es habérmelo inventado de punta a cabo. Puede contarse mejor o peor (gracias por pensar que lo hice bien) pero es tan intenso, afecta tan profundamente que te metes en ello con toda el alma.
Me alegro mucho si he logrado transmitir el sentimiento de Teresa al contármelo.
¿Aimez vous Brahms...? Pues también me alegro de eso :DD
Uns quants pesto.nets.

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Isabel Romana: Sí, amiga; terrible experiencia, sin duda. Tan dolorosa, que aún hoy, setenta años después, ella no puede sino desesperarse al recordarla. Y se culpa por esa muerte, eso lo vi claro.
Y lo enterraron en el corral. No eran tiempos en que se le llevaba la contraria al cura o a la guardia civil. Les salvó el hecho de que el marido fuera del "glorioso ejército nacional" Si no, te garantizo que hubiera estado el niño enterrado en el corral durante mucho tiempo. Desalmado hasta no poder más, sin duda. Aunque todo loq ue pasó en aquel pueblo y sus alrededores, es una historia de maldades sin cuento.
Un abrazo grande, amiga.

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Roberto: Es que se queda uno sin palabras y no es mérito mío. Yo tampoco sabía que decirle a Teresa
:(
No se comprende lo del cura, fuera del contexto de los rencores y maldades que se sucedieron durante la guerra civil. No sé si, aunque el marido de Teresa, luchó del lado de los, teóricamente "buenos" el resto de su familia era de los "malos" y el cura se la tenía jurada por algún motivo. No sé chico, porque en las guerras civiles donde la religión toma partido, todo puede pasar. Y pasó; hubo muchas acciones indignas entre los hombres y mujeres de Dios. Y otras, admirables, por supuesto.
Un abrazo, querido Roberto

Patricia dijo...

Mira que estoy empezando a querer a Teresa con tus charlas y a admirarla, que pedazo de mujer!! La verdad es que estoy muy conmovida con tu relato.

Zifnab dijo...

Pedazo de tiento le pegaba yo a Teresa. Si es que parece imaginada de lo bien hecha que está. Yo un día hice un cuento sobre Vetusta que se parece a Teresa. Igual se conocieron.

En fin. Muy chulo

Sea usted feliz

Lux dijo...

Caray que son historias que realmente me llegaron, formidable Teresa con una vida que realmente sabe contar.

Mariluz Barrera González dijo...

Me remonte al Archivo I, y II para conocer a Teresa, y realmente te admiro amiga, eres excepcional.

No hay labor mas dulce, noble y al mismo tiempo complicada que esuchar a una persona con 90 años. Esa edad en que los recuerdos mas vivos son los mas lejanos y lo que se vive en el presente se olvida fàcilmente. Nadie quiere esucharte, a todos los cansas y a todos los fastidias y no nos damos cuenta que de todo nos enseñan.

Que suerte de Teresa haberse encontrado contigo, y que suerte la tuya el haber encontrado a Teresa.

Un beso para ti y otro para Teresa.

yole dijo...

Un abrazo...sólo eso.

Trenzas dijo...

Patricia: Pues para conmover de veras, tendrías que haberle visto la cara :(
Lástima que la confidencialidad no me permita traer aquí una foto para vosotros, ni contar otras cosas que alguien que viva en esta ciudad, pudiera identificar fácilmente. Contar historias verdaderas, tiene muchas limitaciones, a menos que sea la de una misma. Y no es el caso.
Un abrazo grande, Paty

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Zifnab: Ya te dejé ayer mi rebienvenida en tu casa. ¡Estoy contentísima de que hayas vuelto..!

De donde se deduce que la realidad puede superar a la ficción en algunas ocasiones. No me parece posible, que los que no hemos vivido en carne propia estos horrores, seamos capaces de imaginarlos sin escuchar a los que sí los sufrieron. Que estén aquí para que podamos oírlos de su boca, es un regalo que no podemos olvidar en las estanterías. Hay que contarlo.
Si Vetusta vivió en la España profunda de hace 70 años, es posible que sus caminos se cruzaran.
¿Que se habrían dicho...?
Un beso, mago

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Lux: ¡Bienvenida al blog..! Teresa es formidable, sí. Después de pasar un tiempo con ella, te cambia el sentido de muchas cosas.
Y aprendes que no debes quejarte de la vida que tienes y que no vale, ante Teresa, ni ante todas las Teresas que en el mundo han sido, lamentarse porque la vida no nos entrega lo que deseamos.
En fin...
Bienvenida de nuevo, Lux.

Trenzas dijo...

Mariluz Barrera: La suerte la tuve yo, sin duda. Que te envien a evaluar un posible Alzheimer y ver cómo se le ayuda a conservar lo más y mejor posible, una vida normal, y encontrarte con Teresa, es como un premio caído del cielo. Por descontado que de Alzheimer, nada, gracias a Dios. Sólo las pérdidas normales a esa edad, conectadas a las pocas horas de colegio y a la época y circunstancias en que vivió sus años de juventud y madurez.
Ella tiene algo que enseñar todos los días y yo no voy a ser tan tonta como para no querer un profesor gratis ¿no te parece? :)
Un beso, querida amiga.

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Yole: Ya sé lo que te recuerda, así que gracias por tu abrazo y recibe otro bien grande.
Y una docena de besos, claro.
:)

Clementina dijo...

Trencis, esta vez sí que hasta me da pudor dejar alguna palabra impresa. Me dejó un montón de cosas adentro esto que leí. muchos besos. es un placer venir a leerte.

Té la mà Maria dijo...

Graias por visitarnos con asiduidad
estamos muy orgullosos de que lo hagas.

Historias como la de Teresa hay muchas en la vida, y mas a mujeres que han vivido una guerra. Te has planteado, recoger estas historias de Teresa y de otras Teresas para plasmarlas en un libro ?

besos y saludos

Sahndrah dijo...

Trenzas, a ver si vas a tener que responder ante la Sociedad General de Autores por plagio de una historia que no es tuya.... ya se que el comentario resulta ligero para el argumento, pero es un modo de aliviar tensión, relajar esos musculos que poco a poco se han ido tensando con la historia. Es un tormento lacerante sobrevivir a un hijo, sin duda, y luego tener que soportar actitudes incomprensibles e imperdonables. Por suerte no todos los curas son así de desalmados.
Estas historias dan un gran ejemplo de entereza, de fuerza y... de un gran tormento, pues ese hijo muerto es, seguramente, el que más vivo ha estado en la mente y el corazón de Teresa.
Tal vez nos lo tendríamos que pensar dos veces antes de decir "tengo un problema", yo la primera, pues a veces la comodidad nos hace ver problemas donde no los hay.
Como siempre tu sensibilidad se hace visible en cada palabra.
Un abrazo

Julio César dijo...

El mundo conspira para hacerme imaginar!

Y tu sabes como hacerlo...

Avrilis dijo...

Dan ganas de achucharos a las dossssssssssssssssssssss!!!!
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuaks!

Oscar dijo...

Un beso querida amiga
Espero que sigas bien, gracias por tus visitas, te deje otra foto de Castro Urdiales para tí

www.pixela2.com

Oscar

Pinceladas de mi dijo...

te conteste al comentario que me hiciste, te aviso porque como no lo suelo hacer... :)

Pila besinos para todas

Té la mà Maria dijo...

perdona te moleste, peero has sido retada en nuestro blog

besos

FRAC dijo...

Y sigues con los relatos de Teresa.
Ella es maravillosa, y tu forma de narrar también, aunque ya lo había comentado en los anteriores posts, pero es lo que pienso.
.

Trenzas dijo...

Clementina: Eso es lo que cuenta, amiga. Lo que nos dejan por dentro estas historias, estos sufrimientos que nunca abandonan a quienes los han soportado.
Y es un placer leerte a ti también :)
Un beso, Clemen.

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Tè la má Maria: El agradecimiento es recíproco :)
De momento, escucho y escucho y, a veces, pregunto. Y cuento aquí lo que puedo contar, que es una pequeña parte de lo que he escuchado.
En fin, veremos...
Una abraçada, amics.

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Sahndrah: ¡Ay, la SGAE...! ¡Socorro...! :DD
Bueno, de momento no me asustan, porque Teresa no tiene registrada su vida más que en su cabeza.
Pues sí; hay que intentar relajarse después de algo así. Y sé que no puedo transmitir cabalmente el dramatismo del suceso.
Los curas también son personas normales y en su lógica consecuencia habrá de todo. Aquí, en la historia de Teresa, se da la situación necesaria para que el que tuviera algún poder lo ejerciera despóticamente. Y otros habrán utilizado esa situación de privilegio para salvar vidas, para consolar y acompañar y para sacrificarse por sus feligreses.
De todo hay en la viña del Señor.
Si, amiga: hay que replantearse de qué nos quejamos :)
Un abrazo fuerte.

Trenzas dijo...

Julio César: El mundo conspira...
Pues sí; ¡y menos mal que lo hace...!
Sería muy aburrido en caso contrario :)
Un beso, amigo

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Avrilis: ¡Para, para, que nos ahogas...!
:DDD
Le llevo a Teresa tu achuchón, pero un poco más sueve, que ella es chiquita y se me desharía :)
Un abrazo, preciosa mami.

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Oscar: ¡Muchas gracias, artista..!
Me las voy a quedar esas fotos para ir viéndolas. La primera ya la puse de fondo de pantalla.
¡Gracias, de verdad..!
Un abrazote, Oscar

Trenzas dijo...

Pinceladas: ¡Uyssss...! ¿De verdad, me has contestado? Eso tengo que verlo, ya mismo :)
Voy dentro de un momento.
Pila besinos mientras llego :)

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Tè la má Maria: ¿Retos..? No será verdad, que soy muy bruta y me lo tomo en serio :)
Val; passo a veure.
Una abraçada

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Frac: Tengo que seguir ¿no lo ves?
Es imposible no contar esas cosas. Teresa cuenta la verdad. La verdad es poderosa y es ese poder el que crea la narración. Yo solo le pongo las letras :)
Abrazos y cariños, amiga.

Millaray dijo...

Preciosa...en estricto orden te estoy leyendo,sabes que a Teresa no puedo dejar de leerla,triste la siento aún cuando han pasado los años,sabes? yo soy hija única pero tuve una hermana que solo vivió cuatro meses mi mamá aún la llora nunca se supo el motivo de su muerte aunque en estos tiempos manejamos términos nuevos,en fin.
Voy subiendo lenta pero segura.
TQMMMMMMMMMMMMMMMMMMM a las tres hoy incluímos a Teresa por supuesto.