Mostrando entradas con la etiqueta Aquí se me fue la olla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aquí se me fue la olla. Mostrar todas las entradas

16 julio 2010

Los trabajos de Hércules

Algo así hemos estado haciendo la Cabra y yo. Y no me vayáis a decir que eso de los trabajos del héroe es sólo un mito greco-romano. Sería tanto cómo decir que no he sufrido nada en estos seis meses dejándome crecer el pelo y las uñas, haciendo "tumbing-sofá" muchas horas, y un poco de gimnasia recuperadora de espalda. O que la pobre Cabra no ha pasado los males del infierno intentando averiguar dónde duermen las malditas moscas para poder matarlas en su madriguera. Aún no lo ha conseguido pero ella es más inasequible al desaliento que yo y ahí sigue, en vela, una noche tras otra a ver si las pilla, las mata y la dejan tranquila durante el día.
Ella no ha logrado aún su objetivo, pero yo sí he conseguido que el flequillo me crezca hasta un poco más abajo de la nariz, lo cual me da un aspecto un poco cómico, si me lo peino hacia delante. Parece un bigote en elevación. Pero no lo hago, claro. Ahora me peino hacia atrás e intento con todas mis fuerzas que me llegue el pelo hasta el cogote. Nada, de momento. Y por lo que respecta a las uñas, me las he tenido que recortar un poco para escribiros porque las yemas de los dedos no me llegaban a las teclas. Vale, bueno..., tal vez exagero un poco, pero recordad que he estado pachucha y una se merece algo de compasión.
Lo cierto es que la espalda no me daba tregua y un par de horitas aquí, era arriesgarse a mucho, mucho dolor, así que mejor tomarlo con calma, porque la espalda la necesito para muchísimas cosas en las que antes de que me doliera, no me había fijado, la verdad. Por ejemplo, para sujetar la cabellera cuando me crezca. Y aunque la cabeza esté más vacía que los bolsillos, que ya es decir, también necesito la espalda para mantenerla en su lugar. Ahora descansamos un poco de fisio diaria, pero tengo que seguir haciendo mis ejercicios. Como los niños que han suspendido tienen que trabajar durante el verano. Pues yo, lo mismo.
¿Y qué más...? La población de tórtolas, palomas y gorrioncillos aumenta en el balcón y he tenido que añadir otro comedero. A pesar de eso, se pelean como fieras por la comida. Los árboles ya van llegando a la altura del balcón, pero todavía las ramas no entran por la reja, así que paciencia.
Los ficus, están los pobres hechos puré con tanto calor, pero se van manteniendo vivos. Y Gato, duerme 18 horas al día y las otras 6 come como una lima, pero sólo caprichitos. También han pasado otras cosas más pesaditas, pero os las ahorro, porque ya estamos bastante fastidiados con los pelmas de los políticos, sus tijeretazos, sus solicitudes de dimisión y sus peleas por cosas que no le importan a nadie. O a casi nadie. O a lo mejor sí que le interesan a mucha gente. ¡Yo qué sé...!
No voy a hacer promesas ni nada, porque cada vez que prometo que voy a volver corriendo, la pifio, así que sólo diré que la intención es no permanecer muy alejada de vosotros y aunque no pueda mucho rato seguido, os iré visitando y contestaré a vuestros mensajes. Ya sé que con la intención no basta, pero de momento es lo que hay :(
Por esta vez, os dejo con la misma música, porque es preciosa y porque no me da tiempo de cambiarla.
Abrazos indiscriminados y cariñosos. Y topes de la Cabra.

09 septiembre 2009

Básicamente...


... he estado haciendo esto.
No es que sea un ejemplo muy edificante, lo sé, pero es la verdad.
Y lo peor es que aún no me he despertado del todo, aunque empieza a aparecer algún signo de vida en mi adormilada neurona. Sin ir más lejos, esta mañana he sido capaz de recordar lo que tenía que hacer sin necesidad de mirar la agenda.
Y es que los excesos, se pagan. La vida disoluta que he llevado durante la primavera me ha pasado factura. Y es que ha sido un no parar de juerga en juerga; de mi casa al trabajo, del trabajo a casa de mi madre, de casa de mi madre al abogado, del abogado al electricista, del electricista a renovar contratos, de renovar contratos al banco, del banco a pagar a todos los anteriores profesionales citados, y de todos los pagos, a la más honda de las depresiones por el dinero gastado. ¡Y lo que no os cuento, para no aburriros...!

Y luego, llegó el calor a añadir su montañita de arena. Y no os vayáis a imaginar que la Cabra ha ayudado en lo más mínimo. Antes al contrario, retomó la costumbre que tenía cuando era un bebé y me ha dejado, prácticamente, calva de pelo y pensamiento. Os podéis hacer una idea mirando esta foto. Sí, sí; estamos muy guapas y muy jovencitas, pero eso era entonces y ahora ya no procede semejante comportamiento, que ya tenemos una edad. Sobre todo yo, que ya no estoy para que se me coman las trenzas hasta la raíz.
Claro que, haber permitido que el cerebro se vacíe de contenido durante unas semanas, tiene un lado positivo. Cuando vuelve a activarse, todo se ve como recién estrenado. Hasta los tejanos me parecían nuevos esta mañana, y eso que ya empiezan a estar al gusto de los que los compran ya desflecados y con agujeros en las rodillas. Más fresquitos, sí son, eso es cierto.
En resumen; que hemos pasado una larga temporada para olvidar tan pronto como sea posible, y subirnos al carro de los que logran salir de los baches, aunque sea con ayudas amarillas y redonditas, mañana y noche. La Cabra tiene otros suplementos vitamínicos; se atiborra de las manzanas que le mandáis y, de vez en cuando, la emprende con mi flequillo, porque trenzas, lo que se dice trenzas, ya no me quedan.
Hasta mañana.
.
"Sarandonga" Compay Segundo.

.

06 agosto 2009

Noticias de Trenzilandia

La noticia más destacada, igual que en todos los periódicos del mundo en Agosto, es que no hay noticias. Al menos, nada relevante. Lo más destacado quizás sea eso; que no destaca nada.
Y en este país en que vivo, eso es casi un bombazo de noticia, porque aquí siempre ocurren muchas cosas; que si los ficus no están dando las hojas que se supone deberían dar; que si las tórtolas se han cambiado de casa; que si la Cabra me ha abandonado por pastos más verdes, o que si Gato se pasa el día buscando las baldosas más fresquitas para tumbarse.
De acuerdo, de acuerdo: ninguna de esas cosas hacen tambalear el equilibrio mundial, pero ¡que queréis si Sarkozy no me dejó silla en el G-20...! Y una puede tener mucho talante, pero si no tiene silla..., pues eso, que tampoco tiene nada que contar.
De todas formas, alguna cosilla sí ha pasado; os lo resumo por secciones:
Internacional
El primer ministro de Trenzilandia, ha llamado a consulta al embajador en Francia, por el tema de la silla de marras, y para ver si procede romper las relaciones comerciales de Trenzilandia con la empresa Michelin, ubicada en el país vecino, porque uno de los michelines que con tanto fervor promociona, se ha instalado en el abdomen de la Señora Presidenta y no hay forma humana de desalojarlo, por más lechuga que coma y por más kilómetros que camine. La Presidencia del Gobierno no encuentra aceptable la conducta del citado michelín, pero desea aclarar el tema, antes de llamar a las Fuerzas Especiales y crear un conflicto entre países casi amigos.
Sociedad
Nos hemos visto gratamente sorprendidos al saber que a un vecino de Trenzilandia, se le ha concedido la Medalla al Mérito Humanitario, después de saberse que, en un alarde de valor y compasión, el ciudadano L.S. se enfrentó a varios habitantes de su bloque que, completamente locos de rabia, intentaban matar a una cucaracha que se había colado en el portal de la vivienda. El pobre animalito, patas arriba y en el suelo, clamaba por su vida y lo tenía muy crudo hasta que intervino el ya citado L.S., quien después de exclamar ¡"Pobre cucarachita"!, con sumo cuidado y un folleto de propaganda, la recogió y la depositó en la calle, desde donde la cucaracha pudo huir sin sufrir ningún daño. Algunos vecinos le llamaron de todo, pero soportó estóicamente el temporal.
Cultura
Nada; de cultura nada de nada. ¿O es que no os acordáis de que es Agosto...? Pues eso.
Presidencia del Gobierno
La mascota de la Señora Presidenta, Ágata Pérez de Entrepeñas y García de la Roca, más conocida por Cabra, desea agradecer a todos los amigos que post a post, tanto se interesan por ella y les recuerda que está muy bien interesarse por la salud de alguien pero que tampoco hay que olvidarse de mandar alguna que otra manzana, porque según nos comenta, ha bajado mucho el monto de los envíos de la citada fruta; que no vive del aire y que ya está más que harta de comer ficus y tallos de claveles secos. También comprende que desde que la Señora Presidenta quitó las etiquetas del blog, es más fácil olvidarse y por eso ha solicitado, y obtenido, que las susodichas vuelvan a aparecer y os recomienda encarecidamente que repaséis el apartado "Mi cabra Ágata" y recordéis todo lo que allí dice acerca de las manzanas y de la vida en general, pero sobre todo, de las manzanas.
Y Gato, dice que, ya puestos, él prefiere el pescado.
.

08 abril 2009

Astenia primaveral...

... y otras cosillas. De esas que surgen en esa vida que todos tenemos fuera de aquí y que, demasiadas veces, nos dejan lo bastante cansados o faltos de humor como para dedicarnos a las cosas que, de verdad, nos gustan. Es un poco como las plagas bíblicas; cuando se acaban las langostas, empiezan los mosquitos; siguen las moscas, las ranas y las tinieblas. O las lluvias torrenciales. Eso sí; las más horribles no han pasado por estas tierras, gracias sean dadas.
El caso es que por unas u otras cosas, entre las que se encuentra esa astenia, o pereza primaveral que me ha atacado sin piedad, los días y las semanas han pasado, sin sol y sin suerte, por este blog. Hoy tampoco hace sol y tampoco me ha sonreído la fortuna de modo especial, pero la Cabra se ha puesto de un pelma que no ha quedado otra sino ponerse a escribir.
Le he prometido empezar, mañana mismo, con las vitaminas y el ginseng y también he prometido traerle muchas manzanas, porque los ficus están tan pachuchos, a fuerza de temporales, que no les quedan, apenas, hojas aprovechables para sustentarla. De hecho, creo que sus motivos para hacerme salir del marasmo, tienen una base alimenticia básica; la suya.
También he estado preocupada por las tórtolas, a las que veo poco en el nido y eso me hace pensar que no hubo suerte con la nidada; vigilan atentamente mis movimientos desde el árbol de enfrente, y en cuanto les lleno el comedero y he cerrado la puerta del balcón, se lanzan a comer como flechas, pero no las veo irse con el pico lleno como antes. Habrá que esperar a que el tiempo mejore para que se decidan a aumentar la familia.
Aunque es posible que, a este paso, se les pase la edad de procrear antes de que los hados sean propicios para tales menesteres.
Sí, lo sé; sólo llevamos 3 semanas de primavera y ya se sabe que "en Abril, aguas mil", pero a mí, que soy quejica por naturaleza, se me antojan millones de aguas y años de primavera desperdiciados miserablemente :(
Aún recuerdo los tiempos en que el Domingo de Ramos se estrenaban blusitas claras y zapatos a juego y en cuanto salías de bendecir la palma, te quitabas la chaqueta, se la dabas a tu madre y te ensuciabas, felizmente, jugando entre los árboles, que ya tenían montones de hojas y te desconchabas la piel de los zapatos frenando el columpio del parque. ¡Ay, que tiempos aquellos, cuando no tenías que pensar en el calentamiento global ni en los cambios estacionales que nos traería...!
A ver si este nuevo gobierno que acaban de regalarnos, se comporta y nos trae, no sólo un buen frenazo al paro, sino un tiempo, incluso meteorológico, más llevadero.
Os dejo hasta mañana, (o no) deseando que paséis una estupenda Semana Santa, mientras yo me quedo suplicando que regresen mis neuronas.
.
.

07 marzo 2009

No progreso adecuadamente

O sea; poco y mal.
Quería escribir un post ya hace días, pero no se me ocurría nada que contaros. Creo que la brusca interrupción del buen tiempo, aplastado bajo esa ola de frío que acabamos de pasar, me congeló las ideas. O puede que sea una crisis de tipo neuronal, o el pánico por el hundimiento de la Bolsa, o el resultado de las últimas elecciones autonómicas. No sé. El caso es que me quedé sin ideas y así sigo. Nada. Y la Cabra, igual. Se pasa el día rumiando ficus, con la mirada perdida en el horizonte del bloque de enfrente y maldiciendo, de vez en cuando, porque las bajas temperaturas han machacado los brotes nuevos.
Lo más inteligente que he hecho estos días, ha sido buscar en Google una receta de mermelada de plátanos. La encontré, pero luego decidí no hacerla porque tiene mogollón de calorías y no nos la habríamos comido. Y además, me daba mucha pereza. También he seguido alimentando a las tórtolas, que no tienen la culpa de nada, y porque me hace mucha ilusión verlas en la barandilla recogiendo los trozos de magdalena y salir volando con el pico lleno. Casi puedo imaginarme a los pichones abriendo la boca a más y mejor. Imaginar sólo, porque verlos, aún no he visto a ninguno.
Total, que no he hecho nada de nada. Estoy empezando a preocuparme por mi futuro. Si esto sigue así, lo veo negro. Un enorme vacío mental se cierne sobre mi cabeza y amenaza con quedarse ahí para siempre.
"Lo más llamativo en la autopsia de Trenzas, ha sido constatar que su cavidad craneal estaba ocupada por una negra masa gelatinosa, aún por determinar, pero totalmente carente de neuronas..."
¡Ay...! ¡Cómo duele...!
.
"La luz de la Luna" Fernando Sor. Intepréte Diego Wentao

12 diciembre 2008

1.099,95

A ver: ¿A vosotros no os suena a tomadura de pelo ese precio? Porque aunque miremos con lupa los precios de todo, esos cinco céntimos, dada la cantidad de que partimos, no van a inclinar la balanza de la compra frente a otro producto similar que valga 1.100. En concreto, esto era un televisor de tropecientas pulgadas, pero los ejemplos están por todas partes y a todas las escalas.
Si habláramos de una barra de pan que en vez de 90 céntimos costara 85, sí que tiene lógica, pero tratándose de cientos o miles de euros, no se me alcanza que sentido tiene, ni se me ocurre que alguien dejara de comprar lo que tenía pensado para ahorrarse 8 de las antiguas pesetas. Siempre hablando de cosas que no son de primera necesidad y que ostentan precios altos.
Estos días en los juguetes y libros para los niños, todos los precios tenían la coletilla de los 95 céntimos; daba igual la cantidad de que partieras. Ya no hacía falta más que mirar esos 23, 55, 12, o 70 y añadirle los 95. Hasta tal punto que, en algún momento, llegué a pensar que la máquina que marcaba los precios se había atorado en esa cantidad de céntimos y por eso todos acababan igual.
Y todo se agrava cuando dos productos son parecidos en forma y finalidad. El número entero debe ser algo así como una barrera psicológica que impide a las personas comprar tal o cual producto que desea y conoce, si al lado hay otro que no conoce ni sabe que desea hasta que no ha visto que cuesta cinco céntimos menos. Y eso es lo que me trae a mal traer, porque tengo la sensación de ser estafada de alguna manera; de que me toman el pelo; de que me inducen a decantarme por lo que no conozco, y que eso, seguramente, va a dejar unos beneficios mucho mayores al establecimiento de que se trate mientras yo solo obtengo, en el mejor de los casos, 5 céntimos de ahorro.
No sé si me he explicado, pero es que ésto me estaba reconcomiendo :)
.

05 diciembre 2008

La falta de costumbre

La Cabra y yo llevamos un par de días que no paramos en casa. A mí no me apetecía nada salir con este frío, pero ella se ha empeñado en que era ahora o nunca, y me ha arrastrado de tienda en tienda en busca de las cosas que había que comprar para cumplir con las tradiciones.
Empezamos por el regalo de mi madre que celebra su santo por estas fechas. Había que comprarle lo que sabíamos que quería; un jersecito, así que nada, a por él.
Cerca de casa han abierto una tienda de moda y allá que nos fuimos.
Trenzas - Hola, buenos días.
Dependienta - Muy buenas señora ¿en qué puedo servirla?
T - Bueno, mire, es que tengo que comprar un jersey para mi madre y en el escaparate he visto uno muy mono. Es ese de color malva; si pudiera decirme...
D- Ahora mismo se lo enseño.
Y se pone a desnudar el maniquí a toda velocidad.
T - Espere, señorita, espere. Quizás no haría falta desmontar el escaparate si me dijera antes la talla. Necesito una 46.
D- Nada, nada, no se preocupe. A veces parecen pequeños y luego no lo son. Es que de este modelo es el único que tengo y por nada del mundo quisiera privarla de la oportunidad de verlo de cerca.
¡Zas...! La Cabra que se desmaya ante tanta amabilidad y yo que tengo sujetarme en la pared por la misma causa.
D - (Extendiendo el jersey en el mostrador) ¿Qué le parece, señora? Porque si usted cree que le puede ir bien a su señora madre, se lo lleva usted, sin ningún compromiso. Si por cualquier causa no le viniera del todo bien, se lo cambiaremos o le pediremos otro de la talla que prefiera, sin ningún cargo adicional.
¡Zas...! La Cabra otra vez. Le doy un empujón con el pie para que deje de hacer el tonto, pero no se levanta. Se ha desmayado de verdad.
T - Pues me parece algo pequeño, y...
La dependienta me coge suavemente por los hombros y me encamina hacia el otro lado de la tienda donde hay tres o cuatro barras llenas a rebosar de jerseis.
D - Miremos a ver si encontramos algo que le guste y que sea de la talla adecuada. Estaré encantada de ayudarla para que usted y su señora madre queden satisfechas.
Lo cierto es que sí, que encontramos un jersey de la talla, modelo y color que le gustaba a mi madre y cuando ya estaba pagado y envuelto, la dependienta sale de detrás del mostrador, me acompaña hasta la puerta, la abre y me dice:
D - Espero haberla atendido bien y que se vaya usted contenta. Es que como acabamos de abrir la tienda, no tengo mucha práctica. Le ruego que si la he molestado en algo, sea tan amable de decírmelo y así podré disculparme y aprender.
¡Zas...! De este desmayo la Cabra tardó en recuperarse más que de los anteriores.
¿Pensáis que exagero? Pues no, al contrario. La conversación fue mucho más larga mientras miraba y la joven volvió la tienda del revés a fuerza de enseñar y enseñar, hasta las cosas que yo no había solicitado. Me llevó la bolsa con el jersey hasta la puerta y me dijo que había sido una cliente encantadora. Ahí fue donde ya tuve que coger a la Cabra en brazos, porque le temblaban tanto las patas que no podía dar un paso.
La emoción y la falta de costumbre, digo yo que sería.
¿A que es una pena que la amabilidad nos cause tanta sorpresa?
.

28 noviembre 2008

Logística navideña

Más o menos, a estas alturas del año hay que empezar a planear las fiestas navideñas. No es una tontería, ni mucho menos. Cuando las familias se van expandiendo y aparecen otras familias con las que hay que contar, la cosa se complica tanto que ríase usted del desembarco en Normandía.
Dónde desembarquemos en Nochebuena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo y el día de Reyes, requiere una planificación importante. ¿Quienes vendrán y cuántos? ¿Quién recoge a quién? ¿A qué hora? ¿Cuándo les damos los regalos a los niños, en Nochebuena, en Reyes o en las dos ocasiones? ¿ Y qué regalar? ¿Lo que quieren los padres, lo que piden los críos o lo que nos de la gana? ¿Quién come qué? ¿Quién necesita comida especial? ¿Alguien bebe alcohol? ¿Alguien está embarazado/a...? ¿Algún amigo extranjero está sólo? Y este amigo ¿qué religión profesa? ¿Qué costumbres tiene en estas fiestas? ¿Alguna suegra va a quedarse sola? ¿Querrá esa suegra hacernos el favor de compartir nuestra mesa? ¿Querrá aceptar en la suya a alguna consuegra que también pueda quedarse sola en otro momento? ¿A quién escribimos y a quién telefoneamos para felicitarles las Pascuas? ¿Quién está enfadado con quién y cómo organizamos esos enfados?
Ya hace unos días que los teléfonos hablan de estos temas y a partir de la semana que viene, van a echar humo, como cada año.
Y cuando esté todo, más o menos encajado y lleguen los días de la verdad, nos daremos cuenta de que tanto ajetreo apenas ha servido de nada. Aquel para el que se había comprado la comida especial, no puede venir; tenemos los regalos igualitos que nuestra cuñada y habrá que cambiarlos; donde habíamos quedado a la 1 llegamos a las 4 porque alguién olvidó pasar a recogernos o el coche se averió en medio de la nada; los que creíamos enfadados han hecho las paces y los que estaban bien son ahora los que están mal; al final se nos olvidó felicitar al mejor de nuestros amigos y el turrón se quedó en el maletero del coche del que se ha ido a París a pasar las fiestas.
Siempre me asombra que, a pesar de todo, logremos pasar esos días razonablemente felices, alegres y en paz.
Suponiendo que la razón tenga algo que ver con tales cosas.

10 noviembre 2008

¡Ufff... que tarde....!

Llevo todo el día intentando recuperarme de los atrasos y apenas lo he conseguido en un cincuenta por ciento. Mañana seguiré, a ver si me pillo.
¿Qué tal estáis...? Espero que este mes y medio pasadito lo hayáis vivido sin traumas por no tener noticias de Gato, ni de la Cabra, ni mías, claro está. Es que se me olvidó avisaros que me iba a componer otra web y ahora que ya está medio en marcha, vengo a descansar con vosotros.
Algunos os habéis tomado esto del descansar demasiado en serio y se os ha ocurrido cerrar vuestros blogs, ¡vaya por dios, qué ocurrencia...!
Me siento un poco asesina cuando tengo que quitar los enlaces, aunque eso solo lo hago cuando veo que sí, que os habéis marchado en serio. Os entiendo pero os echo de menos.
Aquí no ha pasado casi nada. La vida es una continua calma chicha que a veces agradezco y otras me subleva. Debería pasarme algo interesante que poder contar. Un atraco, una inundación en el baño..., no sé; algo. Pero no me pasa nada y cuando no te pasa nada es un poco como si fueras la mujer invisible. Te preguntas ¿qué tendré de malo que ni siquiera los atracadores se fijan en mí?
Porque tengo una amiga, Marta, que es así como yo, poquita cosa, y cada dos por tres le roban el bolso. Y venga follón; la policía, las denuncias, la renovación de los documentos, avisar a los bancos por lo de las tarjetas, comprarse un móvil nuevo y otro bolso estupendo y yo que sé cuántas cosas.
Eso es vida, hombre. Y no como yo, aquí aburrida, sin un mal atraco que contar y con el mismo bolso desde hace cientos de años. Para una vez que pasé por la experiencia, estaba en la oficina con otra compañera y nunca es lo mismo, porque hay testigos y no puedes inventar nada emocionante, so pena que te lo desmonten. Como atraco fue un desastre, pero el juicio, emocionantísimo; ¡una pasada...!
Os lo cuento otro día, porque a estas horas las mujeres invisibles ya no podemos con nuestra alma y nos vamos a dormir.
Que descanseis, amigos míos.
.
.

14 septiembre 2008

"Cuando el diablo no sabe que hacer...

... con el rabo mata moscas"

Y cuando Trenzas no sabe que hacer, cambia de 800x600 a 1024x768 y se le desconfiguran toditas las páginas web. Por favor, decidme que TODOS tenéis esa última configuración de pantalla, aún a riesgo de quedaros ciegos de por vida. De repente, me siento como Gulliver en el país de los Gigantes; todo es diminuto :(
Mientras llegan los obligados cambios de plantilla para que yo pueda ver lo que he escrito, os dejo una rectificación acerca de la otra cara de la Luna. En realidad no es tan insípida como dije; tiendo a exagerar cuando estoy enfadada por tener que hacer viajes imprevistos. Lo que vi fue esta bonita imagen, pero no sabría deciros si estaba en cuarto menguante o en cuarto creciente. Sí que sé que se parece muchísimo a una pintura de Sir Edward Hughes.
Espero que me disculpéis la mentirijilla, pero es que la envidia me estaba jugando una mala pasada. Y a la Cabra, ni os cuento; todo era decir que, en cuanto a atributos femeninos, la luna no tenía nada que hacer, comparada con ella. En esto, no opinaré, porque Ágata está aquí mismo y me la juego.
Por lo demás no hay novedades; la vida sigue como siempre y septiembre ya está haciendo de las suyas entre mis geranios y mis ficus, Gato sigue durmiendo como un ceporro y Canario anda soltando plumas, otra vez, como si ansiara desnudarse ante el mundo. Y eso que no le he enseñado la foto de la luna...
Mientras esto sucede, yo intento con todas mis fuerzas aprender a pasar las fotos de la máquina al ordenador y acordarme de como se pasan las del teléfono, que ya se me ha olvidado. Y ahora no me vengáis conque eso es facilísimo y que vosotros lo hacéis con una mano atada a la espalda, porque seguramente será verdad, pero me va a dar mucha rabia, oye.
Ea, que tengo que seguir adaptando mis webs a la dichosa resolución de pantalla.
Y si queréis saber quien tiene la culpa de que nos muramos y no resucitemos a nuestra vida carnal, podéis leer esto que preparé el otro día.
.
.
"Granada" Isaac Albéniz

28 agosto 2008

Nada, Houston, nada...


Hemos pasado nervios, eso sí, pero al final, no ha sido nada. Estos dos técnicos, han podido con todo. Creo que en el momento de "echarles la fotico", intentaban quitarse el olor del duro trabajo realizado. O quizás el de las juergas corridas durante las Fiestas Patronales, que han sido las encargadas de cargar con la culpa por los retrasos. A cambio, me han asegurado que los ordenadores han quedado tan requetebién que podré hacer con ellos lo que quiera.
No es verdad, por supuesto; esta misma tarde he intentado conectarles el horno eléctrico y no he podido encontrar ningún puerto que casara con el enchufe.
En fin; pelillos a la mar :)
Aquellos de vosotros que pudistéis sentir envidia por no haber venido conmigo a la cara oculta de la Luna, sabed que no os habéis perdido nada. La Luna, por ese otro lado misterioso, parece una tortilla de patatas cuajada solo con la clara del huevo; blancuzca y poco apetecible; hasta la Cabra dijo que, a menos que la envolvieran en jamón, ni loca le hincaria el diente. Y solo se comería el jamón.
.
¡Cómo cambia el mundo en cuanto haces un viajecito espacial de nada...! Sin ir más lejos, Blogger ha cambiado por dentro; un amigo ha vuelto del exilio voluntario, mi hermano ha dejado de fumar y Obama ya es candidato a la presidencia USA. Esto último es para pensarlo un poco. Cierto que Obama es negro, pero ¿no os habéis fijado en que es de un negro paliducho? Es como un negro de transición. Negro, sí, pero menos. O a lo mejor es que el color de mi tele no da para más.
Que conste que me parece estupendo que una persona como Barack Obama, multiracial donde los haya, esté ocupando esa candidatura, y aún me parecería mejor que la ganase sin reservas, no tanto porque no haya nadie mejor, cosa que ignoro, sino porque necesitamos sacudirnos unas cuantas montañas de prejuicios y hay que empezar ya con esa tarea, seriamente. Y digamos lo que digamos, las cosas en política, nunca son "verdad" si no empiezan desde la cumbre.
Y dicho esto tan..., lo que sea, voy a empezar con mi recién recuperada vida en la Tierra, por este orden: darle su cena a Gato, darle su cena a Canario, darle su cena a la Cabra y pasar a veros (a los que me de tiempo) antes de ir a hacerle una visita a mi adorada camita.
No; yo ceno a las 7, como los ¿franceses...?
¡Hasta mañana....!
.
"Voces de Primavera" Johan Strauss. Orq. de la Ópera de Viena
.
La imagen de los "técnicos" es de Norman Rockwell.

24 julio 2008

Libertad, igualdad, fraternidad. O quién sabe qué.

Estos días he visto mucha tele. Los ordenadores estaban, o desconectados o cubiertos para evitar accidentes y era imposible concentrarse en la lectura. Demasiado tráfico por los pasillos.
Y viendo mucho la tele, te fijas en cosas que si la ves poco, no aprecias. Me he dado cuenta de lo inspiradora que fue la Revolución Francesa para los realizadores de telefilms americanos. Salvo alguna excepción, todas las series están cuidadosamente integradas por igual número de blancos, negros e hispanos. Todas tienen, al menos, una persona mayor de 50-55 años, que si no es el jefe/a, es alguien a quien todos los demás respetan muchísimo, y un jovencito/a, que suple su inexperiencia con una mente superior y al que consuela esa persona mayor cuando la crudeza de la vida le supera y se deprime a modo. Así también, hay una cantidad sensiblemente igual de felizmente casados, desgraciadamente casados, solteros y divorciados, con hijos y sin hijos y madres solteras.
Todos cuentan con igual protagonismo, y donde el lunes el negro apunta con certeza al atracador, el martes es el chico quien descubre al asesino, el miércoles es la chica, el jueves, el maduro y el viernes, un señor/a que pasaba por allí y lo vió todo. Y es que la gente normal también merece su minuto de gloria.
Lo mismo pasa con las personas sobre las que se centra el argumento. Igual ración de asesinos para pobres y ricos y para jóvenes y talluditos. Aquí sí hay una diferencia, ya que son bastante más los malos que las malas, anomalía que, supongo, corregirán antes de las elecciones.
Todos los protagonistas, menos algún alma cándida que se les cuela, tienen una historia turbulenta o, cuando menos, muy infeliz. Un 50% proviene de casas de acogida o reformatorios y el otro 50% de hogares destrozados por las drogas y el alcohol, lo que no les impide ser íntegros hasta la médula y, a la mínima ocasión, se ponen como ejemplo ante el niño/a que ha cometido el error de dejarse atrapar con un misil balístico intercontinental debajo del brazo. Como es natural, la mitad de estas criaturas escucha atento y se reforma y la otra mitad acaba muerto durante el atraco a una licorería. Que digo yo que para que pondrá la gente tantas licorerías si saben que las van a atracar día sí, y día también.
Visto todo lo anterior y comparado con nuestro gobierno, creo que estamos a miles de años luz de alcanzar una cota de Igualdad similar, por más que se empeñen en lo contrario. ¿Para cuando un ministro de color, o una ministra asiática? ¿Habrá que esperar a que los franceses nos ayuden en la próxima guerra de independencia o a que nos regalen una estatua de la Libertad para tener unas teleseries igualitarias?
Pensemos en ello; sin prisa pero sin pausa. O viceversa.
.
"Pata pata" Miriam Makeba
.

05 julio 2008

Viento en popa a media marcha...

Sí, porque por mucho que sople el viento, a toda vela no puede ser; lo siento. Los contratistas de las Obras Públicas de Trenzilandia, invocando la tradición que les acompaña desde que les encargaron pavimentar el Camino de Santiago, van muy retrasados y entorpecen la marcha de mi pensamiento que, por su misma naturaleza errática, necesita amplios espacios para circular sin romperse la crisma y, en estos aciagos momentos, la libertad está limitada por cientos, tal vez miles, de objetos punzantes, machacantes, pintantes y desatornillantes que llenan de escollos mis pasillos neuronales.
En estas circunstancias, nada se puede esperar de mi. Incluso la Cabra ha preferido alejarse con la excusa de una visita a sus primas bereberes que dicen tener el secreto de la eterna juventud, contenido en las mágicas semillas del árbol Argania spinosa. Le he advertido que el segundo nombre de dicho árbol no augura nada bueno para su delicado morro pero, siguiendo su costumbre, no me ha hecho ningún caso.
Así las cosas, estoy intentando que me adopte alguien que no necesite hacer reparaciones en su vivienda, que me garantice suficiente espacio para pensar y me proporcione un litro de café diario. Sin resultados, por el momento. Lo comprendo porque el café ha subido muchísimo.
Con las pocas luces mentales que me quedan, voy a intentar contestaros los coments del post anterior y pasar a ver como sigue vuestra vida bloggera. Será dentro de un rato, cuando los trabajadores que acaban de llegar, con solo una hora y media de retraso, se vayan a comer una hora antes de lo que corresponde. ¡País...! ¿Quién dice que estamos montados en una galopante recesión...?

*"Deep Forest" Versión de Earl Hines
---------------------------------------
Última hora: acabo de recibir esta foto de Ágata, luciendo su recién recuperada juventud junto a un compañero. A ver si va a ser verdad eso de las almendras mágicas...

*

26 mayo 2008

Noticias de Trenzilandia

Se abre la temporada de Safaris.
Las oficinas de turismo del país, proporcionan gratuitamente transporte, armas y bocadillos de jamón, a todos los visitantes que lo deseen y se comprometan a matar, solamente, Periplaneta Americana, que como todo el mundo sabe, es un Blátido ( Blattidae) del orden Blattodea. O sea; cucarachas. Como es una especie voladora y no hay forma de controlar lo que entra por las fronteras que dan a la calle, el país recibe su poco deseada presencia en cuanto llega la primavera, lo que pone de los nervios a la Jefa del Estado que compromete el presupuesto nacional en la busca y captura (preferiblemente muertos) de los citados bichos.
.
Fiesta Nacional de la Limpieza de Armarios.
Como todos los años durante los meses de abril y mayo, se celebra esta tradicional y divertida fiesta en la que los asistentes pueden probarse toda la ropa, calzado y complementos varios que contienen los armarios del país y decidir, mediante el voto, que prendas deben ser sacrificadas para dejar espacio a las nuevas adquisiciones que proyecta el Ministerio de Vestimenta. Las prendas que no consigan votos suficientes de permanencia, se empaquetan en coquetonas bolsas que, más tarde, se llevarán en alegre comitiva hasta el contenedor más próximo donde recibirán el homenaje final por los servicios prestados. (Más detalles en los programas de festejos)
.
Obras Públicas.
Queda abierto el Concurso para la adjudicación de Obras Públicas en Trenzilandia. Se insta a los concursantes a ser honestos y a no intentar tomarle el pelo a la ministra del ramo, que no tiene ni idea de lo que significa Pliego de Condiciones, plazo máximo de realización y aporte de fondos previos. Se advierte a los concursantes que es ilícito sobornar a los parientes de la Ministra para conseguir la adjudicación.
.
Notas de Sociedad.
A primera hora de esta mañana ha tenido lugar la ceremonia del Corte de Uñas al Canario, que ha transcurrido sin incidentes y ante la vigilante mirada de Gato, que no se ha perdido ni un aleteo. La feliz realización de este acto nos anima a repetir el evento cada vez que se requiera.
.
Cultura.
X Jornada de Estanterías Desmontadas en la Biblioteca Trenzilandesa que, como todas las anteriores consiste, básicamente, en localizar los libros que la bibliotecaria no recuerda donde diablos dejó. Aunque a primera vista el tema de la Jornada no parece muy interesante, en realidad sí lo es al constituir la excusa perfecta para sentarse cada cinco minutos a etiquetar, repasar o cepillar la parte superior de los volúmenes con total dedicación y olvido de otras tareas mucho más engorrosas.
.
Se ruega encarecidamente a los lectores de esta gaceta que no intenten suscribirse. No sabemos si los censores oficiales nos permitirán volver a publicar otro número.

12 mayo 2008

¡Marchando...!

Vale, vale, que ya sé que algunas veces tardo en cumplir lo que prometo, pero siempre cumplo, si es que antes no se me ha olvidado lo que prometí.
Café para todos. Las pastas no, que estáis pensando en las playitas y renegando de los michelines. No quiero agravar el problema.


Iré reponiendo tazas según se vayan vaciando estas, así que tranquilos que hay para todos.
No sé vosotros, pero lo mío con el café es grave. Casi nunca lo bebo solo porque correría el riesgo de morir por sobrecarga cafeínica. Me encanta. Todo el santo día circulo por la casa acompañada de mi café con leche, servido en una taza de esas altas y anchas en las que cabe medio litro por lo menos. Y me llevo la misma dosis a la mesita de noche para que sea lo primero que vea por la mañana. ¡ A ver quién espera a llegar a la cocina para el primer café! Todos me dicen que soy mala bebedora de café porque lo tomo frío, con leche y endulzado pero yo no hago caso de habladurías. El café está ahí, a disposición, y nunca se queja por la forma en que lo prepares.
La planta del cafe es, según muchos estudiosos, originaria de Etiopía y Persia (el actual Irán) desde donde, alrededor del año 850 de nuestra era pasó a Arabia y de allí, a Venecia, para extenderse después por el resto de Europa, cuyos navegantes la extendieron, a su vez, por todo el mundo.
La más popular de las leyendas acerca del descubrimiento del café, refiere que un pastor etíope observó que sus cabras se volvían particularme inquietas (mucho más cabras que de costumbre) después de comer hojas y frutos de un determinado arbusto. Cortó una rama y la llevó hasta un convento cercano donde contó lo que había observado. Los monjes hicieron infusiones con las hojas y los frutos pero resultaron de un sabor tan amargo que decidieron que no servía para nada. Así que tiraron los restos de la cocción al fuego. Y sucedió que el calor del fuego destruyó la envoltura vegetal del fruto, las semillas empezaron a tostarse y un delicioso olor se expandió por el aire. Ser recolectado, tostado y consumido, ya solo fue "un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad".
Después vino la historia de siempre; si es bueno, hay que prohibirlo. Muchas veces se ha vetado el consumo del café en el mundo y otras tantas ha vuelto con las banderas desplegadas, victorioso. De lo que me alegro infinitamente.
La Cabra se siente muy orgullosa de que sus antepasadas tuvieran un papel tan decisivo en el descubrimiento del café. Lo que me recuerda constantemente, por cierto.

07 abril 2008

La hora de la verdad

Después de más de tres años de ocultarme y disimular, comprendo que ya no puedo seguir viviendo con este engaño sobre mi conciencia. Es hora de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Desde hace dos posts que estoy en un sinvivir. No duermo, no como, y tengo que recurrir al mechero si quiero encender el hornillo de la cocina porque, de la misma angustia, no me sale ni una chispa de fuego por las fauces. Me da mucho corte haberos llevado al huerto con eso de; "Soy Trenzas, y tengo un gato y un canario..." etcétera, etcétera. Disculpadme, por favor.
La verdad pura y dura, es que soy un Dragón. Bueno, una Dragona. De las de verdad; de esas verdes con escamas, garras imponentes y una cola espinosa que para qué os cuento lo molesta que es. Durante mucho tiempo me hice la ilusión de que era humana y hasta intenté haceros creer, cuando metí la garra y escribí el post sobre mis iguales, que los Dragones no existen. Ahí fue donde la lié, porque Cartaphilus me desmintió y de pronto, el peso de mi culpa se hizo insoportable. De alguna manera, el engaño ya no me servía; no me sentía cómoda llevando el flequillo de la inexistente Trenzas.
Si alguna excusa tengo, es que la vida de Dragona es dura; muy dura. Tiene algunas ventajas también, no voy a negarlo. En primer lugar, vas al supermercado y ya puede ser larga la cola de la caja que, en cuanto apareces, te dejan todo el sitio libre. Y está lo de encender los cigarros y los fogones soplando un poquito sólo; y en dos zancadas, te plantas en cualquier sitio, y también me han dicho mis parientes chinos que, si quiero, puedo hacer que llueva. Lo he intentado, pero no me sale. Debe ser porque tengo poca sangre china. Los Dragones europeos no jugamos a hacer llover. Según parece, nos dedicamos más a dejarnos matar por los Príncipes Rescatadores de Princesas y por San Jorge. Lo que no me parece justo, todo sea dicho.
Pero existen muchos inconvenientes. ¿Os podéis creer que en este país no hay ni una sola incubadora para Dragones? Ni guarderías, ni universidades. Nada de nada en materia de educación ni de sanidad. Y de las viviendas ¿qué me decís?. No puedo dar ni un paso sin que tiemble todo el bloque y los vecinos se pongan de los nervios: "¡A ver si te quitas los tacones, que hay que dormir...¡" Culpa del piso, porque tacones no llevo; ni zapatos, si apuramos un poco. Pero lo que más me duele es que, a veces, se pasan de la raya. Han llegado a llamarme foca grasienta y vaca deforme. Insultos totalmente fuera de lugar, porque los Dragones no somos mamíferos, y que solo demuestran la ignorancia de esas personas que no han visto un Dragón en condiciones en toda su vida.
Os dejo la última foto que me tomaron en las prácticas de "Fuego Draconiano". Sólo conseguí soltar un poco de humo, pero el profesor me dijo que tranquila, que donde hay humo, hay fuego, y que ya aprenderé.
Para reconciliarme con mi familia, os dejo aquí la dirección de las galerías de sus fotos. Me han dado permiso para enseñarlas porque han visto que mi arrepentimiento es sincero ¡Ay...!

*

18 marzo 2008

Diferencia en las referencias

¡Ufff...! Me ha salido un título como un trabalenguas, pero ahí se queda.
Hemos dormido mal esta noche. No es de extrañar que estemos espesitas y que nos hayamos levantado peleonas la Cabra y yo. El caos ha comenzado nada más salir de la cama, que nos ha escupido sin contemplaciones cuando aún era de noche. Bueno, no exactamente al saltar de la cama. Antes he tenido que ponerle una tirita en el cuerno derecho a la Cabra, que hay que ver lo quejica que es.
Luego he ido a buscar la cafetera y las hojas de ficus y nos hemos sentado a rumiar y tragar, respectivamente. Y ha sido entonces cuando, sin imaginar lo que se me venía encima, he dicho:
Trenzas -Oye, cuando acabemos voy a ir a la frutería a por manzanas.
Cabra -¿A qué frutería?
T -A las "13 naranjas"; la que está al lado del Teatro.
C -No está al lado del Teatro.
T -¿Cómo que no? ¡Vaya si está!
C -No señora; está a la derecha de la "Boutique Venice Chic"
T -¿Mande...? Perdona, pero no. No sé si a la derecha o a la izquierda, pero está junto al Teatro.
C -¡Que no...!
T -¡Que sí...!
C -¡Que no...!
T -¡Vaaaaaleeee....! Pues ya te estás peinando el tupé, porque vas a venir a ver quien está en lo cierto
C -¡Pos vaaaaaleeeee....!
Y allá que nos hemos ido. Y ha resultado que las dos teníamos razón. Boutique a un lado de la frutería, Teatro al otro. Ya no digo si a la derecha o a la izquierda, porque eso depende del punto desde el que mires.
Y entonces me he dado cuenta de por qué, a pesar de dar o recibir con todo cuidado las indicaciones para llegar a tal o cual punto, nos perdemos tanto. Nos fijamos en las referencias que nos interesan y pasamos por alto, o mejor, ni siquiera vemos, las que no nos importan. Y lo peor es que pasamos por alto lo obvio; la referencia sobre la que no puede haber diferencias. Por ejemplo: la calle y el número concreto.
Si bien es cierto que no parece muy dramático, para el caso de que lo que se busque sea una tienda de comestibles o de muebles, sí lo es para otros aspectos de la vida.
Hay demasiadas diferencias en nuestras referencias vitales como para ponernos a dar rutas a seguir, sin saber cual es la referencia de nuestro interlocutor.
Cuando preguntamos, es que no estamos seguros. Y no sé que es peor; seguir indicaciones que no entendemos, o quedarnos como estábamos.
En fin..., ya os he dicho que hoy estaba espesita.

17 enero 2008

Trenzilandia

Algo más pequeña que Mónaco, Trenzilandia es una península situada al sur de Europa y rodeada de libros por todas partes, excepto por un estrecho istmo llamado Blogger.
Su población humana está compuesta por un solo ejemplar de "homa sapiens" por lo que no se ha considerado necesario buscar ningún gentilicio para ella y se la conoce por su nombre de pila: Trenzas. El resto de pobladores consta de un mamífero cuadrúpedo, llamado Gato, un ovíparo llamado Canario y una cabra virtual que responde (cuando quiere) al apelativo cariñoso de Cabra.
La flora es un tanto monótona, predominando los Ficus Benjamina, en distintas tonalidades y tamaños, unos cuantos Geranios, dos Ciclamen Persicum, una Orquídea de la que ignoramos el apellido y otras especies de menor entidad.
A pesar de su reducido tamaño, el país tiene una notable diversidad lingüística; dos idiomas reconocidos y tres dialectos; el Canariol y el Gatol, que no poseen gramática por estar compuestos, básicamente, de sonidos onomatopéyicos tales como miau, meeeuuuu, miuuu, roonn-roonn, y unos silbiditos entrecortados, fiuuu, prrrrr, fiuuuu, prrrr, fiiiiuuuuu, y otro más de uso exclusivamente telepático y que sirve para la comunicación entre la Cabra y la "homa sapiens".
Trenzilandia vive, políticamente, en una Dictadura Blanda, donde se intenta la equidad en la distribución de la riqueza y Mamá Estado está dedicada a proveer de lo necesario a los habitantes con limitaciones para conseguir el sustento y la atención veterinaria, así como a proporcionar esparcimiento, en forma de pelotitas y ratones de goma, columpios, espejitos y posaderos diversos y, por descontado, a tener disponibles los gramos de locura necesarios para la buena salud de la Cabra. Hasta el momento, no se han detectado brotes nacionalistas ni reivindicaciones territoriales, aunque sí algunas pequeñas algaradas entre Trenzas y Gato, por el disfrute del sofá a la hora de la siesta. Todas se han resuelto sin necesidad de intervención de las Fuerzas Antidisturbios.
En general, el país evoluciona sin sobresaltos, aunque Trenzilandia debe negociar su presente, su futuro y su aprovisionamiento de materias primas con países cercanos y no siempre bien dispuestos, por lo que algunas veces, la encargada de las negociaciones se pone de los nervios, entra en crisis y hay que suministrarle grandes dosis de calmantes y documentales de Historia, así como apartarla totalmente de la vida pública en evitación de males mayores.
Esa tarea es responsabilidad de la Cabra, único ente capaz de aguantarla en tales circunstancias y de mantenerla alejada del curso de los acontecimientos hasta que recupere el equilibrio emocional, lo que suele tardar un par de meses.
A punto de cumplirse el plazo de recuperación de la salud mental de la citada "homa sapiens", Trenzilandia se prepara ya para la próxima crisis que tendrá lugar, si nadie lo remedia, en los alrededores del último cuatrimestre del presente año 2008.
Mientras tanto...
*
"De un mundo raro" en la versión de Chavela Vargas, Himno Nacional de Trenzilandia.

07 agosto 2007

Y llovió...

Tal y como me había prometido mi amigo Horacio (Hache para los íntimos). Sí, sí que le conocéis. Es el teniente Horacio Caine, del CSI de Miami; según vas a los USA, ahí mismo, enfrente de Cuba.
Es que ya estaba tan desesperada que no sabía a quien recurrir y se me ocurrió consultarle. Fue muy atento conmigo. Se quitó las gafas y todo, y eso sólo lo hace cuando se interesa mucho en algún asunto. Me miró intensamente y me hizo unas cuantas preguntas, no sin antes advertirme que a él, sólo le interesaban las pruebas. O sea; que yo ya podía cantar misa si quería, pero que si no le daba pruebas no garantizaba nada; que las palabras se las comian los cocodrilos de los Everglades, creo que dijo. Luego se planto así, como en escorzo (ni de frente ni de lado) se caló las gafas bajando un poco la cabeza para que yo viera que no estaba calvo ni nada, y luego recuperó la vertical, al tiempo que se ponía las manos en la cintura. Ahí ya me di cuenta que iba en serio y que haría todo lo posible por meter a Agosto entre rejas y liberar a la lluvia de su encierro en las nubes. Me llevó hasta un banco de piedra que tienen enfrente del edificio y que lo usan para hablar con las personas afectadas. Es mucho más íntimo que los que hay dentro, en el pasillo, que siempre está lleno de gente llevando pruebas de un laboratorio a otro. Y mucho más seguro, porque ya no sé cuántas veces les ha explotado el dichoso edificio. Total, que allí fue donde le expuse el problema y le presenté todas las pruebas que tenía en ese momento. Me escuchó con la atención que pone en todo, que parece que te esté leyendo el cerebro y no te atreves ni a pensar por si acaso se te cuela algun pensamiento impropio. Él se daría cuenta en el acto y ¡adiós a la investigación..!
Me creyó, porque me dijo: "Trenzas, óyeme bien. Te prometo que voy a meter a ese mes asesino en la cárcel. ¿Me oyes?" Le dije que sí, que le oía; no sé cómo no iba a oírle si me lo estaba diciendo al oído. Lloré un poquito, para que se esforzara más, que eso casi siempre funciona, y ahí que se fue a llamar a su equipo: "Señor Wolf, Erick (a éste no le llama señor, porque hasta hace pocos capítulos era su cuñado), Calleigh (ésta es la rubia despampanante; tardó un poco porque estaba intentando meterse dentro de los pantalones), cojan sus equipos y a por las pruebas. Pruebas y sólo pruebas, señores"
Total, que el Erick se puso el traje de buzo y se fue a medir la temperatura del agua del mar, el Sr. Wolf fue a ver a la periodista que siempre le mete en líos, para pedirle el parte meteorológico y Calleigh se encargó de comprobar el calibre y las estrías de las nubes, por si coincidían con algún otro delito cometido por Agosto, circunstancia que reforzaría el caso en su contra.
Yo, como ya se me habían acabado los mil euros que había reunido para el viaje, me volví a casa, con la esperanza puesta en la eficacia de Hache y su equipo, no sin prometerles que volvería para invitarles a una coca-cola. No es que sea tacaña, es que los policías no pueden beber nada más fuerte mientras trabajan.
Ha debido salir todo a pedir de boca y, seguramente, Agosto tenía muchas culpas que pagar, porque esta mañana aquí se ha puesto a llover a más y mejor. La inocencia de las nubes ha quedado clara y han podido liberarse de su carga. No sé si habrá pruebas suficientes para mantener a Agosto en la cárcel más de 72 horas. Si encuentra un abogado de esos que defienden a los mafiosos cubanos, estamos perdidos. Saldrá enseguida y se liará a subir la temperatura como loco. De momento y a la espera de mayores pruebas inculpatorias, ya le hemos dado un toquecito de atención.
Sabe que Caine está al acecho y que no le perderá de vista.

*

02 agosto 2007

Agosto, ese tormento

Este es el mes en que no posteo. Bueno, sí, posteo, pero poco y mal.
Aunque puede ser que postee mucho, dependiendo del sopor que me asalte o no me asalte.
También depende del trabajo que tenga, o que no tenga, que lo último -lo de que no tenga - no acostumbra a pasar.
Ocurre que el cerebro se me inunda con tanta ducha y remojón de cuero cabelludo, en el intento de retrasar el punto de ebullición de las neuronas, y entonces no posteo por miedo a electrocutarme con el teclado.
Alguien que conocemos, me dirá que soy una quejica; que en invierno también me quejo. Es verdad, pero no me quejo de lo mismo, así que se me puede disculpar, digo yo.
Lo malo sería que en invierno me quejara del calor y en verano del frío. Eso sí sería insufrible. Sobre todo para mí porque confirmaría lo que tanto temo; que la cabra me haya contagiado del todo.
Agosto es un mes sin R. No deben comerse caracoles ni marisco, según dicen. Tampoco en mayo, ni en junio ni en julio. No sé si la prohibición rige para los mariscos que no tengan R en su nombre: gambas por ejemplo. O langostinos, o navajas, o..., bueno, hay muchos mariscos sin R.
El que los meses no tengan R, delata como blandura ¿no?. Meses blandos, insípidos, con poca entidad. Gandules. La vagancia del buen tiempo mediterráneo. La siesta larga, las noches al fresco de la calle, las conversaciones y risas de la gente entrando a raudales por los balcones abiertos, esperar la lluvia de estrellas a las cuatro de la madrugada para pedirles miles de deseos....
¡Qué envidia me está entrando...!
Ni me acuerdo del tiempo que hace que no he logrado tener los ojos abiertos para ver ese espectáculo celestial. Agosto me ataca sin piedad y me duermo en cuanto tengo 10 minutos libres. Ya escribo ésto medio dormida. si contrais fartas de hortografía o canvio anguna letra de Sitio, no agais muncha, cuenta del caso. siempre comerto fartas si escrivo mientras duermo...
Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz....
*