Mostrando entradas con la etiqueta En serio. Mas o menos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta En serio. Mas o menos. Mostrar todas las entradas

01 diciembre 2009

Prescripción facultativa

Algunas veces, a los médicos hay que hacerles caso. Al menos, eso cree la Cabra y me ha obligado a cumplir, estrictamente, lo que me habían recomendado hacer. Eso era olvidarme del ordenador durante el tiempo que durase la fisioterapia, en beneficio probable de mi espalda, vértebras y musculatura, todo incluído. También he tenido que olvidarme de otras cosas, como de inclinarme a hacerle caricias a Gato, traer las bolsas del supermercado, fregar cristales y suelos y otras cosillas de igual o parecida importancia. Lo de fregar, me pareció bien desde el primer momento, porque siempre hay alguien en busca de trabajo adicional y no supone dejar a los amigos en la cuneta. Lo del ordenador, lo he llevado regularcillo.
Y ahora, ya me estaba empezando a entrar la pereza del bloggero, que es eso que nos pasa cuando, por alguna razón externa, hay que dejarlo una temporadita o, de repente, se te caen los brazos y no hay forma de encontrar continuidad.
Quería volver el mes pasado, para, al menos, celebrar con vosotros los seis añitos que lleva este blog dando guerra. A veces a bandazos, lo reconozco, pero es que la guerra es un poco así, como la vida misma; de vez en cuando, hay que hacer una tregua, más o menos justificada.
Aún estamos a tiempo, porque el retraso no es muy importante, así que una vez más ¡muchísimas gracias a todos por vuestra compañía en este ya largo tiempo, y abrazos fuertes, de esos que atraviesan pantallas...!

Y un pastelito. Infantil, como corresponde a mi edad de blogger. Y a caminar en pos del séptimo, con todos los que aún conserven las fuerzas para seguir. Nos leemos pronto; prometido.

.

"Oxygene" Jean Michael Jarre

01 junio 2009

Recuperando ritmo

Escribir es como bailar; estás perdido si olvidas ese ritmo interior que te hace marcar los pasos adecuados sin apenas darte cuenta. La música hay que sentirla desde el interior del cuerpo y notar como fluye hasta los pies, y las palabras hay que sentirlas sobrevolando la cabeza, condensarse y resbalar hasta la punta de los dedos. Y, de vez en cuando, ese ritmo se rompe. Algunas veces por causas ajenas a nuestra voluntad y otras, porque "se nos ha ido el santo al cielo", como suele decirse, y nos hemos metido en un mar de confusiones.
De todo ha habido en estos días que llevo alejada del blog. Pero hoy es día 1 y es mejor empezar el mes a tiempo, así que aquí estoy, con mi cabra, mi gato, los ficus y las tórtolas. Al completo.
Ayer tuvimos una pequeña fiesta familiar. No estábamos todos, porque es muy difícil reunir a toda la familia (y tampoco hubiéramos cabido en mi casa) pero hubo buena representación. Una comida informal y luego mucho juego; mucho parchís, mucho 21, mucho Scrabble....
Y muchos chistes, muchas anécdotas familiares y mucha coca-cola y café. También aproveché para que mi sobrino, el técnico, me enseñara a manejar mejor la cámara de fotos y me solventara algún problemilla en los ordenadores. Hay que echar mano de los cerebros familiares cuando se puede :)
Fue un día estupendo, que necesitaba para salir del impasse en que me había metido. Una especie de catarsis o una terapia de risas. En todas las familias se pasan malos momentos; alguien se enfada con alguien; a alguien le parece que otro alguien "se ha pasado"; a unos les molesta el calor y a otros el frío; unos adoran el silencio y otros, la gresca sin fin. Pero todo eso no importa; no es determinante para una buena relación y para que cada cual se guarde sus preferencias y comparta las de los otros en armonía. No siempre es así, desde luego, pero estoy contenta de poder hablar y divertirme con todos los miembros de mi familia y que no haya barreras insalvables entre nosotros. Eso; un día estupendo.
La cabra, contentísima también porque tuvo ocasión de practicar los saltos por encima del sofá, cosa que de ordinario no le permito. Ayer se lo permití para que no tuvieran que levantarse los comensales cada vez que se le ocurría ir a buscar algo para picar a la cocina o al balcón. A recordar; la próxima casa a la que vaya a vivir, debe tener un comedor más ancho.
Dicho esto y esperando haber recuperado mi ritmo interior, os dejo o no me dará tiempo de ir a ver lo que habéis hecho en estos días.
.

07 mayo 2009

Poner en valor

Esta mañana he recibido carta de una amiga. Me transcribía un párrafo de la carta que yo le había mandado con anterioridad y me aconsejaba que lo enmarcara. He tenido que leerlo varias veces para averigüar el motivo, o para lo que yo creo que es el motivo. Es que ella es, al contrario que yo, parca en palabras. Ambas llevamos a cuestas una mala temporada, que ya se está haciendo muy larga y cansada. Con su carta en la mano, me ha venido a la cabeza la expresión que figura en el título del post: Poner en valor, es un galicismo que se emplea con el significado de conseguir beneficio de algo que en la actualidad no rinde lo suficiente, creando para ello las condiciones necesarias. Y da lo mismo si la empleamos para temas económicos o para temas morales, físicos o psíquicos. Yo voy a poner en valor la carta de mi amiga y lo que en ella decimos las dos. Es verdad que las circunstancias pueden amargarnos la vida y que, muchas veces, los acontecimientos nos arrastran a lugares que, otrora, fueron impensables. Pero he decidido que no quiero quedarme ahí ni un minuto más de lo estrictamente necesario. Si las cuotas de paz y tranquilidad han caído drásticamente, habrá que valorar mucho más lo poco bueno que nos quede, y como ella dice, enmarcarlo y recrearse mirándolo a diario, o muchas veces al día.
Voy a intentar crear las condiciones para que aumente el beneficio de las cosas amables que tengo a la vista. Quizás eso signifique no hablar más que de tórtolas y gorriones, y del sol que luce en este momento; de lo feliz que parece mi gato durmiendo a pierna suelta en su cojín; de la ropa limpia, que huele a luz y, un poco, a mar; de lo ordenados que están los armarios o de los colores de la verdura preparada para comer. Porque si espero un gran acontecimiento que ponga fin a esta mala época, y cifro en él todas mis esperanzas de vida y de futuro, me voy a estrellar contra el mismo muro, una y otra vez.
Y yo ya no tengo la cabeza para muchos golpes más. Mejor pongo en valor lo poco que tengo y procuro sacarle dividendos, siquiera sean pequeños, en felicidad.
.

24 abril 2009

De tórtolas y primaveras

En el post anterior os conté que dudaba de que las tórtolas fueran capaces de sacar adelante a sus polluelos por culpa de este abril descontrolado, pero me equivoqué. De repente, aparecieron dos pollos en el nido; bueno, vale, ya sé que no se hicieron grandes de la noche a la mañana, pero como no los veía, creí que la pollada se había perdido sin remedio y me puse a saltar de alegría cuando los vi en la cornisa, acicalándose las plumas o siguiendo atentamente el movimiento de la calle. Estuvieron ahí dos días y luego, desparecieron del nido. ¡Otro susto...! ¿Dónde podrían haber ido con esas rémiges tan cortitas, que apenas sirven para estabilizar el vuelo...?Y esta mañana, los padres tórtola han traído a uno de los dos pollos a comer y beber a mi balcón. Sólo a uno. No sé que habrá sido del otro. Espero que esté bien y que puedan acercarlo hasta aquí. Han llegado los tres juntos y se han aposentado alrededor del comedero; primero le han dado ellos de comer al pollo, pero luego le han instado, con bastante energía a que comiera solo, y en cuanto el pollito se ha soltado a picar en el bol de la comida y en el del agua, han levantado el vuelo y se han ido dejándolo aquí solito. Eso me ha permitido hacerle la foto, porque los padres, en cuanto me acerco a los visillos, salen a toda velocidad, pero éste, pobre, no sabe aún que hay muchas personas malas y no se ha asustado cuando me ha visto. Eso sí, el balcón no lo he abierto para no meterle el miedo en el cuerpo con el ruido. Y ahí sigue, paseándose arriba y abajo por las jardineras y tomando buchitos de comida y agua cuando le apetece.
De vez en cuando, los padres vienen a darle una miradita y hacerle unas carantoñas y se vuelven a ir. Cuando se van, aparto unos centímetros el visillo, muy lentamente, a ver si el pollito se familiariza y puede acostumbrarse a verme de cerca, sin sobresaltos.
Este acontecimiento que parece tan nimio, es lo mejor que me ha pasado en muchos meses, porque lo cierto es que, emulando a mi tocaya la reina Isabel II de Inglaterra, llevo un "annus horribilis" y no sólo por la pérdida de neuronas, que no sería mayor problema.
En fin, que a pesar de mis fatalismos, la primavera ha dado algún fruto en esta casa y que estoy contentísima por las tórtolas, que han visto premiado su desvelo y sus muchas horas de empollar.
¡Que tengáis un feliz final de Abril...!
*
Os vuelvo a poner "La vida es bella", porque sí, porque lo es y porque de vez en cuando, hay un "annus mirabilis". La versión es de André Rieu.

13 marzo 2009

Los colores de mi calle

Casi lo primero que hago por la mañana es abrir el balcón y salir a ver el día. Quiero saber si todo está en el mismo sitio que lo dejé ayer; si las plantas están vivas, si las tórtolas se han levantado y de que color está el cielo. Y algunas veces me encuentro con algo espectacular, cómo este sol que fotografié encarándole sin piedad el objetivo de la cámara. Tenemos un refrán en Cataluña que asegura que: "Sol rogent, pluja o vent" Podríamos traducirlo, por "Sol rojo, lluvia o viento", pero lo cierto es que al traducirlo pierde mucho de su sentido amenazante. Ampliando la foto, sí que da un poco de miedo, pero no pasó nada. Sigo viviendo tan feliz.
Lo curioso de esta foto, es que sólo 15 minutos antes, había tomado ésta otra, desde el mismo balcón y en la misma dirección de enfoque. La calle era verde; me fui a tomar un café y cuando volví, ahí estaba esa estrella incendiada dominándolo todo. Hay que mirar para ver, según dicen, y estos son de esos momentos en que mirar atentamente, compensa mucho.
Esta calle, en la que llevo viviendo muchos años, no tiene nada de espectacular, pero a mí me gusta. Tiene esos árboles, ahora llenos de muñones, pero que muy pronto empezarán a brotar para que yo los disfrute durante todo el verano y el otoño y estamos tan cerca del mar que las gaviotas nos sobrevuelan a diario, gritándonos desde su altura. Además tenemos una numerosa población de tórtolas, cómo ya sabéis y algunos gatos callejeros en una pequeña placita que hay al final de la calle, con buenos escondites para que las mamás gato oculten sus camadas. Ahí encontré a Gato y también a Gato Mayor, que ya murió. Creo que esa es una de las cosas que también me gustan de esta calle; saber que siempre habrá algún gatito que recoger, si su madre me lo permite.
Y como sigo bastante desneuronada, os dejo en compañía de los rojos y verdes de mi calle.
¡Hasta mañana...!
.

15 febrero 2009

Más sobre memes

Los memes son ideas originales, útiles o divertidas, cuyo atractivo hace que la gente las adopte y comparta con otros. La Red se ha convertido en un entorno especialmente apto para la difusión de estas ideas infecciosas, que han encontrado en la blogosfera su medio ambiente natural.
Un meme puede ser desde un broma hasta un negocio, pasando por una aplicación útil, un proyecto comunitario, una leyenda urbana, un concurso o un juego. La capacidad memética de la blogosfera se está utilizando de manera creciente para impulsar estrategias de marketing viral, en las que la idea de base circula no sólo por su atractivo (Gmail), sino también por su intencionada promoción (FON).
------
El artículo completo está aquí:
y es del año 2006. Al final del post os dejaré otros enlaces desde los que acceder a más información sobre este asunto.
Lo que ya no está tan claro es por qué una tesis que empezó como científica, se ha convertido, por obra y gracia de la blogosfera en algo básicamente insulso, y perdonadme los entusiastas de los memes, que no tiene ninguna intención ni finalidad que, realmente, importe.
Richard Dawkins, en su libro "El gen egoísta" que tengo aquí mismo dice: "Cuando morimos, hay dos cosas que podemos dejar tras nuestro: los genes y los memes" y explica como la cultura ancestral se perpetúa en esos memes mucho más tiempo que los genes, de los que, al cabo de unas cuantas generaciones, apenas quedará rastro. Quizá ya no quede ningún gen de Leonardo, pero su meme, su aportación a la memoria colectiva, sigue perfectamente intacta.
Es mucho más complicado que esta sucinta explicación, pero sirve para ilustrar la idea.
Y como estoy segura de que ni la Cabra ni yo, dejaremos ningún meme que la posteridad pueda, ni deba, recordar, no me gustan los memes blogosféricos :)
Reconozco que algunos tienen una cierta gracia y pueden servir como una forma agradable de pasar el tiempo; jugando un poco, como el que hace un rompecabezas o un crucigrama, pero son los menos. Los más, tienden a repetirse, con ligeras variaciones, acerca de cómo uno se ve a sí mismo, lo que no debería satisfacer a nadie, ya que nadie, se ve como realmente es, así que mal puede contarlo a otros.
Y como ya os he dado bastante la vara y no estoy segura de haberme explicado, os dejo unos enlaces para que sigáis, si os apetece a aquellos que no sepáis de dónde viene la palabreja, seguir investigando un poco acerca de los memes.

*

*

Y ya está. ¡Hasta mañana...!

*

"Sevilla" Isaac Albéniz

08 febrero 2009

De "meme" por la vida

Hace ya un montón de días que Arare me encargó un meme de esos en que tienes que contar algunos hechos de tu vida. Siete, para ser exactos. Y hay que hacer otras cosas, como pasarles el testigo a otras siete personas, cosa que no voy a hacer. A muchos, entre los que me incluyo, no nos gusta contar de nosotros "a plazo fijo" sino cuando nos apetece y el cuerpo nos lo demanda. Pero como ya toca escribir un post, pues lo mismo da que sea ésto. Eso sí, para contar siete hechos, harían falta siete posts, a menos que te limites a decir que es un "hecho" que te gusta el pan blanco o las aceitunas rellenas de anchoa.
Este blog lleva ya 332 entradas, en las que os he contado de todo. Cosas divertidas, cosas tristes, lo que me gusta y lo que no. Y hay más, porque en mis otros dos blogs hay, respectivamente, 56 y 183 entradas más, lo que da un total de 571 posts y en todos ellos estoy yo, con todo lo que soy y siento en el momento en que los escribo.
Sabéis que hablo con mi Cabra virtual, que es tanto como confesar que hablo mucho conmigo misma y que tengo ciertas contradicciones mentales.
Sabéis que vivo felizmente sola, si descontamos a Gato. No cuento a Canario porque el pobrecito se murió hace como un mes.
Sábeis que leer es casi más que una pasión para mí.
Sabéis que me gusta escribir.
Sabéis que disfruto muchísimo estando aquí, con vosotros, leyendo vuestros comentarios y vuestros blogs, y las muchas veces que he dicho que no es casualidad ni literatura el nombre que lleva el apartado de enlaces; es que, realmente, me ayudáis a vivir.
Sabéis que mi trabajo es duro y comprometido y que me encanta.
Y sabéis que, con frecuencia, se me va la olla y me arranco por peteneras en el momento menos pensado.
Todo eso, está ahí, en mis entradas, distribuido ordenadamente en las etiquetas, porque también sabéis, y éste es el "hecho" número 8, que tener las cosas ordenaditas, es la pasión siguiente a la de leer.
Lo que no sabéis, porque no lo sabía ni yo hasta esta mañana, es que en el alero que hay por debajo de mi balcón, dos parejas de tórtolas están construyendo sus nidos y que suben de vez en cuando, hasta la barandilla a comerse mis plantas crasas. Eso me ha convencido para ponerles un par de recipientes con comida y agua para intentar salvar a mis pobrecitas echeverías que, justo ahora, empezaban a florecer.
¿Quedan cosas que no he contado? Claro que sí; muchísimas, pero convendréis conmigo en que está bien que quede algún velo no rasgado; algún pequeño misterio que, tal vez, nunca sepamos los unos de los otros y que suele ser mejor no saber.
Bueno, y esto es todo por hoy.
Disfrutad lo que queda de domingo.
*

22 enero 2009

Patrimonio Inmaterial

Además del patrimonio mueble que disfrutamos, tenemos otro, inmueble, que no se puede tocar físicamente. Por ejemplo: mi ordenador es un mueble y lo que pienso, inmueble. Esto ya lo sabéis, claro está, pero la Cabra ha insistido en que lo diga porque dice que está harta de oírme decir eso y quiere compartir su sufrimiento con vosotros. Poco caritativo por su parte, pero es que hoy está de un humor de perros.
¿Y ésto, a que viene?, pensaréis vosotros. Pues viene a que he leído que España ha presentado para este año, varias candidaturas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, entre las que se encuentran el Silbo Gomero, el Tribunal de las Aguas de Valencia, y el Consejo de Hombres Buenos de Murcia. Y aún hay otra, ésta presentada en conjunto, transnacional, junto a Grecia, Italia y Marruecos. Una curiosa candidatura ya que se trata de elevar a P. Inmaterial, la Dieta Mediterránea. Y aquí he necesitado unas cuantas aclaraciones, de las que he sacado en claro ésto:
Etimológicamente la palabra dieta, procede del griego díaita, que significa estilo de vida, lo que nos lleva, directamente a pensar que la citada dieta es una idealización de algunos patrones dietéticos de los países abocados al Mediterráneo, y que debe referirse a una similitud o conjunto de prácticas , habilidades y objetos asociados a la forma de alimentarse de estos pueblos.
Lo de que sea una idealización me consuela un tanto, porque no acabo de entender que tiene que ver la polenta italiana con los garbanzos españoles, aunque aceptaría una similitud de la mousaka griega con los canalones catalanes o la lasaña de Italia.
Tendremos que pensar un poco más en lo que nos une, culinariamente hablando, como en el aceite de oliva, el vino y el jamón, aunque ya estoy diferenciando porque el jamón y el vino, no deberían entrar en la dieta de los marroquíes. ¿O sí?
Una similitud no debería bastar para proclamar cualquier cosa Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, como no nos bastaría un parecido razonable de cualquier edificio con el Taj Mahal para que fuera Patrimonio Material.
Pero bueno; ahí queda la propuesta y quién sabe. A lo mejor funciona.
Os dejo un enlace para lo que no os cuento.

08 enero 2009

Regresa la tranquilidad

Después de cualquier fiesta sonada, llega a las calles una paz insólita. Parece que la gente prefiere quedarse en casa a descansar y disfrutar de sus butacas, sus telenovelas o su labor de punto, según los casos. Este año, quizá se note un poco más por el tremendo frío que nos está haciendo que no invita a salir más que para lo imprescindible. Esta mañana, cuando iba al trabajo, sólo me he tropezado con un par de personas envueltas en sus bufandas hasta las orejas, igual que iba yo, por cierto, y otro par de gatos callejeros en busca de un improbable, y tardío, desayuno.
Ni siquiera el tirón de las rebajas se notaba, porque cuando he ido a la biblioteca, ya sobre las doce, las tiendas estaban vacías a pesar de los tentadores reclamos en los escaparates. A eso también ayudará la crisis, tan intensa como el frío, por lo menos.
Algo que siempre pasa después de las navidades es tropezarse, en cada grupo de contenedores, con los arbolitos desechados una vez han cumplido su función festiva. Siempre pienso en lo que dirían ellos, si fueran capaces de hablar, y nosotros de entenderles, acerca del destino que les reservamos. Y el que sean de vivero, no disminuye la barbaridad. ¿Acaso nos sobran tantos árboles?
Creo que esta es una de esas cosas que hacen que las navidades me resulten poco simpáticas, junto con las comilonas y el insoportable mercantilismo.
Bueno; ya han pasado y ahora lo que sigue es justamente eso; seguir. Trabajar, disfrutar de las aficiones de siempre, dejar en paz al teléfono y que él nos deje en paz a nosotros, volver a recibir las dosis de publicidad normales y cuidarnos el inevitable catarrazo de todos los años por estas fechas. Precisamente eso es lo que estoy haciendo ahora con la Cabra, que lleva estornudando quince días seguidos. Me he gastado toda la paga extra en pañuelos, pastillas para suavizarle la garganta y jarabe para la tos, que no hay quien duerma cerca de ella.
Vosotros tampoco os acerquéis mucho al monitor, por si acaso.
Hasta mañana.

17 diciembre 2008

Senderos del canto

Esta mañana leía unas reflexiones de Ezra Pound, acerca de como los trovadores medievales habían sabido aunar la música y la palabra sin recurrir a demasiadas exquisiteces en cuanto al lenguaje; sin complicarse la vida buscando ajustarse a lo ortodoxo y, según Pound, eso les hacía ser "poetas sinceros, músicos sinceros" Es algo más complicado, pero es eso, en esencia.
Y me he acordado, por esas cosas de mi errática mente, de que los aborígenes australianos tienen su propia expresión para esa forma de poesía cantada. Los senderos del canto, les llaman ellos.
Cuando ocurre algún acontecimiento importante en su vida, nacimientos, muertes, o cualquier otra cosa de relieve, crean un canto para esa ocasión. Con su letra y su música. Esa canción única, les une para siempre con ese acontecimiento y con la persona para quien se compuso ese canto, de tal manera que el entonarlo significa traerlo de regreso a la vida, si es que ha muerto, o volver a verlo tal y como era en el momento en que el canto nació de un sentimiento. El canto es el camino que transitamos para reencontrarnos con el pasado.
Es una idea preciosa. Presupone que nos merecemos una canción que nos diferencia de todos los demás y que, cada vez que se cante, estaremos seguros de volver al recuerdo y al abrigo de los nuestros.
También dicen los aborígenes que donde de verdad estamos vivos es en el cielo y que la vida que vivimos en la tierra, es lo que soñamos. Australia aún no figuraba en los mapas, pero Calderón ya sabía eso, y lo dejó dicho:
"...que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son"

Que los vuestros sean bonitos. Hasta mañana.
.

24 noviembre 2008

Necesarios, pero no imprescindibles

El único deporte que me gusta lo suficiente como para seguirlo es el tenis, así que ya os podéis imaginar que estoy contenta con nuestra victoria de ayer. Lo lamento por mis amigos argentinos, pero así son las competiciones. Si por un momento nos pasó por la cabeza que sin Nadal no íbamos a poder, ya se ha demostrado lo que dice el título del post y que es fácilmente aplicable a cualquier otra circunstancia de la vida. Entre todos se hacen las cosas. Con buen espíritu, con generosidad, con ambición colectiva. Es mucho pedir, lo sé. Sin ir más lejos, la Cabra y yo siempre estamos en desacuerdo y aunque la sangre no llegue al río, no hay duda de que no colaboramos y así nos va; de pena, porque vivimos en un tira y afloja permanente. En vez de colaborar, nos peleamos; cuando ella quiere ficus yo quiero alcachofas y cuando ella quiere alcachofas, yo no quiero ficus. En fin, lo dejo, porque creo que ya se está preparando para darme un buen cabezazo.
La Copa Davis: pues nada, que tanto hablar de ella, me había entrado la curiosidad, como el año pasado con lo de Roland Garros, y me he ido a buscar los orígenes de este trofeo entre países. Parece que la cosa empezó así:
El torneo fue creado en 1899 por cuatro miembros del equipo de tenis de la Universidad Harvard quienes desafiaron a los británicos a un campeonato. Una vez recibida la idea, pidieron un préstamo desde su respectiva federación de tenis, uno de los jugadores de Harvard, Dwight Filley Davis, diseñó un formato de campeonato y gastó el dinero de su propio bolsillo para comprar una copa de plata (conocida popularmente como la ensaladera de plata por su peculiar forma).
El primer partido, entre Estados Unidos y Gran Bretaña se llevó a cabo en Brookline, Massachusetts en 1900. El equipo norteamericano, del cual Dwight Davis era parte, sorprendió al equipo británico ganando los primeros tres partidos. El siguiente año, ninguno de los dos países compitió, pero Estados Unidos ganó el siguiente partido en 1902. En 1905, el torneo se expandió incluyendo a Bélgica Austria, Francia y Australasia, un equipo combinado de Australia y Nueva Zelanda, las que compitieron juntas hasta 1913.
Estos torneos fueron llamados oficialmente Copa Davis después de la muerte de Dwight Davis en 1945. Desde 1950 a 1967, Australia dominó la competencia, ganando la Copa 15 veces en 18 años. Estados Unidos ha ganado el campeonato 32 veces, más que cualquier otro país.
Es decir; nació de la colaboración y de la generosidad de personas particulares, sin más ayuda que sus propias ganas de hacer algo que les gustaba y querían compartir. Me ha parecido bonito.
Las personas mueven el mundo; nosotros, cada uno, empujamos un poco. Quizá nos parezca que somos, individualmente poca cosa, pero no es cierto. No recogerá nuestro nombre ninguna enciclopedia, seguramente, pero eso no le resta valor a lo que hacemos, si lo hacemos bien y con ganas. Nuestro trabajo, nuestras aficiones; todo cuenta así sea de forma infinitesimal. Lo que no cuenta es lo que dejamos de hacer, lo que hacemos con desgana, lo que dejamos pasar porque "eso no va conmigo" .
Creo firmemente que incluso los empujones de la Cabra tienen algo positivo.
Y me voy antes de que empiece con eso de "¡que harías tú sin mí!". Y tiene razón.

16 noviembre 2008

Aniversario

Por estos días, hace cuatro años, estaba intentando hacerme con la mecánica del blog. Me costó entender el funcionamiento, pero aprendí a escribir en él y eso era todo lo que necesitaba.
También en este mes, pero hace nueve, publiqué mi primera web. Con unas mínimas nociones del manejo de los programas, logré hacer un horror de página que tardaba siglos en descargar (recordad los tiempos del módem de 56) pero que también sirvió a mis propósitos.
Hace cuatro años, intentaba con todas mis fuerzas salir de la depresión por la muerte de mi padre y hace nueve, olvidarme tanto como fuera posible de la quimioterapia que me tenía medio inútil.
Las dos veces logré reducir mi malestar pensando en otras cosas y personas, a través de estos medios. Hoy es 16 de Noviembre, aniversario de la muerte de mi padre y de la penúltima sesión de quimio.
No puedo decir que lo haya superado todo. Ningún blog ni página del mundo consigue borrar las cosas que te marcan en la vida; ningún trabajo, ninguna distracción lo consigue, pero blogs y webs siguen teniendo la capacidad de ampararme en los días malos y cuando alguna cosa no va como debería y no tengo ánimos para trabajar en ellos, todo empeora de forma exponencial.
Tal vez algún día deje los blogs o deje las webs o todo a un tiempo. Algún día, quizá.
Todavía no.

Y sólo queda, como en todos los aniversarios del blog, agradecer. Primero a Sherezada por introducirme y después, a todos los que venís o habéis llegado hasta aquí alguna vez.
¡Muchas gracias...!

21 septiembre 2008

Y los árboles amarillean

Sí, porque ya es Otoño. Aún no se nota demasiado a pesar de que los días se van volviendo melancólicos y algunos árboles ya lucen una parte de su melena de un bonito color amarillo. Aquí, sin moverme del balcón, puedo ver claras señales de la estación que empieza dentro de un ratito. Mirad.
.

Pero todavía....

... está en flor la Vincapervinca, o Hierba doncella, si preferís. Dicen que es buena para conservar la memoria.

Otro de los signos de Otoño, es esa lluvia dulce a última hora de la tarde que prepara las flores para esas fotos nocturnas y goteantes. Como no soy muy buena fotógrafa, mejor será advertiros que esas manchitas no son tales, sino gotas de lluvia. Paciencia, ya aprenderé también a fotografiar de noche.

Y por si todo lo anterior no es suficiente para demostrar que estamos en periodo de transición estacional, ahí tenéis a Gato, durmiendo mitad invierno y mitad verano.

O a lo mejor es que no quiere calentarse la cabeza y por eso la deja sobre el mosaico. Tengo que probar a ver...

Con este pequeño muestrario supongo habréis quedado convencidos de que YA sé llevar las fotos desde la cámara al ordenador con solo dos manos y unos cuantos ca...os, con bre intercalada. Muy estresante, pero bueno, así os he podido enseñar que los árboles superan, realmente, mi balcón y no quedo como Antoñita la Fantástica. Siento, eso sí, que no haya ningún geranio en flor.
Los ficus de la Cabra, os los enseño cuando los fotografie.
.
.

13 agosto 2008

Atrás en el tiempo

Esta larga historia de las obras y la pintura, ha traído cola. Por suerte, ya casi está todo listo y he podido empezar a recomponer y recolocar. De paso, me he propuesto librarme de un montón de papeles caducados, que es algo que me da mucha pereza hacer, pero como es necesario, so pena de quedar ahogado en celulosa, me he puesto a ello con todo el entusiasmo de que he sido capaz y he sacado todas las antiguas carpetas, llenitas a rebosar de multitud de papeles que ya ni recordaba. La sorpresa ha sido leer las etiquetas que, en su momento, les puse para identificar lo que contenían. Con algunas, me he reído un buen rato , pero una me ha dejado con el alma en suspenso y hasta he tenido miedo de mirar dentro y ver su contenido.
La etiqueta rezaba (y reza, porque no la he cambiado) "Cosas antiguas y sentimentales"
¡Dios...! ¿Qué metería yo aquí dentro...? No tenía ni la más remota idea de lo que podía haber escondido entre las tapas. Antes de abrirla, no sólo le he dado mil vueltas, sino que he deseado intensamente disfrutar de la visión de R-X de Supermán y "ver" antes de abrir, por si era mejor esperar a tener una buena provisión de Kleenex a mano. Finalmente, me he dispuesto a acongojarme sin remedio y la he abierto.
Bueno, pues sí; la etiqueta era correcta. No había muchas cosas, pero todas ellas eran antiguas y me han emocionado mucho. Me reservo tres cosillas, pero las otras os las detallo:
  • Tarjeta de invitación al bautizo del hijo de unos amigos, que murió dos o tres meses después.
  • La invitación al bautizo de los gemelos que, un par de años más tarde, tuvieron estos mismos amigos.
  • Recordatorio de la 1ª Comunión de mi hermano pequeño.
  • Trozo de cinta del ramo de flores que compramos las amigas para Merceditas, que murió a los 16 años.
  • Una postal del monte Aneto, que me envió mi novio, la única vez que lograron subir, de las muchas que lo habían intentado.
  • Una carta de otro novio más antiguo que no os voy a decir lo que pone ¿vale?
  • Un poema muy cursi, escrito por mí, a los 14 o 15 años y que los dioses me libren de transcribiros, porque no quiero que os tronchéis a mi costa.
  • Y más esquelas y cosas tristes, tristes....
  • Varias direcciones, minuciosamente anotadas, que ni remotamente sé a quién pertenecen, salvo una, que guardaré.
  • Y una rosa, casi polvo ya, del ramo fúnebre de mi yaya.

Total, que he acabado haciendo una pequeña criba y algunos de esos recuerdos han pasado a mejor vida, ayudados por las reconfortantes llamas del fuego que he encendido dentro de un bol grande. Porque hay cosas, antiguas y sentimentales, de las que sólo puedes desprenderte en favor del aire; para que perduren siempre. Debo decir que, aunque me he emocionado mucho, no he llorado. Creo que he sentido que todo estaba bien; que he olvidado lo que debía olvidar y que las ausencias que nos dolieron tanto, se van compensando, que no sustituyendo, con los recién llegados a nuestra vida. O puede que ese pensamiento solo haya sido una forma de consolarme.

.

"Valse op. 64 No. 2 C sharp minor" de F. Chopin. Interpretación de Sylvia Capova.

09 mayo 2008

Filosofando...

Decía Blaise Pascal, allá por el mil setecientos y pico, que "el hombre tiende a negarle espacio al silencio porque el silencio ayuda al pensamiento, y el pensar provoca la tristeza"
Otro pensador más reciente, el Dr. Juan Corbella, en 1987, publicó un libro titulado "Miedo al silencio" que expone, desde el punto de vista de su experiencia de psiquiatra, la necesidad abrumadora que tenemos los humanos de estar rodeados de sonidos, y propone el silencio como medio para descontaminarse de lo externo y afrontar nuestros conflictos interiores.
.
Varias veces he dejado dicho aquí lo mucho que aprecio el silencio; aprecio y necesito. Y me cuesta un mundo conseguirlo. No tanto el exterior como el interior. Cuando tengo la cabeza llena de ruidos, esos "conflictos interiores" que dice el Dr. Corbella, me resulta imposible concentrarme en ninguna otra cosa. No logro decir lo que deseo y, como consecuencia, suelo enredarme con las palabras y acabo hablando más de la cuenta. O cocinando noches enteras, que es un medio estupendo para dejar de pensar en conflictos, so pena de picarte los dedos en daditos como las cebollas. Cuando se cocina hay que estar atento y no pensar en cosas que no alimentan.
Claro que cocinar toda la noche tiene algunas desventajas; engordas, porque hay que comerse lo cocinado y te pasas el día siguiente suspirando por una almohada blandita donde dejar caer la cabeza.
En fin, eso; que nada es perfecto en esta vida. Y no tengo ninguna prisa por saber que pasa en la otra.

29 marzo 2008

Tenderos o similares

Tendero: dueño o dependiente de una tienda, especialmente de comestibles.
Así define el DRAE, a las personas que, desde detrás de un mostrador, reciben, venden y cobran a sus clientes. El diccionario no dice nada de como deberían comportarse, de cual deba ser su actitud ante el comprador, y no sé si existe un código que lo regule, aunque puedo imaginar que sí existe y que va encaminado a que el cliente se sienta satisfecho con la calidad de los productos que se ofrezcan y con el trato recibido, porque el objetivo será que los compradores vuelvan otra vez. ¿O no?
Dejando aparte la historia de la col china, que ya os conté, tengo muchos motivos para pensar que, actualmente, les importa muy poco a los tenderos si vuelves o no. No solo es que no atiendan, sino que, a todos los efectos, te vuelves invisible; a menos que estén de malhumor, en cuyo caso lamentarás haber atravesado esa puerta.
Ejemplos:
Siempre llevo deportivas y algunas suelas resbalan sobre mojado. Así que me dije: "Entra en la tienda de ese señor que arregla zapatos, a ver si hay algún producto para evitar los resbalones" Y entré.
Trenzas- Buenos días.
Zapatero- Mgndsnssss (y sigue con lo que está haciendo)
T-Disculpe, quería preguntar si habría alguna forma de evitar que estos zapatos resbalen.
Z- (Inclina el cuerpo sobre el mostrador y mira mis pies) A ver la suela.
T- (Obediente, enseño las suelas de mis Geox)
Z-(Me mira con ojos de asesino y dice:) ¡Pero bueno...! ¿Cómo se atreve usted a entrar aquí llevando esa mierda de calzado? ¡En los pies no puede llevarse nada más que cuero, piel, cuero del bueno! ¡Cómo se puede ser tan ignorante! ¿Tiene usted idea de como está perjudicando su columna? ¡Aquí no vuelva a entrar preguntando esas tonterías! Tengo cosas mejores que hacer que atender a ignorantes que no saben lo que es ir calzado. ¡Ahora mismo vaya a usted a comprarse algo decente para los pies, pero no venga aquí a enseñármelo porque no quiero verla más...!
.
Como en el transcurso de su invectiva, que fue mucho más larga, se había ido poniendo rojo como un pimiento, los ojos se le salían de las órbitas y se inclinaba sobre el mostrador con evidentes ganas de morderme, preferí callarme y salir sin decir ni media palabra. Muerta de miedo y con la boca como un estropajo, eso sí.
***
En el super hay un cartel en que te recomiendan vivamente que hagas un pedido, mínimo 60 euros, y que ellos te lo llevarán a casa, dentro de unas franjas horarias que no especifican. Pienso "¡Mira que bien! Pues ahora mismo" y pregunto las horas de entrega.
Respuesta -Bueno, eso depende, porque ahora mismo uno de los repartidores está de baja.
Trenzas-¡Vaya..! ¿Y el otro repartidor?
R- Con el otro no se puede contar del todo. Demasiado trabajo, y con lo poquita cosa que es...
T-Sí, claro, pero entonces ¿cómo se las arreglan para llevar los pedidos?
R-Llamamos por teléfono y según lo que nos dicen, hacemos.
T-¿Y podría llamar ahora e informarme, por favor?
R-Bueno. (La dependienta coje el teléfono como si apestara, y marca. Cuando contestan dice unas palabras de espaldas a mí y cuelga) Mire, que si usted hace el pedido hoy, mañana se lo llevarán a alguna hora.
T-¿Perdón...? ¿No podría concretar un poco más? Porque es que yo trabajo y no siempre estoy; por eso pregunto la hora ¿sabe?.
R-¡Ah, eso ya...! Nosotros no tendremos la culpa si usted no está en su domicilio y por esa causa no podemos entregarlo.
T-¿Así que yo hago la compra, la pago, y luego ya se verá si me lo entregan o no?
R-Sí; eso mismo.
T-Pues menos mal que se me ha ocurrido preguntar...
***
Necesito pantalones. En la tienda de la esquina he visto unos que me gustan. Voy a ver.
Trenzas-Buenos días
Dos dependientas- (Ni me ven, porque están enfrascadas mirando fotos en el móvil de una de ellas. Sé que miran fotos porque no paran de decir : "¡Jo, tía, ¿has visto que careto?" y se rien a mandíbula batiente señalando y poniendo caretos ellas también)
En vista del éxito, me pongo a mover perchas a ver si encuentro mi talla. La encuentro y digo:
T-Por favor ¿podría probarme estos pantalones?
D-(Sin levantar la vista del móvil) Ahí (señalando un espacio detrás de una cortina)
Me pruebo los pantalones. No. Me pongo mi ropa y salgo a buscar otros. Repito la operación hasta que encuentro unos que me van bien. Me acerco a las chicas con ellos en la mano; una de las dos los coje, mira la etiqueta, los mete en una bolsa y dice, con los ojos en la pantalla del móvil:
D-Treinta euros.
Pago, cojo mi bolsa y ya ni me molesto en decir adiós. ¿Para qué, si no me iban a oír?
***
Espero que entendáis que no digo que TODOS sean así, porque no sería cierto. Lo que sí es cierto es que perdemos las formas y la buena educación aunque en ello nos vaya el éxito o el fracaso de un medio de vida. En gran manera, somos responsables por permitir semejante trato y por dejarnos manipular con publicidad y ofertas engañosas. Lo peor es que, como hice yo en la tienda de ropa, acabas respondiendo a la mala educación con mala educación y eso no está nada, pero que nada bien.
:(
*

05 marzo 2008

Diez minutos de música...

... para ponerla en segundo plano y seguir con vuestras cosas.
O para cerrar los ojos y desconectar de todo lo que no sea ese maravilloso violín.
O para ver con los oídos el juego de los niños o los duendes.
O para sentir la alegría de vivir.

Es un compás de espera mientras me dedico a saludaros en vuestras casas y os cuento lo mucho que os he echado de menos.

Sonaba "La Campanella"

Autor: Niccolo Paganini
Violín: Salvatore Accardo
Orquesta Filamónica de Londres dirigida por Charles Dutoit

23 agosto 2007

Fabulosamente rica

No, mucho dinero no tengo, no os voy a engañar. Pero la riqueza no está solo en el dinero. Están los inmuebles y las carteras de acciones; lo sé, lo sé. No, de eso tampoco tengo. Si alguno pensaba pedirme en matrimonio para vivir de las rentas, ya puede empezar a buscar en otro lado.
En lo que soy fabulosamente rica es en amigos inteligentes. Y esa riqueza no es baladí. Ahí, en los enlaces de la derecha, podéis encontrarlos. Escritores, poetas, fotógrafos, dibujantes, profesores... Personas con mucho talento.
No están todos los que conozco, pero sí todos los que sé que tienen blog. Y aún falta añadir alguno que acabo de descubrir y no me ha dado tiempo a enlazar.
Siempre es una buena ocasión para hablar de ellos y de lo que hacen. De cómo su trabajo fructifica y se resuelve en publicaciones, ganan concursos, se aplican a concluir una obra y lo hacen poniendo toda su ilusión y su esfuerzo.
Estos días, mi amiga Serena, que está en Amigos Invisibles porque no actualiza su blog, (aunque la veo a diario y siempre me dice que sí, que lo hará), ha ganado un Concurso de Relatos de Literatura Fantástica; la primera novela que publicó Escriptorum54, que os recomiendo, nos la pone al alcance, desde el blog de Liter-a-tres; Imagine Photographers, regresan de Francia, después de presentar allí Exposiciones de sus trabajos y, lo último de lo que tengo noticia, es el libro que publican al alimón Juan García (jggweb) y José Fábrega (Osselin)
No puedo dejar de felicitar a todos ellos que ya lo han conseguido, y más de una vez. Sueño realizado, ilusión cumplida, reconocimiento otorgado. ¡Felicitaciones y besos a todos...!
Diréis que soy tonta, pero miro vuestros nombres, los de todos, en los enlaces y me emociono. Pienso en vosotros cuando veo una buena foto, leo una novela, oigo a un profesor hablando de su trabajo o escucho una bonita música. Pienso: "esto le gustaría a..., él/ella sabría explicarme que..., me llevaría la contraria en esto..." Vais a ser la causa de que, por tener el pensamiento en otra parte, me atropelle la carretilla del repartidor que siempre pulula por esta calle. Pienso pasaros la factura de la clínica si eso sucede, conste.
A menos que me acepten pagarés con cargo a mi riqueza en amigos fabulosos.
Sé que hay mucha gente con talento en el mundo que nunca conoceré ni siquiera a través de este medio. Quizás sepa de su obra, los admiraré, me quedaré boquiabierta ante sus logros y dejarán una huella en mi mente. Pero éstos, no me servirán nunca un cafe con leche en copa, ni podré decirles cuánto me alegro de que hayan tenido un hijo o hayan dibujado un rinoceronte; no podre conmoverme con Ulisolecito, ni podré traerme de sus blogs, una piruleta, galletitas o manzanas para la cabra. Tampoco sabré si sus hijas se llaman Adda, o si alguien los llamó alguna vez Siderata. No sabré por ellos la temperatura de México ni si su hijo Diego empieza el cole, si vuelven o se quedan de vacaciones, si tienen que examinarse a pesar del insomnio, si están tumbados a la bartola, si conviven con simpáticos esquimales, prefieren la moda de los tuaregs, se pierden en caminos de vallas blancas, se patean mil kilómetros buscando sillones o viajan por los canales de Francia en "Blauet".
Por eso y más cosas que no caben aquí, me siento multimillonaria. Os prometo acordarme siempre de vosotros y dejaros un buen legado cuando haga testamento. ¿Alguien quiere la cabra ya...?
*

16 agosto 2007

No puedo dormir

Y no sé quién demonios podría a 29 grados. Si no fuera por las faringitis tendría un aire acondicionado lo bastante potente para congelar un submarino. ¡Cachis ya...! ¡Con el sueño que tengo y lo cansadísima que estoy...!
Los dedos se me quedan pegados a las teclas de la humedad que hay. Hoy me electrocuto; seguro.
Ni siquiera han funcionado las armas secretas que tengo para estas emergencias. Nada muy peligroso, pero efectivo. Se trata de unas enormes sábanas de lino auténtico, de ese que ya no se encuentra. Tienen unos 175 años, más o menos. Formaban parte del ajuar de mi tatarabuela y parece que entonces se usaban unas camas kilométricas porque si las doblas por el centro, tienes sábana y colcha, todo en uno. Poseen un maravilloso tacto y resultan ser muy frescas, a pesar de que lo grueso del tejido puede dar la impresión contraria.
Mi tatarabuela era francesa. Por alguna razón, mi tatarabuelo paterno, que era de Gerona, fue a Francia, y conoció a la joven que después sería su esposa. Él tuvo que volver a Cataluña y ella, hija de familia acomodada, vino algo después atravesando los Pirineos con una reata de mulas cargando sus pertenencias y una partida de hombres armados, contratados para que la acompañaran. En aquel tiempo parece ser que había muchos bandidos en las montañas y asaltaban las reatas de ganado y a las gentes obligadas a hacer esos trayectos. Según me contaron, el ajuar que trajo mi tatarabuela, era bastante impresionante en calidad y cantidad. Muchos cofres llenos de ropa blanca bordada a mano, cortinajes de terciopelo, colchas, tapetes, piezas enteras de tela fina, adecuada para camisitas de bebés, sedas, muselinas, batistas y muchos, muchísimos vestidos y enaguas y pares y pares de botines. Luego estaban los serones llenos hasta los topes de vajillas de porcelana inglesa y francesa. Y abanicos, mantones, velos, mantillas y encajes. Decía mi abuela que fue un acontecimiento en Gerona ver llegar aquella caravana. Me gustaría averigüarlo, saber un poco más de mi tatarabuela. Sé que murió joven; tuvo un hijo, quedó enferma tras ese único parto y no vivió mucho más. Mi tatarabuelo no volvió a casarse y mi bisabuelo creció con su padre y sus abuelos paternos. Cuando se casó, el ajuar de su madre fue para él y su esposa. Tuvieron un solo hijo; mi abuelo. Y aún quedaba ajuar y ajuar cuando él también se casó. Supongo que muchas cosas no salieron nunca de los armarios hasta que llegó la guerra y destrozó la casa familiar. Pero lograron salvar suficiente ropa y enseres, imagino que llevándolas fuera de la capital. Y así, de generación en generación, han llegado hasta mí algunas, pocas, cosas de aquella joven francesa.
Tengo 4 sábanas, dos abanicos pintados a mano, uno de papel con varillas de nácar, otro de tela con varillas de carey, 6 tazas con sus platitos de porcelana inglesa, una mantilla de encaje, y algunas otras menudencias, como unas tijeritas plegables, un alfiletero...
Normalmente veo esas cosas y no les presto mayor atención, pero de vez en cuando, me da por pensar en la historia de mi familia y en cuánto me gustaría saber mucho más de ella. Fuimos una vez con mi abuelo a intentar seguir la pista hasta donde se pudiera, pero con la guerra, muchos archivos se quemaron en las iglesias y otros edificios oficiales. Vimos, eso sí, la calle donde mi abuelo había nacido y el lugar aproximado en que había estado su casa. No recordaba el nombre de la localidad de donde procedía su abuela francesa, o quizás nunca lo supo, así que esa pista también se ha perdido.
Otro día que no pueda dormir, os cuento la historia de mi tatarabuela materna, que también la tiene, aunque no vino de allende los Pirineos.
.
*

29 julio 2007

Familia, familia...

Mi familia anda desperdigada por toda España y parte del extranjero. Somos una comunidad dispersa desde hace tiempo, pero no distanciada. A pesar de que no mantenemos mucho contacto, cuando nos vemos o nos llamamos, es como si habláramos todos los días por teléfono o nos encontráramos para comer cada domingo del año. No sabemos nada del día a día de nuestras vidas pero sabemos, sin lugar a dudas, que nuestros lazos se mantienen y que lo importante, nos lo comunicaremos sin falta.
Esto os lo cuento porque hoy he recibido una llamada de mi tío, el de Valencia. Quería decirme que, en junio, se inauguró un museo: el MUVI, en La Muela, provincia de Zaragoza. MUVI, significa "Museo de la Vida" y es el amado proyecto personal de su hijo, mi primo Ángel, director técnico de ese recién inaugurado Museo.
Hace más de tres años que mi primo vino a visitarme. No conocía ésto y nos pegamos un panzón de andar por la ciudad que, cuando lo recuerdo, se me reproducen los dolores musculares en las piernas. Pero su visita tenía otro motivo; enseñarme los planos del edificio que se estaba construyendo para albergar el proyecto que llevaba acariciando años y que ya había hecho realidad en otros lugares, pero a una escala poco satisfactoria. En La Muela había encontrado, por fin, la comprensión y la ayuda necesaria para ese proyecto. Los planos eran preciosos. Un edifico moderno, en forma de libélula estilizada, con tres plantas, un entorno ajardinado y todo lo que él quería. O casi todo, porque algo así nunca se realiza al cien por cien.
He buscado en la red, pero no hay más que la reseña de la inauguración. Aquí está. hay que destacar que el municipio ya contaba con otros dos museos; el del Viento y el del Aceite, dos cosas muy entroncadas en el entorno aunque por diferentes motivos. El aceite, ancestral; el viento, por la moderna tecnología.
Mi primo, que es quién me interesa, lleva toda su vida queriendo hacer algo así. Él mismo ha buscado, recogido y conservado una ingente cantidad de material: fósiles, minerales y objetos arqueológicos de todo tipo. Con el jeep y los perros se ha pateado kilómetros y kilómetros; ha dormido al raso en mitad de la nada; ha regresado exhausto y ha llenado su casa hasta los topes con sus hallazgos. No sé si yo podría sacrificar tanto en pos de una ilusión, pero sí sé que admiro profundamente a mi primo; conozco su esfuerzo y todo lo que le ha sido preciso dejar atrás por perseverar en su camino. Ángel es tímido , así que espero que no llegue a leer ésto. Estoy segura de que se cortaría mucho, pero no podía dejar de contarlo; primero porque se trata de alguien cercano y luego porque hay que agradecer el esfuerzo de las personas que trabajan para la cultura, que se enfrentan a problemas, que lidian con los inconvenientes y que, finalmente, levantan un Museo de la Vida, para explicarnos, con detalle, quienes somos y de dónde venimos.