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18 junio 2008

Ágata está confusa

Como no se me ocurría nada sobre lo que escribir, le pedí a Ágata que me hiciera el favor de hacerlo por mí, creyendo que ella, que siempre está pidiendo que le deje meter las pezuñas en el teclado, estaría llena de ideas o, al menos, tendría las suficientes para un post. Pues no. Después de muchos titubeos y descartes, confiesa que no se le ocurre nada original.
Antes de decírmelo, pasó varios días dando vueltas por los blogs para enterarse de los temas más tratados y no escribir sobre asuntos demasiado manidos. Llegó a la conclusión de que, por saturación, no podía escribir sobre sexo, política, trabajo, relaciones matrimoniales de todo tipo, problemas psicológicos, separaciones traumáticas, traiciones de amigos/as, fútbol, creencias religiosas, cine, música, autoayudas varias y otros temas menores, como salir de compras o el largo de las faldas en el próximo otoño-invierno.
Total, que la pobre ha pillado una "depre" que no levanta cuerno porque dice que se ha quedado sin posibilidades creativas.
Intento animarla:
Trenzas-Chica, tranquila, no pasa nada. No importa que los temas ya estén más que expuestos. Lo que cuenta es tu punto de vista, tu forma de contarlo. Eso siempre será único.
Ágata-(Muy afectada) Lo dices para consolarme, pero yo sé que me pondrán verde.
T-¡Que no, mujer! Te aseguro que nadie te criticará ni pensará que eres poco creativa o que tienes un cerebro de mosquito. Lo peor que pueden pensar es que, en ese momento, no se te ocurrió nada mejor.
Á- ¿Ves....? Ñiñiñiñi.... "no se te ocurrió nada mejor..." ¡Qué ánimos...!
T-Solo quería decir que es algo que le pasa a cualquiera. No te ofendas.
Á-A ti te dará lo mismo, pero yo tengo una reputación que mantener y no voy a escribir nada que la afecte ¿vale? Escribe tú, que te da lo mismo lo que piensen.
T-A ver, Ágata ¿por qué le das tanta importancia? Sólo es un post, no la Carta Magna de Trenzilandia ni el Bando de Móstoles.
Á- Pues mira ¿sabes qué? que lo mismo te digo, así que si no se te ocurre nada que escribir, te aguantas. Y no vuelvas a pedirme que te sustituya cuando a ti se te acaben las ideas ¿te enteras...?
Bueno, reconozco que tiene razón. No puedo pedirle que se saque de la manga ideas para cubrir mi ausencia de ídem. Lo siento pero hasta que apunten las nuevas y verdes hojas de la inspiración, no hay post.
Con vuestro permiso me voy a hacer compañía a la pobre Ágata que se ha sentado en el balcón y se está comiendo los geranios. A ver como le digo, sin que se ofenda, que se ha confundido de planta y que los ficus están al otro lado.
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"Goldfinger" Tema de la película.
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28 octubre 2007

El té de las cinco

El sol sale hasta en los días más nublados. Y la vida es una tómbola, tómbola. Y nada es verdad ni es mentira..., etcétera. Y si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices. O muchacha.
Esas pocas frases, que ya sé que no son muy originales, representan grosso modo las conclusiones a que hemos llegado la Cabra y yo, después del té de las cinco; con pastas para mí y hojas de ficus para ella. Hacía tiempo que no teníamos una charla en condiciones y nos ha venido bien. Estábamos perdiendo el equilibrio y si eso es malo para mí, para ella es fatal. ¿Qué es una cabra sin equilibrio? Nada. Muy crudo para encontrar trabajo, caso que decidiera dejar de asesorarme y darse un garbeo por el mundo con un gitanillo y una escalera. Que no creo, la verdad. Lo suyo es meditar y dejar calvo al ficus que, por suerte, todavía no habla.
Hemos acabado la tarde sentadas en el sofá limándonos las uñas y algunas asperezas de otra índole, sin enfadarnos por las verdades que nos hemos dicho. Ella, que no sabe a qué carta quedarse conmigo; yo, que ya lo sé, que me disculpe, por favor. Ella, que vale, que me perdona y me da un lametón en la hoja de ficus que he cogido sin querer; yo, que le dejo comerse la hoja en cuestión y le recuerdo que sólo tengo tres ficus y un retoño muy majo, que se modere un poco. Ella, que se pone a hacer pucheros y que soy una egoista; yo, que voy a por una caja de kleenex y le digo "ya, ya, tranquila, no pasa nada..." Total, que hemos acabado los pañuelos a base de lágrimas, protestas de cariño y propósitos de enmienda. Yo quería comerme un kleenex, más que nada por solidaridad, pero me ha dicho que ya empezaba otra vez a pisarle el terreno y he desistido.
Ahora nos encontramos mucho mejor. No hay nada como aclarar las cosas pendientes, ordenar los armarios mentales y tomar algunas decisiones.
Queda una cuestión por aclarar en la que no he querido insistir; cuando le he preguntado si creía que yo estaba bien de la cabeza, ha respondido: "Ni sí, ni no, sino todo lo contrario".
Y ahora no sé si voy a poder dormir. Estoy muy confusa.

26 mayo 2007

A vuestra solicitud

¡Y menos mal que habéis insistido en que viniera, porque si tuviera que esperar a que Trenzas me dejara escribir aquí motu propio, ya podía sentarme...!
Lo que no me ha quedado claro es sobre lo que queréis que opine, porque hay varias posibilidades. Veamos:
-Que opine sobre el post de Trenzas "La Opinión".
-Que opine sobre lo que vosotros opináis de la opinión de Trenzas.
-Que opine sobre la opinión, también llamada doxa.
-Que opine sobre la oportunidad, o no, de traer a colación a los griegos muertos hace 2000 años en relación con el ambientillo electoral que vivimos ahora que, por otra parte, es como de segunda división porque no son elecciones generales
¡Ah, no! Ésto último, descartado, que hoy es jornada de reflexión y no quiero influir de ninguna manera en el voto que tengáis pensado emitir.
Cómo Trenzas sale a trabajar dentro de poco y tiene la costumbre de desconectar el ordenador para que los gatos no se dediquen a mirar páginas con encantadoras gatitas, parcialmente desprovistas de su pelaje, tengo que darme prisa en opinar sobre algo, y he decidido opinar sobre las ovejas.
Ahora que lo pienso mejor, creo que no, que tampoco voy a opinar sobre las ovejas. En estos días la cosa ésta del rebaño (ir a votar como un rebaño, comportarse como un rebaño, ser tan estúpidos -los oponentes- como un rebaño, etc. etc..) puede herir susceptibilidades. Alguien podría sentirse identificado. Hasta me da apuro hablar sobre "El silencio de los corderos" no sea que me acusen de hacer apología de la abstención.
Creo que de una cosa sí puedo hablar tal día como hoy y es sobre las cabras que, como todo el mundo sabe, siempre tiramos al monte. Nos chifla lo montaraz y lo de "ir por libre" y después de cumplir con nuestra obligación sobre la cuota de leche, queso y cabritillo por año, en el resto no nos gusta que se meta nadie.
Y eso bien lo sabe Trenzas que, inútilmente, pierde el tiempo intentando llevarme al redil. Al redil, van sólo las ovejas, obedientemente seguidas por sus corderitos. Nosotras, las cabras, dormimos en cualquier parte y comemos lo que haya, pero gozosamente sueltas.
Claro que unas buenas manzanas, nunca sobran.

20 enero 2007

Diagnóstico diferencial


¿Qué tal, chicas y chicos? Yo bien, gracias. Con un poco de dolor de cabeza, pero no os preocupéis; es por la corona que pesa un..., mucho.
Mientras Trenzas limpia la jaula del canario (y tiene para un buen rato) vengo a contaros el resultado de mis investigaciones. Sí, sí: he estado investigando, que tenía mucha curiosidad por saber que le estaba pasando a Trenzas. ¿Vosotros no la notáis rarita..? ¿Así, como ida..? Bueno, claro; es que vosotros no la veis en persona y quizá no os hayáis dado cuenta. Pero yo, que tengo que sufrirla vis a vis, ya no sabía que pensar. Así que, aprovechando esas series de la tele que están de moda, con muchos médicos y muchos enfermos (prefiero ver la tele que leer enciclopedias) he ido tomando notas y sacando consecuencias. Vi al Dr. House, con su bastón y su pizarra apuntando síntomas y me dije "Ágata, aprende..." Después de unos cuantos episodios ya estoy en condiciones de deciros lo que tiene Trenzas. En realidad, ahora que lo tengo ante los ojos, sé que ya lo sabía, pero no quería darme cuenta. Por no sufrir, que una también tiene su corazoncito, aunque sea una cabra.
Trenzas es una versión Beta. No es la Trenzas definitiva.
¿Qué...? ¿Ya sospechábais algo...? ¿Veis...? ¿A que ya os queda más claro ese comportamiento errático? "Ahora estoy, ahora no estoy, ahora comento, ahora no comento, ahora abro otro blog, ahora lo cierro, ahora limpio la jaula, ahora no la limpio...."
Por no hablar de "ahora te compro las manzanas, ahora te aguantas..."
Lo cierto es que no sé si alegrarme; mientras sea Beta, siempre existe la posibilidad de que mejore y eso da alguna esperanza.
Investigando en su pasado y revolviendo el piso en busca de termitas, parásitos u hongos no comestibles (eso siempre lo manda hacer el Dr. House, mi pariente) encontré unos documentos y creo saber ya cual es la causa profunda de que, a su edad, siga aún en Beta. Ella es la única chica entre 4 hermanos. ¿Os dais cuenta del trauma infantil que eso debe llevar aparejado? ¿Qué contrariedades no habrá soportado? ¿Cómo podría ella vivir una infancia feliz rodeada de coches teledirigidos, Scalextrics, espadas láser y multitud de indios, vaqueros y Séptimos de Caballería? Y ahora, cuando ya todo eso quedaba lejano y la tranquilidad parecía haberse instalado en su cerebro, el desorden llega de nuevo de la mano del nuevo Blogger. La inutilidad de poner orden en el caos infantil que vivió, se ha recrudecido ante parecida circunstancia.
Y es peor, porque aquí no puede disimular que no se entera. Y como la versión Beta de Trenzas no tiene una versión Alfa a la que volver...
Voy a tener que seguir investigando; que no cunda el pánico. A lo mejor, si sigo viendo House, encuentro una manera de llevarla hasta Epsilon y se soluciona todo.
Esto de ser una cabra responsable no resulta nada fácil, la verdad.

03 noviembre 2006

Cada uno en su lugar




De un tiempo a esta parte, se nota que estamos perdiendo las señas de identidad y que ahora mismo, ya no sabemos quien es quién en este blog. Yo, desde luego, siempre he sabido quien soy, pero Trenzas, no solo pierde los papeles, sino que se le olvida hasta el protocolo. En este caso, ambas frases no son sinónimas ni equivalentes; los papeles los pierde en la calle y el protocolo en casa.
Pero ya basta de tonterías, que si voy contemporizando, por mor de no discutir, al final vamos a tener un disgusto, que ya hasta el canario se insubordina y anda de huelga de alas caidas; ni me silba cuando paso camino del balcón para mordisquear los ficus.
Convendréis conmigo en que eso ya no puedo tolerarlo. Pase que a Trenzas le haya dado la vena cultural, o la tertuliana, o la sentimental-recordatoria-de-tiempos-pasados; pase que lleve unos cuantos posts sin ni siquiera nombrarme; pase que haya escrito un meme y pase también que pierda el tiempo cambiando plantillas y zarandajas que nadie necesita pero lo que no puedo tolerar de ninguna manera, es que se olvide de mis manzanas.
Así que, esta mañana, le he sacado brillo a la corona y le he dejado muy claro quien estaba faltando a sus compromisos y poniendo en peligro la estabilidad de esta casa.
Luego me ha dado pena, porque se ha puesto a llorar a lágrima viva, pero me he aguantado las ganas de consolarla. Ella se lo ha buscado, por pedante y desconsiderada.
Total, que ha salido zumbando (siempre sale así de casa; zumbando) a por una cesta de manzanas variadas, que no empezaré a comerme hasta que las hayáis visto bien y tengáis idea de las clases que prefiero; que nunca es igual una camuesa que una golden o una verde doncella (que conste que lo de verde doncella, lo he dicho sin mirar a nadie)
Tengo la esperanza de que el rapapolvo de hoy le sirva de escarmiento y se dedique solo a lo que le compete; llevarme en palmitas y no meterse en berenjenales.
Y dicho esto, voy a quitarme la corona y a dar buena cuenta de mis manzanas. ¿Gustáis..?
*
"La Llorona" Versión de Chavela Vargas. Paciencia, que son 5.27 megas. En MP3
*

13 septiembre 2006

Las cosas como son

Reconozco que no soy nadie sin la cabra. Me salen posts tristones, reivindicativos, con ganas de partirle la cara a alguien y cosas así. Estoy de mal humor, en una palabra.
Y eso que ha llovido. Unos 120 litros por metro cuadrado esta noche pasada. Aquí hacemos las cosas bien; sin medias tintas. O es el desierto, o es el diluvio. Pero ni siquiera la lluvia me consuela de la ausencia de mi alter ego. Me escribió el otro día para contarme lo bien que se lo pasaba lejos de mí; que la tenía un poco harta de tanto reclamar sus servicios y que me fuera buscando otra mascota que aguantara mis idas y venidas, mis manías y mi incapacidad manifiesta para dejar de preocuparme por cosas que no puedo solucionar.
Tiene razón, como siempre. Y le he escrito esta carta para pedirle que regrese.
Querida Ágata:
Si me has estado leyendo estos días, ya sabes cómo me siento y cuanto te necesito. Sé que todos los veranos te hago pasar por el mismo infierno de quejas y malos rollos, como tú dices. Y sé que me pongo histérica cada vez que le das un mordisco a alguno de los ficus, y no debería enfadarme porque a ellos no les importa que les quites unas cuantas hojas de vez en cuando. Eso compensa las podas que no les hago por falta de tiempo o de ganas. Por cierto; estos días se arraigó uno de los que planté, escogidos entre las ramitas que les arrancaste la última vez, y ya ha crecido un par de palmos.
Lo peor de tu ausencia es que me porto como una idiota, haciendo montañas de granos de arena y mares agitados de vasos de agua. (Esto no se refiere a lo de las banderas; ya sé que aprobarías ese post)
No pienso tener ninguna otra cabra que no seas tú, así que, por favor, vuelve.
Prometo darte las llaves de casa para que salgas cuando te apetezca; y todos los domingos libres.
Un abrazo muy grande de tu atribulada alter ego.
Trenzas
*
"Unchain my Heart" Joe Cocker. 4.66 megas

27 julio 2006

La constelación de Ágata



Mi vida es dura y es por mi culpa. ¿Quién me mandaría a mi darle una manzana a ninguna cabra? Debería haberme imaginado alguna desgracia cuando se la dí, porque ya sabéis lo de Eva y Adán y la manzana ¿no? Pues eso, que mejor si no se la hubiera dado.
Resulta que con este calor, no sale por ahí a triscar; se dedica a leer y el otro día se empapó de mitología griega y se enteró de la existencia de la famosa Amaltea, nodriza de Zeus, que era una cabra, y que el dios le recompensó sus cuidados poniéndola en lo más alto del cielo, formando parte de una constelación. Consecuencia; ella quiere una constelación entera porque asegura que si bien es cierto que yo no soy ninguna diosa y que no me ha criado a sus_____ lo cierto es que se preocupa mucho por mí y que se merece el mismo honor que Amaltea.
Ha sido inútil cuanto le he dicho acerca de mi incapacidad para mandarla a las galaxias ni para hacerla relucir en las noches estrelladas. Por activo y por pasivo le he repetido que nunca estudié astrofísica y que sé tanto de galaxias y constelaciones como de plantar patatas. Ni manera. Se ha ido al salón de belleza, se ha teñido de blanco inmaculado y se ha hecho una foto que me ha traido para que empezara a ponerle estrellas en los puntos clave para tener una idea de como lucirá una vez esté ahí arriba, al lado de Amaltea.
Tengo que reconocer que me ha quedado una birria de constelación, pero el que avisa no es traidor y yo avisé. Se ha enfadado bastante porque quería que le pusiera a Aldebarán justo en un ojo, pero por ahí no paso, se ponga como se ponga. Aldebarán es de MI constelación y está justo donde debe estar; en el ojo de Tauro.
Y no admito componendas.
La complaceré, eso sí, poniendo música griega en este post, porque dice que por algo se empieza y que igual a Zeus le encanta y le hace el mismo favor que a la otra cabra; que cosas más raras se han visto. Y en eso tiene razón.
*
"Zorba, el griego" Con el deseo de que complazca a los dioses y se lleven a mi cabra a rumiar por las estrellas. 4.30 megas

21 junio 2006

Me presentaré

No me llamo Cabra; eso lo primero. Cabra se refiere únicamente a mi condición de ídem, pero a Trenzas no le gustan las ceremonias bautismales, así que sus dos gatos se llaman, de modo muy original, "Gato" y "Gato", respectivamente, y el canario responde al nombre de "Canario"
Siendo esto así, no es raro que a pesar de saber de sobra que me llamo Ágata Pérez de Entrepeñas y García de la Roca, Trenzas me llame "Cabra" Y tengo que aguantarme porque, al fin y al cabo, es ella quien me provee de manzanas y paga al veterinario.
Y hoy me pide que os escriba; la pobre no está en condiciones. Aún se está recuperando del soponcio de ayer noche cuando, sin aviso previo, entró un murciélago en casa. Nada espectacular por cierto; ni comparación con algunos que yo vi cuando vivía en aquel corral del Prepirineo. O sea; un escuchimizado murciélago de ciudad. Tan escuchimizado y tan de ciudad que ni siquiera tenía el radar en condiciones. Por eso Trenzas, intentando que se fuera a la calle, pudo darle un golpecito de nada con la escoba y allá que se cayó el pobre bicho; al suelo, digo, y el muy tuno se escondió. Y yo venga a decirle a Trenzas que lo dejara en paz, pero ella que no; que como iba a irse a la cama sin saber lo que le había pasado al pobre y que si lo pillaban los gatos igual eran capaces de hacerle daño de verdad y que yo no tenía corazón ni nada y que me fuera a dormir si quería pero que ella, no señor; que ella no se acostaba sin encontrar al bichejo.
Total, que lo encontró, luego de un buen rato de subir y bajar de la escalera por si había vuelto a volar a las estanterías, de arrastrarse por debajo de las mesas entre los cables de los ordenadores y de mucho darles cachetes a Gato y a Gato, que la seguían la mar de intrigados, para que se alejaran por si acaso salía de algún rincón y lo pillaban antes que ella.
Una vez localizado, medio metido entre mueble y pared, Trenzas, que el tema de la higiene lo lleva a rajatabla, se fue a buscar unos guantes de látex y una servilleta de papel y lo cogió con mucho cuidado. El pobre estaba ya bastante fastidiado. Le vi un ojo solo, negrísimo, y mientras Trenzas le preguntaba como se encontraba, va el murciélago y abre la boca como si fuera a contestarla. ¡Jolines.., que susto me llevé...! ¡Menuda boca tenía..! ¡Más grande que su cabeza, lo juro..! La verdad, yo nunca había visto un murciélago con la boca abierta y me dio un poco de repelús, pero Trenzas, contentísima con eso de que aún respirara lo sacó al balcón para dejarlo en esas ramas del árbol que entran por entre las rejas, lejos de los gatos y a ver si se espabilaba, pero creo que no, porque no bien hubo abierto la mano oí un sospechoso ¡chofff..! Como si se hubiera estrellado en la acera, vamos.
Entre unas cosas y otras se nos hicieron las tantas y aunque yo me caía de sueño, no quería dejar sola a Trenzas, que con tanto movimiento, se había despejado del todo y no podía dormir; además le dolían los intercostales, el trapecio y hasta los gemelos, según me dijo; que ella sabrá, porque lo que es yo, ni preguntar, vamos.
Bueno, pues nada; que me alegra haber tenido ocasión para escribiros un poco y espero que la próxima vez que me mandéis esas manzanas tan ricas ya podáis escribir mi nombre; con Ágata bastará, pero si no os acordáis no importa; ya me estoy acostumbrando a lo de Cabra a secas.
*
"La Historia Interminable" 3.32 megas

07 marzo 2006

Os presento a mi cabra


Le prometí a una amiga que encontraría una foto en la que compartía una manzana con mi cabra pero después de rebuscar por un par de baúles, solo ha aparecido esta. Ya habríamos acabado la manzana, supongo :)
Mi tío la tomó durante una excursión familiar a algunos pueblecitos del prepirineo, hace 19 años de nada. Esas espaldas que se ven detrás mirando hacia el barranco, son las de uno de mis hermanos y su novia de entonces, porque todo ha cambiado mucho. Para empezar, esos pueblitos ya no existen o están en ruina total, mi tío, que me dejó su gorra, hace dos años que murió y ese hermano en concreto, cambió de novia varias veces antes de casarse. A mí también me han pasado algunos accidentes vitales desde aquellos días felices, como es natural.
La única que no ha cambiado es la cabra. Es lo que tiene el recuerdo que no se actualiza con la presencia. Como no la he vuelto a ver, mi cabra sigue como era entonces. Feliz e indocumentada.
Acababa de pasar un pastor con un par de docenas de cabras camino de un campo que había más abajo y ella se rezagó arrastrando esas cadenas que sujeto en la foto. Fue un impulso cogerlas, hacer que se parara y darle la manzana que llevaba en la mano. Seguramente se paró y me dejó hacerle mimos esperando que le cayera otra fruta en la boca. Le acaricié las orejas y no le di un par de besos porque aquel día no había tenido tiempo de ducharse, según me dijo, y olía fatal. Hasta que el pastor volvió a llamarla, la cabra estuvo allí, quieta, dejando que le rizara las orejas, mansa y tranquila; cuando oyó el silbido del amo, dió un pequeño tirón y la dejé ir. Espero que haya tenido una larga y tranquila vida y aunque no me la pude llevar físicamente, todo el mundo sabe que nunca me ha dejado del todo.

Era una belleza, como podéis apreciar en este primer plano; grandes ojos y pelo brillante.
Bueno, pues promesa casi cumplida y cartas credenciales presentadas. Me encarga que os salude afectuosamente y que os diga que si necesitáis que de un topetazo a cualquiera que os moleste, solo tenéis que decírselo, que ella encantada.
*
"The Yellow Rose of Texas" Orquesta Mantovani. 2.25 megas

09 febrero 2006

La vocación de la cabra

Mi cabra ha vuelto. Dice que no os preocupéis que sólo ha estado en el desierto meditando sobre lo que quiere ser en la vida y que, lamentablemente, no ha podido llegar a una conclusión clara porque le gustan demasiadas cosas.
En eso se parece mucho a mi cuando tenía su edad. Es que no se puede vivir en una familia que te deja leer todo lo que quieres y te llena la cabeza de historias.
Cada dos o tres meses se me despertaba una nueva vocación; quise ser misionera en África, despues de ver "Historia de una monja" y soñaba como hubiera sido que me comieran los leones en el circo después de leer "¿Quo Vadis..?" Hubiera merecido la palma del martirio y hasta podrían haberme canonizado, como a Santa Gemma, que era una santa que me gustaba mucho, aunque ahora ya no recuerdo porqué.
Luego vinieron las novelas de detectives y quería ser la anciana Miss Marple a toda costa, con arrugas incluidas, pero una semana después lo que me atraía era ser una nueva Mata-Hari y pasar informes Top Secret al enemigo. O al que mejor pagara.
Después de lo de Fernando, pensé en hacerme médico de la Cruz Roja, porque si había otra guerra como la que contaba la abuela, seguramente él iría, se quedaría ciego por culpa del gas mostaza o algo parecido y yo le cuidaría y le enseñaría a andar sin darse golpes con los muebles.
Lo de Caballero Templario y Robin Hood, se lo dejé a mis hermanos que estaban más acostumbrados a usar las espadas y los arcos. Además, en el caso de Hood, no me gustaba ir siempre vestida de verde.
Luego pensé en hacerme buscadora de oro en el Yukon, porque las aventuras de Jack London, aunque casi siempre acababan mal, tenían el atractivo de los perros y los lobos y se vivía al natural; sin coches ni ruidos pero sobre todo, en soledad. Por cierto, que los libros de London aún están en mis estanterías y cada vez que los leo lloro tanto como la primera vez que lo hice.
Crecí un poco y me enteré de que había un sitio llamado Australia y que había miles y millones de kilómetros cuadrados en los que no vivía nadie, pero nadie, nadie. Quería irme allí, hasta que alguien me dijo que había lombrices de tierra de más de 30 centímetros de largo. Entonces abandoné el proyecto australiano porque las lombrices me dan mucho asco, las pobres.
Y luego no sé que pasó; creo que crecí más y ya algunas cosas no me estaba permitido ni pensarlas y tampoco tenía tiempo con tanta matemática y tanto latín; dos cosas de las que no recuerdo casi nada. Podía haberme ahorrado el esfuerzo.
Por eso comprendo a mi cabra. Le he dado unas palmaditas en las orejas y le he dicho que puede quedarse meditando en el balcón rumiando las hojas sobrantes del ficus; que no hace falta ir al desierto a pasar calamidades para decidir nada. Al final, solo puedes hacer lo que tienes al alcance. Y será mejor que eso te guste.
*
"Air tendre et loure" de F. Couperin. 2.42 megas

24 septiembre 2005

Alter ego

Vamos con el tema de la cabra, en respuesta a las dudas razonables que se les presentan a los amigos que se pasan por esta ventana, desde la que se pueden ver algunas de mis manías.
Sí; tengo más de las que enseño, pero de eso mejor no hablar aún.
*
Procediendo por orden; primero, decirle a drareg, que ni idea de los años que tiene la cabra. Cuando apareció en mi vida, ya venía así; adulta, peluda e indocumentada; con unas ganas terribles de meterse en todo y comiéndome la personalidad, hasta el punto que a veces ya no sé si hablo o berreo. Eso me hace suponer que debe ser una cabra talludita, porque los bebés cabra, solo se preocupan de sus biberones, y los adolescentes, si bien son alborotadores, pasan olímpicamente de meterse en los asuntos de los mayores y, nunca jamás, estarían por apuntarse o apuntar a alguien para que estudiara.
*
Chin@rockers; no te excuses, por favor. Es difícil cogerle "el tranquillo" a la manera de expresarse de personas que están como yo; locas como cabras :)
¡Exacto..! La cabra soy yo. O la cabra es mi "otro yo". Eso que no debería ser, pero que me encanta ser.
Siempre he necesitado tener animalitos de compañía alrededor y suelo contarles las cosas que me pasan; les digo hasta luego cuando salgo a trabajar y hola cuando regreso y les pregunto si les gusta tal o cual comida, si les duele la cabeza o si están resfriados. Que yo recuerde, nunca, desde la más tierna infancia, he estado huérfana de ellos. Ha habido de casi todo; ratas blancas, tortugas, hamsters, perros, gatos y hasta ahora, apenas pájaros, porque los animales enjaulados me dan mucha pena, aunque entiendo que cuando un ave ha nacido en cautividad, está mejor siguiendo en ella o se expone a muchos peligros.
Pero llegó un momento que necesitaba algo que tuviera mayor entidad, que pesara casi lo mismo que yo y que hiciera por mí algunas locuras. ¿Qué mejor que una cabra, en sentido peyorativo?
Así, cuando la sensata Trenzas se dice que debe dormir, la cabra opta por quedarse a ver un documental de Historia de las Momias Chinas, por ejemplo. Y si me niego en redondo a matricularme en algún otro curso, va la cabra y me matricula por las bravas. ¡Y a ver que hago..!
Así que cuando me leas algo como que "la cabra hizo esto o aquello", hay que entender que la parte de mí que no quería hacer algo, se ha visto desbordada por la "cabra" que me empuja.
*
sidy; queda explicado ¿no? Y lo tuyo tampoco es suave, a tenor de como llamas a tu blog, en primera opción. Casi da miedo y todo :)
Algunas veces tengo un ataque de desdoblamiento de personalidad y no me queda claro si quien escribe es la cabra o yo. Según como quede el post me voy haciendo una idea. Algunos igual no habéis visto nunca a Trenzas; sólo a la cabra. Y ya me está dando miedo a que finalmente se apodere del todo de mi y un buen día me encuentre escribiendo un post a base de bes y es; eso sí, bien explicado.
Beee, be, bebebe, beeeeeeee. ¿Bééé..? ¡Bé! Beeeeeee, beeeee, beee...

22 septiembre 2005

Mi cabra está loca

Ya sé, ya sé. Culpa mía por darle tanta confianza y dejarle meter baza en todo; que la tengo muy mimada y así me va. Yo no me había enterado de nada hasta ayer, lo juro, pero resulta que fue a matricularse para asistir a clases de inglés (nivel parvulitos), y de catalán, nivel superior. Y la muy.., etcétera, va y firma con mi nombre y ahora no voy a tener más remedio que ir a esos cursos, si no quiero perder el dinero que pagó, robándomelo de la cuenta corriente.
No se os ocurra tener una cabra. Dan muchísimos problemas.
O sea, que no sé de donde voy a sacar el tiempo para tanto estudio, porque aún no he acabado el primero de "literario", acabo de empezar el segundo y a primeros de octubre, esos dos en los que me ha metido la dichosa cabra.
Y menos mal que no me ha apuntado a argentino, chileno o guatemalteco. Debe haber leído los comentarios del post anterior y considerará que no me hace falta.
Y es que los idiomas son imprescindibles. En eso tiene razón la cabra, que siempre dice que se me pone cara de imbécil mientras intento descifrar las instrucciones para conectar el escaner al ordenador, o el teléfono inalámbrico. Claro que por esa regla de tres, cualquier día me apunta a clases de japonés. Y como lo pague, tendré que ir.
Total, que no sé si vamos a poder vernos mucho, aunque espero que antes de acabar con la ración de neuronas diarias, me quede tiempo para venir a dar la vara un ratillo. Que es que tampoco puedo pasar sin venir, aunque no pueda veros a todos.
También tengo que daros una noticia mala y otra buena. La mala es que se escapó el agapornis y la buena que me han regalado un canario en sustitución, y para que no se quedara sin habitar el apartamento de lujo que le compré al desagradecido. El canario es de mejor familia, creo, y no se irá sin despedirse. Espero eso, como mínimo.