28 enero 2009

¡Detente, bala!



Santa Margarita María Alacoque -1647-1690 - en uno de sus trances religiosos, se vio tan reconfortada por el Corazón de Jesús, que decidió llevar prendida en sus ropas una efigie de la Imagen Sagrada. Tiempo después, parece que la distribución de otras muchas de estas imágenes, durante una epidemia, tuvieron la virtud de detener la enfermedad. Y ahí empezó la devoción por el Sagrado Corazón y la historia del famoso "Detente, bala" que, según creo, en España se empezó a llevar por los soldados requetés durante la Tercera Guerra Carlista.
Las mujeres bordaban para sus hijos, maridos o novios estos pequeños emblemas, que tendrían el poder de detener cualquier bala destinada al cuerpo de sus seres queridos. Este es de la época a que me refiero.
Unos cuantos relatos de soldados que lograron esquivar a la muerte, de esa forma casi milagrosa en que, a veces, suceden las cosas, le dieron tanto prestigio al emblema, que viajó con los militares españoles por todas las guerras que vinieron después en la Península y también en aquellas por las que perdimos nuestras últimas posesiones en ultramar.
La familia de mi padre, que era republicana y nada proclive a la religión, no dudó en darle uno cuando fue reclutado y me contaba que muchos compañeros de armas los llevaban, al igual que los franquistas. En eso, fervientes católicos o no, todos se parecían, aunque los lemas y los colores que se añadieron a los emblemas, variaron según se militara en éste o en aquel bando. Y es que el miedo no reconoce ideologías y cualquier cosa que parezca tener algún poder para salvarnos, es bienvenida y venerada. Encontraréis bastante información en la Red, si os apetece profundizar en el tema.
El caso es que la exclamación "¡Detente, bala...!", ha quedado como una suerte de exorcismo para intentar apartar de nuestra vida aquello que, sabemos, va a causarnos un efecto terrible. Deseamos que esa "bala" dirigida a nuestros sentimientos se detenga o se desvíe; que no nos toque, que no nos haga llorar.
Creo que ahora mismo muchos se apuntarían a una prenda parecida que dijera ¡Detente, crisis...!
O algún otro lema de similar contenido. Y eso aunque fuera sumamente incierta su efectividad.
Lo que sí he observado es que muchos políticos utilizan ese Detente, para desviar las preguntas-bala que los indignados ciudadanos les dirigen. O será que tienen un emblema especial que les deja igual de vivos y embusteros, por muchos proyectiles que den en el blanco.
Ea, que ya me estoy enfadando. Lo dejo aquí.
¡Hasta mañana...!

22 enero 2009

Patrimonio Inmaterial

Además del patrimonio mueble que disfrutamos, tenemos otro, inmueble, que no se puede tocar físicamente. Por ejemplo: mi ordenador es un mueble y lo que pienso, inmueble. Esto ya lo sabéis, claro está, pero la Cabra ha insistido en que lo diga porque dice que está harta de oírme decir eso y quiere compartir su sufrimiento con vosotros. Poco caritativo por su parte, pero es que hoy está de un humor de perros.
¿Y ésto, a que viene?, pensaréis vosotros. Pues viene a que he leído que España ha presentado para este año, varias candidaturas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, entre las que se encuentran el Silbo Gomero, el Tribunal de las Aguas de Valencia, y el Consejo de Hombres Buenos de Murcia. Y aún hay otra, ésta presentada en conjunto, transnacional, junto a Grecia, Italia y Marruecos. Una curiosa candidatura ya que se trata de elevar a P. Inmaterial, la Dieta Mediterránea. Y aquí he necesitado unas cuantas aclaraciones, de las que he sacado en claro ésto:
Etimológicamente la palabra dieta, procede del griego díaita, que significa estilo de vida, lo que nos lleva, directamente a pensar que la citada dieta es una idealización de algunos patrones dietéticos de los países abocados al Mediterráneo, y que debe referirse a una similitud o conjunto de prácticas , habilidades y objetos asociados a la forma de alimentarse de estos pueblos.
Lo de que sea una idealización me consuela un tanto, porque no acabo de entender que tiene que ver la polenta italiana con los garbanzos españoles, aunque aceptaría una similitud de la mousaka griega con los canalones catalanes o la lasaña de Italia.
Tendremos que pensar un poco más en lo que nos une, culinariamente hablando, como en el aceite de oliva, el vino y el jamón, aunque ya estoy diferenciando porque el jamón y el vino, no deberían entrar en la dieta de los marroquíes. ¿O sí?
Una similitud no debería bastar para proclamar cualquier cosa Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, como no nos bastaría un parecido razonable de cualquier edificio con el Taj Mahal para que fuera Patrimonio Material.
Pero bueno; ahí queda la propuesta y quién sabe. A lo mejor funciona.
Os dejo un enlace para lo que no os cuento.

13 enero 2009

Martes y 13

Tal día como hoy, nadie debería, no ya ponerse a escribir un post, sino ni siquiera salir de casa. Y mucho menos casarse o comenzar un crucero. Por suerte, para ninguna de estas dos últimas posibilidades tenemos planes, ni la Cabra ni yo. Todo lo más, navegar en seco por la red y mirar alguna foto antigua de esas que sale gente casándose, todos con cara de "¿qué me está pasando, diosmíodemivida?", imaginándose ya lo que se les viene encima.
Yo, como sólo me he casado una vez, no puedo hablar mucho la verdad. Y la Cabra se calla como una muerta al respecto, así que no sé lo que piensa, pero sospecho que el tema la trae sin cuidado.
Y embarcarme, hombre, eso sí. Nada de cruceros por el momento, pero una vez, en Cadaqués, fui en barca a pescar calamares. Por la noche, con unas luces que casi rozaban el agua y allí que venían los pobrecitos calamares a enredarse en los anzuelos. Me dio mucha pena, aunque también tengo que decir que, una vez cocinados, estaban buenísimos y mi tristeza perdió mucho fuelle. Y también me he subido a esos barcos que dan vueltas por los puertos y media docena de veces a un yate..., no, un medio yate, con cabina, eso sí, y hasta literas y comedor, pero tan chiquitito todo que sólo podías comerte los bocadillos de canto. Pero fue muy divertido y no me mareé en ninguna de todas esas ocasiones. Ni tuve miedo a pesar de que yo nado como el plomo; sólo hacia abajo.
Puede que todo fuera más o menos bien, porque nunca coincidió en la fecha fatídica.
Dicen que este día se considera de mala suerte porque en la Última Cena, eran trece a la mesa y, como sabemos, uno de ellos murió y porque martes, tomó su nombre de Marte, dios de la guerra.
Así que tanto el número como el nombre, concitan pensamientos de muerte, traición, sangre y desgracias múltiples.
Pero ¿qué hay del Viernes 13, día señalado también como fatal y terrorífico? Pues eso viene desde el 13 de octubre de 1307, cuando en una operación secreta y muy bien orquestada, el rey Felipe IV de Francia, apresó a más de 4.000 Caballeros Templarios, por todo el territorio francés, llevando a la muerte a muchísimos de ellos y desmantelando la Orden para siempre. También, como es natural, y preceptivo en estos casos, aprovechó el buen monarca para incautar todos los bienes de los templarios y así llenar sus paupérrimas arcas.
Eso; que los tiempos han cambiado pero los métodos siguen siendo los mismos.
Si sois superticiosos, mejor quedaos bien abrigaditos en casa.

08 enero 2009

Regresa la tranquilidad

Después de cualquier fiesta sonada, llega a las calles una paz insólita. Parece que la gente prefiere quedarse en casa a descansar y disfrutar de sus butacas, sus telenovelas o su labor de punto, según los casos. Este año, quizá se note un poco más por el tremendo frío que nos está haciendo que no invita a salir más que para lo imprescindible. Esta mañana, cuando iba al trabajo, sólo me he tropezado con un par de personas envueltas en sus bufandas hasta las orejas, igual que iba yo, por cierto, y otro par de gatos callejeros en busca de un improbable, y tardío, desayuno.
Ni siquiera el tirón de las rebajas se notaba, porque cuando he ido a la biblioteca, ya sobre las doce, las tiendas estaban vacías a pesar de los tentadores reclamos en los escaparates. A eso también ayudará la crisis, tan intensa como el frío, por lo menos.
Algo que siempre pasa después de las navidades es tropezarse, en cada grupo de contenedores, con los arbolitos desechados una vez han cumplido su función festiva. Siempre pienso en lo que dirían ellos, si fueran capaces de hablar, y nosotros de entenderles, acerca del destino que les reservamos. Y el que sean de vivero, no disminuye la barbaridad. ¿Acaso nos sobran tantos árboles?
Creo que esta es una de esas cosas que hacen que las navidades me resulten poco simpáticas, junto con las comilonas y el insoportable mercantilismo.
Bueno; ya han pasado y ahora lo que sigue es justamente eso; seguir. Trabajar, disfrutar de las aficiones de siempre, dejar en paz al teléfono y que él nos deje en paz a nosotros, volver a recibir las dosis de publicidad normales y cuidarnos el inevitable catarrazo de todos los años por estas fechas. Precisamente eso es lo que estoy haciendo ahora con la Cabra, que lleva estornudando quince días seguidos. Me he gastado toda la paga extra en pañuelos, pastillas para suavizarle la garganta y jarabe para la tos, que no hay quien duerma cerca de ella.
Vosotros tampoco os acerquéis mucho al monitor, por si acaso.
Hasta mañana.

30 diciembre 2008

Últimos momentos del año

Aunque parecía imposible el 1 de Enero, ya estamos otra vez cerrando el año. Ha pasado volando en su mayor parte, aunque tengo que reconocer que algunos días, o semanas, me han parecido interminables. Es que soy impaciente. El 15 de diciembre ya estoy deseando que los días se evaporen, que se disuelvan, que se alejen de mi vida. Y es una solemne tontería, porque la realidad es que el día 1, sólo es una continuación del anterior. Nada ha cambiado de modo tangible, pero yo me siento mejor. Como si realmente hubiera dejado atrás algo que me pesaba mucho. Tengo la misma sensación que cuando estoy a punto de acabar un libro; aunque me esté cayendo de sueño, quiero correr hasta la última página y saber cómo se acaba; quiero leer la palabra Fin, lo antes posible.

Ágata siempre me critica este comportamiento y me insiste en que debo dejar que las cosas se tomen su tiempo; que no hay que correr adelantando días, porque ellos te alcanzan de todos modos. Tiene razón, pero no puedo evitarlo.

¡Qué tengáis un bonito Fin de Año...!



23 diciembre 2008

¡Felices Fiestas....!

Os deseo la mejor Navidad posible y aunque este año las palabras de mi postal no son mías, reflejan exactamente lo que me gustaría que la vida os ofreciera a cada paso de vuestra vida.
¡Muchas gracias por vuestras palabras, por vuestra compañía y por ser como sois, todos y cada uno!


Aquí la tenéis, con mi cariño.
*

17 diciembre 2008

Senderos del canto

Esta mañana leía unas reflexiones de Ezra Pound, acerca de como los trovadores medievales habían sabido aunar la música y la palabra sin recurrir a demasiadas exquisiteces en cuanto al lenguaje; sin complicarse la vida buscando ajustarse a lo ortodoxo y, según Pound, eso les hacía ser "poetas sinceros, músicos sinceros" Es algo más complicado, pero es eso, en esencia.
Y me he acordado, por esas cosas de mi errática mente, de que los aborígenes australianos tienen su propia expresión para esa forma de poesía cantada. Los senderos del canto, les llaman ellos.
Cuando ocurre algún acontecimiento importante en su vida, nacimientos, muertes, o cualquier otra cosa de relieve, crean un canto para esa ocasión. Con su letra y su música. Esa canción única, les une para siempre con ese acontecimiento y con la persona para quien se compuso ese canto, de tal manera que el entonarlo significa traerlo de regreso a la vida, si es que ha muerto, o volver a verlo tal y como era en el momento en que el canto nació de un sentimiento. El canto es el camino que transitamos para reencontrarnos con el pasado.
Es una idea preciosa. Presupone que nos merecemos una canción que nos diferencia de todos los demás y que, cada vez que se cante, estaremos seguros de volver al recuerdo y al abrigo de los nuestros.
También dicen los aborígenes que donde de verdad estamos vivos es en el cielo y que la vida que vivimos en la tierra, es lo que soñamos. Australia aún no figuraba en los mapas, pero Calderón ya sabía eso, y lo dejó dicho:
"...que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son"

Que los vuestros sean bonitos. Hasta mañana.
.

14 diciembre 2008

Ramon Barce

Esta mañana ha muerto Ramón Barce.
Por encima de una pérdida tan grande para la música, está la inmensa pena que sentimos toda la familia. Ramón era mi primo y no puedo sino dejar aquí mi sentimiento profundo y mi recuerdo emocionado para un hombre que era todo bondad y sencillez.
Hasta siempre, Ramón.

12 diciembre 2008

1.099,95

A ver: ¿A vosotros no os suena a tomadura de pelo ese precio? Porque aunque miremos con lupa los precios de todo, esos cinco céntimos, dada la cantidad de que partimos, no van a inclinar la balanza de la compra frente a otro producto similar que valga 1.100. En concreto, esto era un televisor de tropecientas pulgadas, pero los ejemplos están por todas partes y a todas las escalas.
Si habláramos de una barra de pan que en vez de 90 céntimos costara 85, sí que tiene lógica, pero tratándose de cientos o miles de euros, no se me alcanza que sentido tiene, ni se me ocurre que alguien dejara de comprar lo que tenía pensado para ahorrarse 8 de las antiguas pesetas. Siempre hablando de cosas que no son de primera necesidad y que ostentan precios altos.
Estos días en los juguetes y libros para los niños, todos los precios tenían la coletilla de los 95 céntimos; daba igual la cantidad de que partieras. Ya no hacía falta más que mirar esos 23, 55, 12, o 70 y añadirle los 95. Hasta tal punto que, en algún momento, llegué a pensar que la máquina que marcaba los precios se había atorado en esa cantidad de céntimos y por eso todos acababan igual.
Y todo se agrava cuando dos productos son parecidos en forma y finalidad. El número entero debe ser algo así como una barrera psicológica que impide a las personas comprar tal o cual producto que desea y conoce, si al lado hay otro que no conoce ni sabe que desea hasta que no ha visto que cuesta cinco céntimos menos. Y eso es lo que me trae a mal traer, porque tengo la sensación de ser estafada de alguna manera; de que me toman el pelo; de que me inducen a decantarme por lo que no conozco, y que eso, seguramente, va a dejar unos beneficios mucho mayores al establecimiento de que se trate mientras yo solo obtengo, en el mejor de los casos, 5 céntimos de ahorro.
No sé si me he explicado, pero es que ésto me estaba reconcomiendo :)
.

05 diciembre 2008

La falta de costumbre

La Cabra y yo llevamos un par de días que no paramos en casa. A mí no me apetecía nada salir con este frío, pero ella se ha empeñado en que era ahora o nunca, y me ha arrastrado de tienda en tienda en busca de las cosas que había que comprar para cumplir con las tradiciones.
Empezamos por el regalo de mi madre que celebra su santo por estas fechas. Había que comprarle lo que sabíamos que quería; un jersecito, así que nada, a por él.
Cerca de casa han abierto una tienda de moda y allá que nos fuimos.
Trenzas - Hola, buenos días.
Dependienta - Muy buenas señora ¿en qué puedo servirla?
T - Bueno, mire, es que tengo que comprar un jersey para mi madre y en el escaparate he visto uno muy mono. Es ese de color malva; si pudiera decirme...
D- Ahora mismo se lo enseño.
Y se pone a desnudar el maniquí a toda velocidad.
T - Espere, señorita, espere. Quizás no haría falta desmontar el escaparate si me dijera antes la talla. Necesito una 46.
D- Nada, nada, no se preocupe. A veces parecen pequeños y luego no lo son. Es que de este modelo es el único que tengo y por nada del mundo quisiera privarla de la oportunidad de verlo de cerca.
¡Zas...! La Cabra que se desmaya ante tanta amabilidad y yo que tengo sujetarme en la pared por la misma causa.
D - (Extendiendo el jersey en el mostrador) ¿Qué le parece, señora? Porque si usted cree que le puede ir bien a su señora madre, se lo lleva usted, sin ningún compromiso. Si por cualquier causa no le viniera del todo bien, se lo cambiaremos o le pediremos otro de la talla que prefiera, sin ningún cargo adicional.
¡Zas...! La Cabra otra vez. Le doy un empujón con el pie para que deje de hacer el tonto, pero no se levanta. Se ha desmayado de verdad.
T - Pues me parece algo pequeño, y...
La dependienta me coge suavemente por los hombros y me encamina hacia el otro lado de la tienda donde hay tres o cuatro barras llenas a rebosar de jerseis.
D - Miremos a ver si encontramos algo que le guste y que sea de la talla adecuada. Estaré encantada de ayudarla para que usted y su señora madre queden satisfechas.
Lo cierto es que sí, que encontramos un jersey de la talla, modelo y color que le gustaba a mi madre y cuando ya estaba pagado y envuelto, la dependienta sale de detrás del mostrador, me acompaña hasta la puerta, la abre y me dice:
D - Espero haberla atendido bien y que se vaya usted contenta. Es que como acabamos de abrir la tienda, no tengo mucha práctica. Le ruego que si la he molestado en algo, sea tan amable de decírmelo y así podré disculparme y aprender.
¡Zas...! De este desmayo la Cabra tardó en recuperarse más que de los anteriores.
¿Pensáis que exagero? Pues no, al contrario. La conversación fue mucho más larga mientras miraba y la joven volvió la tienda del revés a fuerza de enseñar y enseñar, hasta las cosas que yo no había solicitado. Me llevó la bolsa con el jersey hasta la puerta y me dijo que había sido una cliente encantadora. Ahí fue donde ya tuve que coger a la Cabra en brazos, porque le temblaban tanto las patas que no podía dar un paso.
La emoción y la falta de costumbre, digo yo que sería.
¿A que es una pena que la amabilidad nos cause tanta sorpresa?
.

28 noviembre 2008

Logística navideña

Más o menos, a estas alturas del año hay que empezar a planear las fiestas navideñas. No es una tontería, ni mucho menos. Cuando las familias se van expandiendo y aparecen otras familias con las que hay que contar, la cosa se complica tanto que ríase usted del desembarco en Normandía.
Dónde desembarquemos en Nochebuena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo y el día de Reyes, requiere una planificación importante. ¿Quienes vendrán y cuántos? ¿Quién recoge a quién? ¿A qué hora? ¿Cuándo les damos los regalos a los niños, en Nochebuena, en Reyes o en las dos ocasiones? ¿ Y qué regalar? ¿Lo que quieren los padres, lo que piden los críos o lo que nos de la gana? ¿Quién come qué? ¿Quién necesita comida especial? ¿Alguien bebe alcohol? ¿Alguien está embarazado/a...? ¿Algún amigo extranjero está sólo? Y este amigo ¿qué religión profesa? ¿Qué costumbres tiene en estas fiestas? ¿Alguna suegra va a quedarse sola? ¿Querrá esa suegra hacernos el favor de compartir nuestra mesa? ¿Querrá aceptar en la suya a alguna consuegra que también pueda quedarse sola en otro momento? ¿A quién escribimos y a quién telefoneamos para felicitarles las Pascuas? ¿Quién está enfadado con quién y cómo organizamos esos enfados?
Ya hace unos días que los teléfonos hablan de estos temas y a partir de la semana que viene, van a echar humo, como cada año.
Y cuando esté todo, más o menos encajado y lleguen los días de la verdad, nos daremos cuenta de que tanto ajetreo apenas ha servido de nada. Aquel para el que se había comprado la comida especial, no puede venir; tenemos los regalos igualitos que nuestra cuñada y habrá que cambiarlos; donde habíamos quedado a la 1 llegamos a las 4 porque alguién olvidó pasar a recogernos o el coche se averió en medio de la nada; los que creíamos enfadados han hecho las paces y los que estaban bien son ahora los que están mal; al final se nos olvidó felicitar al mejor de nuestros amigos y el turrón se quedó en el maletero del coche del que se ha ido a París a pasar las fiestas.
Siempre me asombra que, a pesar de todo, logremos pasar esos días razonablemente felices, alegres y en paz.
Suponiendo que la razón tenga algo que ver con tales cosas.

24 noviembre 2008

Necesarios, pero no imprescindibles

El único deporte que me gusta lo suficiente como para seguirlo es el tenis, así que ya os podéis imaginar que estoy contenta con nuestra victoria de ayer. Lo lamento por mis amigos argentinos, pero así son las competiciones. Si por un momento nos pasó por la cabeza que sin Nadal no íbamos a poder, ya se ha demostrado lo que dice el título del post y que es fácilmente aplicable a cualquier otra circunstancia de la vida. Entre todos se hacen las cosas. Con buen espíritu, con generosidad, con ambición colectiva. Es mucho pedir, lo sé. Sin ir más lejos, la Cabra y yo siempre estamos en desacuerdo y aunque la sangre no llegue al río, no hay duda de que no colaboramos y así nos va; de pena, porque vivimos en un tira y afloja permanente. En vez de colaborar, nos peleamos; cuando ella quiere ficus yo quiero alcachofas y cuando ella quiere alcachofas, yo no quiero ficus. En fin, lo dejo, porque creo que ya se está preparando para darme un buen cabezazo.
La Copa Davis: pues nada, que tanto hablar de ella, me había entrado la curiosidad, como el año pasado con lo de Roland Garros, y me he ido a buscar los orígenes de este trofeo entre países. Parece que la cosa empezó así:
El torneo fue creado en 1899 por cuatro miembros del equipo de tenis de la Universidad Harvard quienes desafiaron a los británicos a un campeonato. Una vez recibida la idea, pidieron un préstamo desde su respectiva federación de tenis, uno de los jugadores de Harvard, Dwight Filley Davis, diseñó un formato de campeonato y gastó el dinero de su propio bolsillo para comprar una copa de plata (conocida popularmente como la ensaladera de plata por su peculiar forma).
El primer partido, entre Estados Unidos y Gran Bretaña se llevó a cabo en Brookline, Massachusetts en 1900. El equipo norteamericano, del cual Dwight Davis era parte, sorprendió al equipo británico ganando los primeros tres partidos. El siguiente año, ninguno de los dos países compitió, pero Estados Unidos ganó el siguiente partido en 1902. En 1905, el torneo se expandió incluyendo a Bélgica Austria, Francia y Australasia, un equipo combinado de Australia y Nueva Zelanda, las que compitieron juntas hasta 1913.
Estos torneos fueron llamados oficialmente Copa Davis después de la muerte de Dwight Davis en 1945. Desde 1950 a 1967, Australia dominó la competencia, ganando la Copa 15 veces en 18 años. Estados Unidos ha ganado el campeonato 32 veces, más que cualquier otro país.
Es decir; nació de la colaboración y de la generosidad de personas particulares, sin más ayuda que sus propias ganas de hacer algo que les gustaba y querían compartir. Me ha parecido bonito.
Las personas mueven el mundo; nosotros, cada uno, empujamos un poco. Quizá nos parezca que somos, individualmente poca cosa, pero no es cierto. No recogerá nuestro nombre ninguna enciclopedia, seguramente, pero eso no le resta valor a lo que hacemos, si lo hacemos bien y con ganas. Nuestro trabajo, nuestras aficiones; todo cuenta así sea de forma infinitesimal. Lo que no cuenta es lo que dejamos de hacer, lo que hacemos con desgana, lo que dejamos pasar porque "eso no va conmigo" .
Creo firmemente que incluso los empujones de la Cabra tienen algo positivo.
Y me voy antes de que empiece con eso de "¡que harías tú sin mí!". Y tiene razón.

16 noviembre 2008

Aniversario

Por estos días, hace cuatro años, estaba intentando hacerme con la mecánica del blog. Me costó entender el funcionamiento, pero aprendí a escribir en él y eso era todo lo que necesitaba.
También en este mes, pero hace nueve, publiqué mi primera web. Con unas mínimas nociones del manejo de los programas, logré hacer un horror de página que tardaba siglos en descargar (recordad los tiempos del módem de 56) pero que también sirvió a mis propósitos.
Hace cuatro años, intentaba con todas mis fuerzas salir de la depresión por la muerte de mi padre y hace nueve, olvidarme tanto como fuera posible de la quimioterapia que me tenía medio inútil.
Las dos veces logré reducir mi malestar pensando en otras cosas y personas, a través de estos medios. Hoy es 16 de Noviembre, aniversario de la muerte de mi padre y de la penúltima sesión de quimio.
No puedo decir que lo haya superado todo. Ningún blog ni página del mundo consigue borrar las cosas que te marcan en la vida; ningún trabajo, ninguna distracción lo consigue, pero blogs y webs siguen teniendo la capacidad de ampararme en los días malos y cuando alguna cosa no va como debería y no tengo ánimos para trabajar en ellos, todo empeora de forma exponencial.
Tal vez algún día deje los blogs o deje las webs o todo a un tiempo. Algún día, quizá.
Todavía no.

Y sólo queda, como en todos los aniversarios del blog, agradecer. Primero a Sherezada por introducirme y después, a todos los que venís o habéis llegado hasta aquí alguna vez.
¡Muchas gracias...!

10 noviembre 2008

¡Ufff... que tarde....!

Llevo todo el día intentando recuperarme de los atrasos y apenas lo he conseguido en un cincuenta por ciento. Mañana seguiré, a ver si me pillo.
¿Qué tal estáis...? Espero que este mes y medio pasadito lo hayáis vivido sin traumas por no tener noticias de Gato, ni de la Cabra, ni mías, claro está. Es que se me olvidó avisaros que me iba a componer otra web y ahora que ya está medio en marcha, vengo a descansar con vosotros.
Algunos os habéis tomado esto del descansar demasiado en serio y se os ha ocurrido cerrar vuestros blogs, ¡vaya por dios, qué ocurrencia...!
Me siento un poco asesina cuando tengo que quitar los enlaces, aunque eso solo lo hago cuando veo que sí, que os habéis marchado en serio. Os entiendo pero os echo de menos.
Aquí no ha pasado casi nada. La vida es una continua calma chicha que a veces agradezco y otras me subleva. Debería pasarme algo interesante que poder contar. Un atraco, una inundación en el baño..., no sé; algo. Pero no me pasa nada y cuando no te pasa nada es un poco como si fueras la mujer invisible. Te preguntas ¿qué tendré de malo que ni siquiera los atracadores se fijan en mí?
Porque tengo una amiga, Marta, que es así como yo, poquita cosa, y cada dos por tres le roban el bolso. Y venga follón; la policía, las denuncias, la renovación de los documentos, avisar a los bancos por lo de las tarjetas, comprarse un móvil nuevo y otro bolso estupendo y yo que sé cuántas cosas.
Eso es vida, hombre. Y no como yo, aquí aburrida, sin un mal atraco que contar y con el mismo bolso desde hace cientos de años. Para una vez que pasé por la experiencia, estaba en la oficina con otra compañera y nunca es lo mismo, porque hay testigos y no puedes inventar nada emocionante, so pena que te lo desmonten. Como atraco fue un desastre, pero el juicio, emocionantísimo; ¡una pasada...!
Os lo cuento otro día, porque a estas horas las mujeres invisibles ya no podemos con nuestra alma y nos vamos a dormir.
Que descanseis, amigos míos.
.
.

21 septiembre 2008

Y los árboles amarillean

Sí, porque ya es Otoño. Aún no se nota demasiado a pesar de que los días se van volviendo melancólicos y algunos árboles ya lucen una parte de su melena de un bonito color amarillo. Aquí, sin moverme del balcón, puedo ver claras señales de la estación que empieza dentro de un ratito. Mirad.
.

Pero todavía....

... está en flor la Vincapervinca, o Hierba doncella, si preferís. Dicen que es buena para conservar la memoria.

Otro de los signos de Otoño, es esa lluvia dulce a última hora de la tarde que prepara las flores para esas fotos nocturnas y goteantes. Como no soy muy buena fotógrafa, mejor será advertiros que esas manchitas no son tales, sino gotas de lluvia. Paciencia, ya aprenderé también a fotografiar de noche.

Y por si todo lo anterior no es suficiente para demostrar que estamos en periodo de transición estacional, ahí tenéis a Gato, durmiendo mitad invierno y mitad verano.

O a lo mejor es que no quiere calentarse la cabeza y por eso la deja sobre el mosaico. Tengo que probar a ver...

Con este pequeño muestrario supongo habréis quedado convencidos de que YA sé llevar las fotos desde la cámara al ordenador con solo dos manos y unos cuantos ca...os, con bre intercalada. Muy estresante, pero bueno, así os he podido enseñar que los árboles superan, realmente, mi balcón y no quedo como Antoñita la Fantástica. Siento, eso sí, que no haya ningún geranio en flor.
Los ficus de la Cabra, os los enseño cuando los fotografie.
.
.