23 abril 2008

Un día que me emociona

Tenemos días para todo; para el niño, para la mujer, para la madre, el padre, los amigos lejanos, los derechos humanos, los homoxesuales, los animales, la tierra...
Añadid vosotros los que haya olvidado. Sin embargo, este día del Libro, este 23 de abril, me parece el compendio de todos ellos. Un gran día en que se unen todos los demás para ponernos ante los ojos de la inteligencia, el principio del entendimiento entre las personas sin el que nada podemos conseguir.
Ese entendimiento comenzó cuando fuimos capaces de estampar un mensaje en las paredes de las cavernas y otros pudieron descifrarlo. Eran libros aquellas paredes; imágenes que impartían enseñanzas, que desataban la imaginación, que provocaban el nacimiento de historias.
Y luego llegaron los sumerios para inventarse la primera escritura que conocemos. En sus tablillas hay listas de empleados y salarios, de compras y ventas, se organizaban las cosechas y el almacenamiento y se consignaba el censo de su población. Un orden civil y religioso por escrito. Unos 1.800 años más tarde, Hammurabi, redactó su código de justicia, poniendo por escrito lo que eran las prácticas normales de la ley en Mesopotamia. Persas, chinos y griegos escribirían y leerían fervorosamente, desarrollando magníficas civilizaciones que son la base de nuestras legislaciones y de nuestra cultura toda.
Es mucho esquematizar, pero tampoco es cuestión -ni sabría - de escribir un tratado :)
Lo que nos infunden los libros, lo que nos posibilitan, es un enorme amor por la cultura, en todos sus frentes. Cultura es protección a los más débiles, comprensión de los problemas, respeto a los derechos de todos los seres vivos, deseo de compartir lo que sabemos, escuchar y hacernos oír cuando se requiera.
Todo eso y mucho más, está en los libros, de una u otra manera. No hace falta leerse el Derecho Penal para saber si estamos obrando bien o no. Generaciones de escritores nos han mostrado, de muchas formas, a qué nos debemos y qué nos pertenece. Y en todos los géneros posibles en Literatura.
Una vez, en este mismo blog, surgió una pregunta: ¿Creía yo que las personas que no leían eran incultas? La respuesta fue, porque no puede ser otra, que de ninguna manera. No es necesario leer para aprender, porque si lo fuera, aún no tendríamos ni un alfabeto. Conozco personas sabias que nunca estudiaron. Su sabiduría es la mejor, porque es la primera. A ellos recurrimos para aprender lo que los libros impresos no saben. Y es que estas personas también son libros; incunables de enorme valor, portadores de la semilla que desencadenó la auténtica revolución de la cultura; la transmisión oral que provocó, finalmente, la escritura para preservar aquellas lecturas hechas con los oídos.
Y dicho esto, os dejo con vuestros libros y con la recomendación de que no hagáis caso si alguien os dice que "los sesos se te volverán agua de tanto leer". Puedo garantizaros que eso no pasa, así que, respetuosamente, haced caso omiso y seguid leyendo.

17 abril 2008

Había una vez...

... UN CIRCO,
que alegraba siempre el corazón...
tararará, tararará, tarara rara rará...

Me parece que la letra tiene menos tarará, pero os vais a tener que conformar porque ya no me acuerdo de nada más.
Bueno, a lo que vamos; que hoy tampoco quería postear. Fijaos en la hora que es y ya me diréis si no es la de estar durmiendo y no llegando de trabajar. ¡Qué vida esta tan aperreada...!
Si necesitáis adrenalina, no os cortéis, que me sobra por toditos los poros.
Aprovecharé para deciros unas cuantas cositas que no me caben en los post "normales". Mismamente, que unos cuantos amigos se han ido sin dejar nueva dirección y he tenido que quitar sus enlaces. ¡Buena suerte, allá donde estéis, y un beso grande!
A cambio, llegan otros, o me entero ahora de que estaban aquí, y mañana o pasado, o quién sabe cuando, pondré los enlaces ahí, a la derecha según se mira la pantalla.
Y que hace mogollón de días que mi amiga Cieloazzul, me dio otro Beso-Premio y poco después, la Mujer Romana más romana de todas las que conozco, también me hizo obsequio del mismo. Muchísimas gracias a las dos y dentro de..., a ver, dejadme pensar..., en cuantito me de la vida, lo coloco, también a la derecha, que una es la mar de tradicional.
Me han regalado el disco de Plácido Domingo, ese en que canta coplas. Lo agradecí mucho porque me hacía ilusión. Al principio del "boom Plácido" fui a verle interpretar "Tosca". No vayáis a condenarme a garrote vil, pero tengo que decir que no me entusiasmó, ni muchísimo menos. Lo mismo me ha pasado con este disco. Bueno, ya me diréis, porque para eso he puesto una pieza del interfecto. La verdad, copla a copla, prefiero a Doña Concha Piquer. O a Carlos Cano.
¿Voluntarios para limpiar la jaula del canario...? Vale, vale, pos ná, que le vamos a hacer.
He aprendido a hacer mermelada de plátanos con chocolate. Rara, ¿verdad? ¡Pues está buenísima! Si veis que tardo en volver, es que estoy experimentando con las confituras, las tortillas de patatas y la leche frita, cosa, ésta última, que no como desde que era pequeña y que no tengo ni idea de como se hace. Tranquis, que me entero y sea lo que Dios quiera.
¿Qué más...?
Creo que ya está. Voy a poner la imagen del Beso-Premio concedido por duplicado y un poco de copla española. Mini óperas, en palabras de Plácido Domingo. Y, bien pensado, es una buena definición.
Portaos bien, que os sigo los pasos.
;)


¡Gracias otra vez, a las dos, queridas amigas...!

07 abril 2008

La hora de la verdad

Después de más de tres años de ocultarme y disimular, comprendo que ya no puedo seguir viviendo con este engaño sobre mi conciencia. Es hora de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Desde hace dos posts que estoy en un sinvivir. No duermo, no como, y tengo que recurrir al mechero si quiero encender el hornillo de la cocina porque, de la misma angustia, no me sale ni una chispa de fuego por las fauces. Me da mucho corte haberos llevado al huerto con eso de; "Soy Trenzas, y tengo un gato y un canario..." etcétera, etcétera. Disculpadme, por favor.
La verdad pura y dura, es que soy un Dragón. Bueno, una Dragona. De las de verdad; de esas verdes con escamas, garras imponentes y una cola espinosa que para qué os cuento lo molesta que es. Durante mucho tiempo me hice la ilusión de que era humana y hasta intenté haceros creer, cuando metí la garra y escribí el post sobre mis iguales, que los Dragones no existen. Ahí fue donde la lié, porque Cartaphilus me desmintió y de pronto, el peso de mi culpa se hizo insoportable. De alguna manera, el engaño ya no me servía; no me sentía cómoda llevando el flequillo de la inexistente Trenzas.
Si alguna excusa tengo, es que la vida de Dragona es dura; muy dura. Tiene algunas ventajas también, no voy a negarlo. En primer lugar, vas al supermercado y ya puede ser larga la cola de la caja que, en cuanto apareces, te dejan todo el sitio libre. Y está lo de encender los cigarros y los fogones soplando un poquito sólo; y en dos zancadas, te plantas en cualquier sitio, y también me han dicho mis parientes chinos que, si quiero, puedo hacer que llueva. Lo he intentado, pero no me sale. Debe ser porque tengo poca sangre china. Los Dragones europeos no jugamos a hacer llover. Según parece, nos dedicamos más a dejarnos matar por los Príncipes Rescatadores de Princesas y por San Jorge. Lo que no me parece justo, todo sea dicho.
Pero existen muchos inconvenientes. ¿Os podéis creer que en este país no hay ni una sola incubadora para Dragones? Ni guarderías, ni universidades. Nada de nada en materia de educación ni de sanidad. Y de las viviendas ¿qué me decís?. No puedo dar ni un paso sin que tiemble todo el bloque y los vecinos se pongan de los nervios: "¡A ver si te quitas los tacones, que hay que dormir...¡" Culpa del piso, porque tacones no llevo; ni zapatos, si apuramos un poco. Pero lo que más me duele es que, a veces, se pasan de la raya. Han llegado a llamarme foca grasienta y vaca deforme. Insultos totalmente fuera de lugar, porque los Dragones no somos mamíferos, y que solo demuestran la ignorancia de esas personas que no han visto un Dragón en condiciones en toda su vida.
Os dejo la última foto que me tomaron en las prácticas de "Fuego Draconiano". Sólo conseguí soltar un poco de humo, pero el profesor me dijo que tranquila, que donde hay humo, hay fuego, y que ya aprenderé.
Para reconciliarme con mi familia, os dejo aquí la dirección de las galerías de sus fotos. Me han dado permiso para enseñarlas porque han visto que mi arrepentimiento es sincero ¡Ay...!

*

29 marzo 2008

Tenderos o similares

Tendero: dueño o dependiente de una tienda, especialmente de comestibles.
Así define el DRAE, a las personas que, desde detrás de un mostrador, reciben, venden y cobran a sus clientes. El diccionario no dice nada de como deberían comportarse, de cual deba ser su actitud ante el comprador, y no sé si existe un código que lo regule, aunque puedo imaginar que sí existe y que va encaminado a que el cliente se sienta satisfecho con la calidad de los productos que se ofrezcan y con el trato recibido, porque el objetivo será que los compradores vuelvan otra vez. ¿O no?
Dejando aparte la historia de la col china, que ya os conté, tengo muchos motivos para pensar que, actualmente, les importa muy poco a los tenderos si vuelves o no. No solo es que no atiendan, sino que, a todos los efectos, te vuelves invisible; a menos que estén de malhumor, en cuyo caso lamentarás haber atravesado esa puerta.
Ejemplos:
Siempre llevo deportivas y algunas suelas resbalan sobre mojado. Así que me dije: "Entra en la tienda de ese señor que arregla zapatos, a ver si hay algún producto para evitar los resbalones" Y entré.
Trenzas- Buenos días.
Zapatero- Mgndsnssss (y sigue con lo que está haciendo)
T-Disculpe, quería preguntar si habría alguna forma de evitar que estos zapatos resbalen.
Z- (Inclina el cuerpo sobre el mostrador y mira mis pies) A ver la suela.
T- (Obediente, enseño las suelas de mis Geox)
Z-(Me mira con ojos de asesino y dice:) ¡Pero bueno...! ¿Cómo se atreve usted a entrar aquí llevando esa mierda de calzado? ¡En los pies no puede llevarse nada más que cuero, piel, cuero del bueno! ¡Cómo se puede ser tan ignorante! ¿Tiene usted idea de como está perjudicando su columna? ¡Aquí no vuelva a entrar preguntando esas tonterías! Tengo cosas mejores que hacer que atender a ignorantes que no saben lo que es ir calzado. ¡Ahora mismo vaya a usted a comprarse algo decente para los pies, pero no venga aquí a enseñármelo porque no quiero verla más...!
.
Como en el transcurso de su invectiva, que fue mucho más larga, se había ido poniendo rojo como un pimiento, los ojos se le salían de las órbitas y se inclinaba sobre el mostrador con evidentes ganas de morderme, preferí callarme y salir sin decir ni media palabra. Muerta de miedo y con la boca como un estropajo, eso sí.
***
En el super hay un cartel en que te recomiendan vivamente que hagas un pedido, mínimo 60 euros, y que ellos te lo llevarán a casa, dentro de unas franjas horarias que no especifican. Pienso "¡Mira que bien! Pues ahora mismo" y pregunto las horas de entrega.
Respuesta -Bueno, eso depende, porque ahora mismo uno de los repartidores está de baja.
Trenzas-¡Vaya..! ¿Y el otro repartidor?
R- Con el otro no se puede contar del todo. Demasiado trabajo, y con lo poquita cosa que es...
T-Sí, claro, pero entonces ¿cómo se las arreglan para llevar los pedidos?
R-Llamamos por teléfono y según lo que nos dicen, hacemos.
T-¿Y podría llamar ahora e informarme, por favor?
R-Bueno. (La dependienta coje el teléfono como si apestara, y marca. Cuando contestan dice unas palabras de espaldas a mí y cuelga) Mire, que si usted hace el pedido hoy, mañana se lo llevarán a alguna hora.
T-¿Perdón...? ¿No podría concretar un poco más? Porque es que yo trabajo y no siempre estoy; por eso pregunto la hora ¿sabe?.
R-¡Ah, eso ya...! Nosotros no tendremos la culpa si usted no está en su domicilio y por esa causa no podemos entregarlo.
T-¿Así que yo hago la compra, la pago, y luego ya se verá si me lo entregan o no?
R-Sí; eso mismo.
T-Pues menos mal que se me ha ocurrido preguntar...
***
Necesito pantalones. En la tienda de la esquina he visto unos que me gustan. Voy a ver.
Trenzas-Buenos días
Dos dependientas- (Ni me ven, porque están enfrascadas mirando fotos en el móvil de una de ellas. Sé que miran fotos porque no paran de decir : "¡Jo, tía, ¿has visto que careto?" y se rien a mandíbula batiente señalando y poniendo caretos ellas también)
En vista del éxito, me pongo a mover perchas a ver si encuentro mi talla. La encuentro y digo:
T-Por favor ¿podría probarme estos pantalones?
D-(Sin levantar la vista del móvil) Ahí (señalando un espacio detrás de una cortina)
Me pruebo los pantalones. No. Me pongo mi ropa y salgo a buscar otros. Repito la operación hasta que encuentro unos que me van bien. Me acerco a las chicas con ellos en la mano; una de las dos los coje, mira la etiqueta, los mete en una bolsa y dice, con los ojos en la pantalla del móvil:
D-Treinta euros.
Pago, cojo mi bolsa y ya ni me molesto en decir adiós. ¿Para qué, si no me iban a oír?
***
Espero que entendáis que no digo que TODOS sean así, porque no sería cierto. Lo que sí es cierto es que perdemos las formas y la buena educación aunque en ello nos vaya el éxito o el fracaso de un medio de vida. En gran manera, somos responsables por permitir semejante trato y por dejarnos manipular con publicidad y ofertas engañosas. Lo peor es que, como hice yo en la tienda de ropa, acabas respondiendo a la mala educación con mala educación y eso no está nada, pero que nada bien.
:(
*

25 marzo 2008

¿Dragones...? ¡Sí, por favor...!

Pon un dragón en tu vida, pero solo con el pensamiento. Aunque de momento no parecen correr peligro de extinción, es una especie delicada y solo la gran protección que reciben, nos garantiza el poder seguir contando con ellos. Aquí tenéis al "Vanishing Dragon", también conocido como "Leafy Dragon" y como "Caballito de Mar Foliado", espléndidamente fotografiado por John Lewis.
Si aumentáis la imagen, veréis una casi evanescente criatura, que vive solo en Australia, en una estrecha y larga franja de las costas Sur y Oeste. Unos 12 o 14 mil kms. de largo por solo uno de ancho.

Esta proximidad a la costa lo hace especialmente vulnerable a buceadores y vertidos humanos. Es el animal emblemático del Estado de Victoria (Australia del Sur) y creo que solo hay dos o tres Zoos en el mundo que han conseguido tenerlo entre sus habitantes. Su nombre científico es "Phycoderus eques" y, como ya habéis sospechado, está emparentado con el mucho más conocido Hipocampo o Caballito de Mar.
Es una criatura delicada, casi transparente que, más que nadar, parece que levita en el agua. Los adultos, miden unos 45 cm. de longitud y son los machos quienes se hacen cargo de la prole, transportando los huevos adheridos a su cuerpo hasta que llega el momento de su nacimiento. Entonces, el cuidadoso padre, se agita entre las algas, los huevos eclosionan y aparecen los menudos Dragones, completamente preparados para llevar una vida independiente. Nada de quedarse en casa hasta los 35 años, no.
Aquí tenéis uno de dos o tres días de edad.


En cambio, por este otro, ya no podemos hacer nada. Se extinguió hace miles de años. Es el "Gunlong", descubierto en China y al que se cree antecesor del "Tyranosauros Rex", ese feroz dinosaurio que, regularmente, aparece en las pantallas de los cines, haciendo papilla todo lo que se interpone en su camino. Una impresionante recreación, a partir de los fósiles, de como debió ser este terrible animal.


No es disparatado pensar que, cuando los primeros hombres, encontraran sus restos, los enormes huesos y, tal vez, un atisbo momificado o fosilizado de su cabeza, les causara una enorme impresión y permaneciera en su recuerdo. Estos recuerdos transmitidos oralmente, debieron dar rienda suelta a la imaginación durante muchas generaciones, que irían acomodando, ensamblando, realidad y fantasía.
Y por último, el "Dragón de Komodo". Para verlo solo tenemos que hacer un viaje hasta el Archipiélago de la Sonda, en el Mar de Flores (Indonesia). Descendiente directo de los dinosaurios, este reptil no fue descubierto hasta 1.912. El aislamiento es la causa de su supervivencia, aunque ahora está en peligro de extinción. No vive en todas las islas del archipiélago; solo en dos o tres de ellas. La mejor estudiada, la Isla de Flores donde este imponente varano tiene su Parque Nacional propio.


Es peligroso; no duda en matar y comerse a los más pequeños de su misma especie y se sabe que, con relativa frecuencia, ataca también a las personas. Aunque es buen corredor, solo necesita morder a una presa. Su venenosa saliva hará el resto, y cualquiera a quien haya logrado inocularla, morirá en pocas horas. Recientemente, en Inglaterra, se ha descubierto que las hembras pueden fecundarse solas y tener a sus pequeños dragoncitos sin concurso exterior. No deja de ser una ventaja, teniendo en cuenta que las hembras pesan menos de la mitad que los machos, que pueden alcanzar los 125 kilos y los tres metros y medio de largo, y la manía de la especie de comerse todo lo que se mueve en su entorno.
Y esto es casi todo lo que sé acerca de los dragones que tenemos la certeza de que existen o han existido. Os aconsejo vivamente adoptar solo al primer presentado. No me hago responsable de lo que pase si optáis por alguno de los otros.
*

18 marzo 2008

Diferencia en las referencias

¡Ufff...! Me ha salido un título como un trabalenguas, pero ahí se queda.
Hemos dormido mal esta noche. No es de extrañar que estemos espesitas y que nos hayamos levantado peleonas la Cabra y yo. El caos ha comenzado nada más salir de la cama, que nos ha escupido sin contemplaciones cuando aún era de noche. Bueno, no exactamente al saltar de la cama. Antes he tenido que ponerle una tirita en el cuerno derecho a la Cabra, que hay que ver lo quejica que es.
Luego he ido a buscar la cafetera y las hojas de ficus y nos hemos sentado a rumiar y tragar, respectivamente. Y ha sido entonces cuando, sin imaginar lo que se me venía encima, he dicho:
Trenzas -Oye, cuando acabemos voy a ir a la frutería a por manzanas.
Cabra -¿A qué frutería?
T -A las "13 naranjas"; la que está al lado del Teatro.
C -No está al lado del Teatro.
T -¿Cómo que no? ¡Vaya si está!
C -No señora; está a la derecha de la "Boutique Venice Chic"
T -¿Mande...? Perdona, pero no. No sé si a la derecha o a la izquierda, pero está junto al Teatro.
C -¡Que no...!
T -¡Que sí...!
C -¡Que no...!
T -¡Vaaaaaleeee....! Pues ya te estás peinando el tupé, porque vas a venir a ver quien está en lo cierto
C -¡Pos vaaaaaleeeee....!
Y allá que nos hemos ido. Y ha resultado que las dos teníamos razón. Boutique a un lado de la frutería, Teatro al otro. Ya no digo si a la derecha o a la izquierda, porque eso depende del punto desde el que mires.
Y entonces me he dado cuenta de por qué, a pesar de dar o recibir con todo cuidado las indicaciones para llegar a tal o cual punto, nos perdemos tanto. Nos fijamos en las referencias que nos interesan y pasamos por alto, o mejor, ni siquiera vemos, las que no nos importan. Y lo peor es que pasamos por alto lo obvio; la referencia sobre la que no puede haber diferencias. Por ejemplo: la calle y el número concreto.
Si bien es cierto que no parece muy dramático, para el caso de que lo que se busque sea una tienda de comestibles o de muebles, sí lo es para otros aspectos de la vida.
Hay demasiadas diferencias en nuestras referencias vitales como para ponernos a dar rutas a seguir, sin saber cual es la referencia de nuestro interlocutor.
Cuando preguntamos, es que no estamos seguros. Y no sé que es peor; seguir indicaciones que no entendemos, o quedarnos como estábamos.
En fin..., ya os he dicho que hoy estaba espesita.

10 marzo 2008

Consumatum est

Ya podemos volver a ver la tele, si nos apetece, sin miedo a que nos coja por sorpresa una cuña de propaganda electoral. Parece que no, pero es una tranquilidad que no valoramos lo suficiente.
Y cesarán las discusiones familiares sobre quien va a votar a quien y por qué. Aquí en casa, hemos tenido sus más y sus menos a cuenta de eso, no creáis. La Cabra quería votar a los del PSOE por aquello del vegetal en la mano, que a ella igual le da ficus que rosas, con tal que se lo pueda comer; el canario quería irse a Canarias para poder votar a los suyos; el gato se lamentaba, amargamente, de que ADENA no fuera un partido político e insistía en escribir a los de Greenpeace, que están más politizados, para que hicieran el favor de presentarse, como mínimo, al Senado. Y yo no pienso contaros a quien voté porque forma parte del secreto del sumario.
Total, que entre unas cosas y otras, casi hemos salido a tortazos. En fin...
Os iba a contar el mito de Orión, pero he preferido dejarlo para un poco más tarde, porque me apetece mucho hacerlo bien y quiero informarme más y mejor. No os lo vais a creer pero voy a tener TIEMPO. Tiempo es eso que se va volando si estás de vacaciones y que nunca acaba de pasar cuando estás con la "depre" a cuestas, como ya sabéis. Y con ese tiempito que tendré, podré, de una buena vez, poner al día todos los espacios que, se supone, mantengo en la red. Podré escribir con calma (o sea, no escribiré) y podré ordenar y reordenar los armarios y las carpetas del disco duro. Leeré y leeré y saldré a pasear con la Cabra. Y en cuanto lo tenga todo proyectado y requetepensado, pasará algo y volveré a quedarme sin tiempo.
:)
Ley de vida, que diría mi abuelita. Una Ley que, en cuanto sea presidente del gobierno, haré lo imposible por derogar.

05 marzo 2008

Diez minutos de música...

... para ponerla en segundo plano y seguir con vuestras cosas.
O para cerrar los ojos y desconectar de todo lo que no sea ese maravilloso violín.
O para ver con los oídos el juego de los niños o los duendes.
O para sentir la alegría de vivir.

Es un compás de espera mientras me dedico a saludaros en vuestras casas y os cuento lo mucho que os he echado de menos.

Sonaba "La Campanella"

Autor: Niccolo Paganini
Violín: Salvatore Accardo
Orquesta Filamónica de Londres dirigida por Charles Dutoit

07 febrero 2008

Estrellas en el cielo

Hace mucho tiempo, cuando vivía en Madrilelandia, teníamos una terraza sin más techo que el cielo. Y todo el mundo sabe, o debería saber, que en esa ciudad de mi niñez, el cielo es precioso.
Pasaba mucho tiempo en la terraza. Si los refugios se construyeran al aire libre, ese hubiera sido el mío. Tres paredes, una barandilla, un suelo sobre el que jugar y un cielo abierto a cualquier sueño infantil.
De noche, las estrellas quedaban al alcance de la mano. Creía que, si me apresuraba a crecer, podría elegir cualquiera de ellas y quedármela en propiedad; la usaría de foco para mi teatro de muñecas o, tal vez, como lamparita de noche, si la abuela me daba permiso.
En febrero, lucían las que más me gustaban; tres estrellas en línea, tan bien colocaditas que no podías confundirlas con ningún otro grupo. Todas brillaban igual y tenían el mismo tamaño. Excelentes para mi cuadriculado pensamiento. Cuando pregunté, me dijeron: "Son las Tres Marías" ¡Oh, perfección...! ¡Hasta en el nombre eran igual de consecuentes...! Confieso que me quedé prendada de las Marías y que, hasta hoy, me dura el encandilamiento.
Nunca he sabido mucho de Astronomía; aprendí lo que todo el mundo aprende en el colegio, si no vas para científica. Es decir, casi nada. Luego, me interesó más y supe que mis Marías están en la Constelación de Orión y que, en realidad, sí tienen un nombre distinto cada una. Las bautizaron como Alnilam, Alnitak y Mintaka. Sigo prefiriendo el nombre con el que me las presentaron, mucho más poético y cercano.
Estas preciosas estrellas quedan a 1305 años luz de nosotros, así que ahora ya sé que ni subiéndome a la escalera de los bomberos habría podido cogerlas, pero ya no me importa. Están bien donde están para que un día cualquiera de invierno, como ayer, pueda recrearme en su contemplación; las tres juntas, brillando en el cielo. Tan cerca y tan lejos como la primera vez que las vi.
Otro romántico nombre que reciben es el de "Cinturón de Orión". Cada constelación tiene detrás una bonita historia mitológica y casi todas las estrellas destacadas, cumplen una función en esas historias.
La de Orión, os la cuento un día de éstos.

17 enero 2008

Trenzilandia

Algo más pequeña que Mónaco, Trenzilandia es una península situada al sur de Europa y rodeada de libros por todas partes, excepto por un estrecho istmo llamado Blogger.
Su población humana está compuesta por un solo ejemplar de "homa sapiens" por lo que no se ha considerado necesario buscar ningún gentilicio para ella y se la conoce por su nombre de pila: Trenzas. El resto de pobladores consta de un mamífero cuadrúpedo, llamado Gato, un ovíparo llamado Canario y una cabra virtual que responde (cuando quiere) al apelativo cariñoso de Cabra.
La flora es un tanto monótona, predominando los Ficus Benjamina, en distintas tonalidades y tamaños, unos cuantos Geranios, dos Ciclamen Persicum, una Orquídea de la que ignoramos el apellido y otras especies de menor entidad.
A pesar de su reducido tamaño, el país tiene una notable diversidad lingüística; dos idiomas reconocidos y tres dialectos; el Canariol y el Gatol, que no poseen gramática por estar compuestos, básicamente, de sonidos onomatopéyicos tales como miau, meeeuuuu, miuuu, roonn-roonn, y unos silbiditos entrecortados, fiuuu, prrrrr, fiuuuu, prrrr, fiiiiuuuuu, y otro más de uso exclusivamente telepático y que sirve para la comunicación entre la Cabra y la "homa sapiens".
Trenzilandia vive, políticamente, en una Dictadura Blanda, donde se intenta la equidad en la distribución de la riqueza y Mamá Estado está dedicada a proveer de lo necesario a los habitantes con limitaciones para conseguir el sustento y la atención veterinaria, así como a proporcionar esparcimiento, en forma de pelotitas y ratones de goma, columpios, espejitos y posaderos diversos y, por descontado, a tener disponibles los gramos de locura necesarios para la buena salud de la Cabra. Hasta el momento, no se han detectado brotes nacionalistas ni reivindicaciones territoriales, aunque sí algunas pequeñas algaradas entre Trenzas y Gato, por el disfrute del sofá a la hora de la siesta. Todas se han resuelto sin necesidad de intervención de las Fuerzas Antidisturbios.
En general, el país evoluciona sin sobresaltos, aunque Trenzilandia debe negociar su presente, su futuro y su aprovisionamiento de materias primas con países cercanos y no siempre bien dispuestos, por lo que algunas veces, la encargada de las negociaciones se pone de los nervios, entra en crisis y hay que suministrarle grandes dosis de calmantes y documentales de Historia, así como apartarla totalmente de la vida pública en evitación de males mayores.
Esa tarea es responsabilidad de la Cabra, único ente capaz de aguantarla en tales circunstancias y de mantenerla alejada del curso de los acontecimientos hasta que recupere el equilibrio emocional, lo que suele tardar un par de meses.
A punto de cumplirse el plazo de recuperación de la salud mental de la citada "homa sapiens", Trenzilandia se prepara ya para la próxima crisis que tendrá lugar, si nadie lo remedia, en los alrededores del último cuatrimestre del presente año 2008.
Mientras tanto...
*
"De un mundo raro" en la versión de Chavela Vargas, Himno Nacional de Trenzilandia.

01 enero 2008

Una carta para vosotros

Queridos amigos:
Espero que cuando os llegue esta carta os encontréis bien de salud y que hayáis pasado unas bonitas Navidades y Año Nuevo. Y que los Reyes Magos recuerden todo lo que les habéis pedido y os lo traigan, sin dejarse nada en el saco del olvido.
Por aquí estamos bien, pero cansadas por estos cuatro últimos meses del 2007 que han sido de los peorcitos que recordamos la Cabra y yo. La verdad es que desde hace tiempo son malos, pero este año recién pasado, batió records. Y lo hemos acusado. Más que nadie la pobre Cabra, que no está acostumbrada a los malos tiempos y a los inconvenientes de la vida real. Los que no se han enterado de nada han sido el gato y el canario, poco interesados en los problemas que no les atañen directamente. Hasta tuve tentaciones de dejarles un día sin comer a ver si así recapacitaban y se volvían más solidarios. Bueno; fue sólo eso; una tentación sin consecuencias.
Creo que nunca he estado tanto tiempo sin encender el ordenador por voluntad propia. Esta tarde, cuando me he decidido y he descargado el correo, creí que iba a incendiarse por el esfuerzo. Gracias a todos por vuestras cartas y ya procuraré ponerme al día, porque si algo tengo claro es que los cuatrimestres finales del año serán malos, pero no van a poder conmigo ni con la Cabra.
Esta mañana temprano, la calle estaba aún llena de la fiesta de anoche. Hacía mucho frío, pero una jovencita, con un bonito abrigo negro, andaba descalza por la avenida a pasitos cortos, encorvada, los zapatos en una mano, el bolso en la otra. Cuatro chicos, recostados en el lateral de un coche, bebían un último trago y se partían de risa recordando quién sabe qué. Confettis y serpentinas coloreaban las aceras y las palomas creían que eran comestibles y bajaban a picotear, sin mucha suerte. Y dos o tres personas, entre las que me encontraba, iban apresuradas a su trabajo, como todos los días.
Normalidad; eso es lo que necesito ahora. La reconfortante normalidad. Me pongo a ello.
Un abrazo a todos y cada uno.

18 diciembre 2007

Restaurando el sistema

No es que diga que quiero convertirme en un ordenador. Son unos armatostes bastante feos y tienen una cabeza "pensante" más cuadrada que la mía, lo cual ya es decir cuadradísima, pero reconozco que poseen algunas ventajas nada desdeñables. Por ejemplo; la restauración de su sistema a un estado anterior en que funcionaban mejor y, seguramente, eran más felices.
Naciendo con una utilidad así, uno podría librarse de la mayoría de situaciones engorrosas que, sin servir para nada, mantienen al cerebro encerrado en tantos laberintos que cuando crees haber encontrado una puerta de salida, resulta ser sólo la entrada a otro más enojoso.
Me imagino el alivio que sentirán mis ordenadores cuando les libro de los pesos muertos que, casi siempre contra mi voluntad, les he ido introduciendo en los chips; que si una cookie por aquí, que si un dll por allá, que si un antivirus que les viene tan estrecho que no pueden ni moverse...
¿Vosotros, qué hacéis cuando queréis restaurar vuestro sistema personal? ¿Sobre que botón o icono de vuestros pensamientos hacéis clic con el ratón?
No hace falta que contestéis. Ya sé que es personal y no hay que entrometerse. Yo tampoco os lo cuento, pero estoy en ello.
*
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

27 noviembre 2007

Teoría de la Conspiración

Es buena idea tener una teoría así cuando las cosas no salen como quieres porque siempre podemos parapetarnos detrás. No hay duda de que el mundo en general y nuestras circunstancias en particular, conspiran para no dejarnos hacer lo que queremos, en el momento en que queremos. Y es que, yo quiero y yo puedo, aún no son sinónimos.
He estado sometida a conspiraciones varias en este tiempo, casi un mes, de ausencia. Conspiraciones de recuerdos tristes, de desánimos, de cosas inconclusas que me saltaban a las manos exigiendo que las acabara de una vez; un bordado con tres puntadas pendientes, unos discos que copiar y devolver, el capítulo de un libro que urgía entender, ficus que podar, papeles que ordenar, vida fuera de aquí, impacientándose...
Y un poco de frío en el alma y alguna que otra explosión de rabia. Es decir, la vida en crudo y en directo, conspirando insidiosa; escondiendo las letras del teclado y oscureciendo el monitor.
Querría haber estado aquí este noviembre; todo él, porque el día 19 cumplí mis tres años de bloggera. No pude encontrar un resquicio en mi propia conspiración vital y no estuve para celebrarlo.
Sin embargo, no celebrar, no significa dejar de agradecer. Os doy las gracias a todos por vuestra compañia en este ya largo viaje, por vuestros pensamientos, por vuestras ideas y por las palabras que ponéis a mi alcance, aquí y en vuestros espacios; por lo que he aprendido y sigo aprendiendo de vosotros, y por todas esas manos tendidas que no saben de distancias ni conocen fronteras.


Espero y deseo encontraros aquí otros muchos años.
¡Gracias por todo, y a todos..!

28 octubre 2007

El té de las cinco

El sol sale hasta en los días más nublados. Y la vida es una tómbola, tómbola. Y nada es verdad ni es mentira..., etcétera. Y si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices. O muchacha.
Esas pocas frases, que ya sé que no son muy originales, representan grosso modo las conclusiones a que hemos llegado la Cabra y yo, después del té de las cinco; con pastas para mí y hojas de ficus para ella. Hacía tiempo que no teníamos una charla en condiciones y nos ha venido bien. Estábamos perdiendo el equilibrio y si eso es malo para mí, para ella es fatal. ¿Qué es una cabra sin equilibrio? Nada. Muy crudo para encontrar trabajo, caso que decidiera dejar de asesorarme y darse un garbeo por el mundo con un gitanillo y una escalera. Que no creo, la verdad. Lo suyo es meditar y dejar calvo al ficus que, por suerte, todavía no habla.
Hemos acabado la tarde sentadas en el sofá limándonos las uñas y algunas asperezas de otra índole, sin enfadarnos por las verdades que nos hemos dicho. Ella, que no sabe a qué carta quedarse conmigo; yo, que ya lo sé, que me disculpe, por favor. Ella, que vale, que me perdona y me da un lametón en la hoja de ficus que he cogido sin querer; yo, que le dejo comerse la hoja en cuestión y le recuerdo que sólo tengo tres ficus y un retoño muy majo, que se modere un poco. Ella, que se pone a hacer pucheros y que soy una egoista; yo, que voy a por una caja de kleenex y le digo "ya, ya, tranquila, no pasa nada..." Total, que hemos acabado los pañuelos a base de lágrimas, protestas de cariño y propósitos de enmienda. Yo quería comerme un kleenex, más que nada por solidaridad, pero me ha dicho que ya empezaba otra vez a pisarle el terreno y he desistido.
Ahora nos encontramos mucho mejor. No hay nada como aclarar las cosas pendientes, ordenar los armarios mentales y tomar algunas decisiones.
Queda una cuestión por aclarar en la que no he querido insistir; cuando le he preguntado si creía que yo estaba bien de la cabeza, ha respondido: "Ni sí, ni no, sino todo lo contrario".
Y ahora no sé si voy a poder dormir. Estoy muy confusa.

22 octubre 2007

Pensamientos en flor

El viernes pasado estuve un buen rato de la mañana en un vivero. Mi hermano quería ver unos arbolitos y pasó a recogerme. Sabe que me encanta ir a lugares donde el horizonte no contenga, de modo exclusivo, bloques y más bloques de pisos. Vimos muchísimas flores, cosa nada extraordinaria en un vivero y me traje media docena de macetas de pensamientos. Una de ellas, exactamente igual a esta foto.
Los pensamientos son frágiles; tallos delgados, hojas delicadas y pétalos casi transparentes. Cuando están más bonitos es al amanecer. Se elevan, por decirlo de alguna manera. Y luego, despacio, van inclinando las corolas hacia el suelo. Como si fueran vergonzosos y se escondieran del pleno día. No sé si lo saben, pero a la mañana siguiente ya no lograrán abrirse del todo y morirán. Entonces se cortan las flores marchitas, siempre con las manos (las tijeras traumatizan mucho a las plantas no arbustivas) y se deja espacio a la nueva floración.
No sé muy bien por qué os cuento ésto. Me he despertado pronto, con la cabeza llena de pensamientos que no eran, precisamente, de la familia de los vegetales, ni tampoco tan bonitos. Pensamientos de esos que pesan tanto que, ni siquiera al amanecer, levantan la cabeza del suelo.
Y de pensamiento a pensamiento, en esa forma caótica en que trabaja mi cerebro, me he encontrado, de pronto, poniendo en paralelo unos y otros. Filosofía barata, se llama esta figura.
O reduccionismo; o simplificación; o tontería. O necesidad de comprender, de justificar, de encontrar razones donde no hay nada más que simple cumplimiento de las leyes naturales.
Lo cierto es que soy dueña de mis pensamientos vegetales; he pagado por ellos y puedo decidir que flor corto, y como, y cuando. Pero sobre los otros, los que nacen en mí y de mí, no tengo ningún poder. Y no me parece justo.