17 enero 2008

Trenzilandia

Algo más pequeña que Mónaco, Trenzilandia es una península situada al sur de Europa y rodeada de libros por todas partes, excepto por un estrecho istmo llamado Blogger.
Su población humana está compuesta por un solo ejemplar de "homa sapiens" por lo que no se ha considerado necesario buscar ningún gentilicio para ella y se la conoce por su nombre de pila: Trenzas. El resto de pobladores consta de un mamífero cuadrúpedo, llamado Gato, un ovíparo llamado Canario y una cabra virtual que responde (cuando quiere) al apelativo cariñoso de Cabra.
La flora es un tanto monótona, predominando los Ficus Benjamina, en distintas tonalidades y tamaños, unos cuantos Geranios, dos Ciclamen Persicum, una Orquídea de la que ignoramos el apellido y otras especies de menor entidad.
A pesar de su reducido tamaño, el país tiene una notable diversidad lingüística; dos idiomas reconocidos y tres dialectos; el Canariol y el Gatol, que no poseen gramática por estar compuestos, básicamente, de sonidos onomatopéyicos tales como miau, meeeuuuu, miuuu, roonn-roonn, y unos silbiditos entrecortados, fiuuu, prrrrr, fiuuuu, prrrr, fiiiiuuuuu, y otro más de uso exclusivamente telepático y que sirve para la comunicación entre la Cabra y la "homa sapiens".
Trenzilandia vive, políticamente, en una Dictadura Blanda, donde se intenta la equidad en la distribución de la riqueza y Mamá Estado está dedicada a proveer de lo necesario a los habitantes con limitaciones para conseguir el sustento y la atención veterinaria, así como a proporcionar esparcimiento, en forma de pelotitas y ratones de goma, columpios, espejitos y posaderos diversos y, por descontado, a tener disponibles los gramos de locura necesarios para la buena salud de la Cabra. Hasta el momento, no se han detectado brotes nacionalistas ni reivindicaciones territoriales, aunque sí algunas pequeñas algaradas entre Trenzas y Gato, por el disfrute del sofá a la hora de la siesta. Todas se han resuelto sin necesidad de intervención de las Fuerzas Antidisturbios.
En general, el país evoluciona sin sobresaltos, aunque Trenzilandia debe negociar su presente, su futuro y su aprovisionamiento de materias primas con países cercanos y no siempre bien dispuestos, por lo que algunas veces, la encargada de las negociaciones se pone de los nervios, entra en crisis y hay que suministrarle grandes dosis de calmantes y documentales de Historia, así como apartarla totalmente de la vida pública en evitación de males mayores.
Esa tarea es responsabilidad de la Cabra, único ente capaz de aguantarla en tales circunstancias y de mantenerla alejada del curso de los acontecimientos hasta que recupere el equilibrio emocional, lo que suele tardar un par de meses.
A punto de cumplirse el plazo de recuperación de la salud mental de la citada "homa sapiens", Trenzilandia se prepara ya para la próxima crisis que tendrá lugar, si nadie lo remedia, en los alrededores del último cuatrimestre del presente año 2008.
Mientras tanto...
*
"De un mundo raro" en la versión de Chavela Vargas, Himno Nacional de Trenzilandia.

01 enero 2008

Una carta para vosotros

Queridos amigos:
Espero que cuando os llegue esta carta os encontréis bien de salud y que hayáis pasado unas bonitas Navidades y Año Nuevo. Y que los Reyes Magos recuerden todo lo que les habéis pedido y os lo traigan, sin dejarse nada en el saco del olvido.
Por aquí estamos bien, pero cansadas por estos cuatro últimos meses del 2007 que han sido de los peorcitos que recordamos la Cabra y yo. La verdad es que desde hace tiempo son malos, pero este año recién pasado, batió records. Y lo hemos acusado. Más que nadie la pobre Cabra, que no está acostumbrada a los malos tiempos y a los inconvenientes de la vida real. Los que no se han enterado de nada han sido el gato y el canario, poco interesados en los problemas que no les atañen directamente. Hasta tuve tentaciones de dejarles un día sin comer a ver si así recapacitaban y se volvían más solidarios. Bueno; fue sólo eso; una tentación sin consecuencias.
Creo que nunca he estado tanto tiempo sin encender el ordenador por voluntad propia. Esta tarde, cuando me he decidido y he descargado el correo, creí que iba a incendiarse por el esfuerzo. Gracias a todos por vuestras cartas y ya procuraré ponerme al día, porque si algo tengo claro es que los cuatrimestres finales del año serán malos, pero no van a poder conmigo ni con la Cabra.
Esta mañana temprano, la calle estaba aún llena de la fiesta de anoche. Hacía mucho frío, pero una jovencita, con un bonito abrigo negro, andaba descalza por la avenida a pasitos cortos, encorvada, los zapatos en una mano, el bolso en la otra. Cuatro chicos, recostados en el lateral de un coche, bebían un último trago y se partían de risa recordando quién sabe qué. Confettis y serpentinas coloreaban las aceras y las palomas creían que eran comestibles y bajaban a picotear, sin mucha suerte. Y dos o tres personas, entre las que me encontraba, iban apresuradas a su trabajo, como todos los días.
Normalidad; eso es lo que necesito ahora. La reconfortante normalidad. Me pongo a ello.
Un abrazo a todos y cada uno.

18 diciembre 2007

Restaurando el sistema

No es que diga que quiero convertirme en un ordenador. Son unos armatostes bastante feos y tienen una cabeza "pensante" más cuadrada que la mía, lo cual ya es decir cuadradísima, pero reconozco que poseen algunas ventajas nada desdeñables. Por ejemplo; la restauración de su sistema a un estado anterior en que funcionaban mejor y, seguramente, eran más felices.
Naciendo con una utilidad así, uno podría librarse de la mayoría de situaciones engorrosas que, sin servir para nada, mantienen al cerebro encerrado en tantos laberintos que cuando crees haber encontrado una puerta de salida, resulta ser sólo la entrada a otro más enojoso.
Me imagino el alivio que sentirán mis ordenadores cuando les libro de los pesos muertos que, casi siempre contra mi voluntad, les he ido introduciendo en los chips; que si una cookie por aquí, que si un dll por allá, que si un antivirus que les viene tan estrecho que no pueden ni moverse...
¿Vosotros, qué hacéis cuando queréis restaurar vuestro sistema personal? ¿Sobre que botón o icono de vuestros pensamientos hacéis clic con el ratón?
No hace falta que contestéis. Ya sé que es personal y no hay que entrometerse. Yo tampoco os lo cuento, pero estoy en ello.
*
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

27 noviembre 2007

Teoría de la Conspiración

Es buena idea tener una teoría así cuando las cosas no salen como quieres porque siempre podemos parapetarnos detrás. No hay duda de que el mundo en general y nuestras circunstancias en particular, conspiran para no dejarnos hacer lo que queremos, en el momento en que queremos. Y es que, yo quiero y yo puedo, aún no son sinónimos.
He estado sometida a conspiraciones varias en este tiempo, casi un mes, de ausencia. Conspiraciones de recuerdos tristes, de desánimos, de cosas inconclusas que me saltaban a las manos exigiendo que las acabara de una vez; un bordado con tres puntadas pendientes, unos discos que copiar y devolver, el capítulo de un libro que urgía entender, ficus que podar, papeles que ordenar, vida fuera de aquí, impacientándose...
Y un poco de frío en el alma y alguna que otra explosión de rabia. Es decir, la vida en crudo y en directo, conspirando insidiosa; escondiendo las letras del teclado y oscureciendo el monitor.
Querría haber estado aquí este noviembre; todo él, porque el día 19 cumplí mis tres años de bloggera. No pude encontrar un resquicio en mi propia conspiración vital y no estuve para celebrarlo.
Sin embargo, no celebrar, no significa dejar de agradecer. Os doy las gracias a todos por vuestra compañia en este ya largo viaje, por vuestros pensamientos, por vuestras ideas y por las palabras que ponéis a mi alcance, aquí y en vuestros espacios; por lo que he aprendido y sigo aprendiendo de vosotros, y por todas esas manos tendidas que no saben de distancias ni conocen fronteras.


Espero y deseo encontraros aquí otros muchos años.
¡Gracias por todo, y a todos..!

28 octubre 2007

El té de las cinco

El sol sale hasta en los días más nublados. Y la vida es una tómbola, tómbola. Y nada es verdad ni es mentira..., etcétera. Y si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices. O muchacha.
Esas pocas frases, que ya sé que no son muy originales, representan grosso modo las conclusiones a que hemos llegado la Cabra y yo, después del té de las cinco; con pastas para mí y hojas de ficus para ella. Hacía tiempo que no teníamos una charla en condiciones y nos ha venido bien. Estábamos perdiendo el equilibrio y si eso es malo para mí, para ella es fatal. ¿Qué es una cabra sin equilibrio? Nada. Muy crudo para encontrar trabajo, caso que decidiera dejar de asesorarme y darse un garbeo por el mundo con un gitanillo y una escalera. Que no creo, la verdad. Lo suyo es meditar y dejar calvo al ficus que, por suerte, todavía no habla.
Hemos acabado la tarde sentadas en el sofá limándonos las uñas y algunas asperezas de otra índole, sin enfadarnos por las verdades que nos hemos dicho. Ella, que no sabe a qué carta quedarse conmigo; yo, que ya lo sé, que me disculpe, por favor. Ella, que vale, que me perdona y me da un lametón en la hoja de ficus que he cogido sin querer; yo, que le dejo comerse la hoja en cuestión y le recuerdo que sólo tengo tres ficus y un retoño muy majo, que se modere un poco. Ella, que se pone a hacer pucheros y que soy una egoista; yo, que voy a por una caja de kleenex y le digo "ya, ya, tranquila, no pasa nada..." Total, que hemos acabado los pañuelos a base de lágrimas, protestas de cariño y propósitos de enmienda. Yo quería comerme un kleenex, más que nada por solidaridad, pero me ha dicho que ya empezaba otra vez a pisarle el terreno y he desistido.
Ahora nos encontramos mucho mejor. No hay nada como aclarar las cosas pendientes, ordenar los armarios mentales y tomar algunas decisiones.
Queda una cuestión por aclarar en la que no he querido insistir; cuando le he preguntado si creía que yo estaba bien de la cabeza, ha respondido: "Ni sí, ni no, sino todo lo contrario".
Y ahora no sé si voy a poder dormir. Estoy muy confusa.

22 octubre 2007

Pensamientos en flor

El viernes pasado estuve un buen rato de la mañana en un vivero. Mi hermano quería ver unos arbolitos y pasó a recogerme. Sabe que me encanta ir a lugares donde el horizonte no contenga, de modo exclusivo, bloques y más bloques de pisos. Vimos muchísimas flores, cosa nada extraordinaria en un vivero y me traje media docena de macetas de pensamientos. Una de ellas, exactamente igual a esta foto.
Los pensamientos son frágiles; tallos delgados, hojas delicadas y pétalos casi transparentes. Cuando están más bonitos es al amanecer. Se elevan, por decirlo de alguna manera. Y luego, despacio, van inclinando las corolas hacia el suelo. Como si fueran vergonzosos y se escondieran del pleno día. No sé si lo saben, pero a la mañana siguiente ya no lograrán abrirse del todo y morirán. Entonces se cortan las flores marchitas, siempre con las manos (las tijeras traumatizan mucho a las plantas no arbustivas) y se deja espacio a la nueva floración.
No sé muy bien por qué os cuento ésto. Me he despertado pronto, con la cabeza llena de pensamientos que no eran, precisamente, de la familia de los vegetales, ni tampoco tan bonitos. Pensamientos de esos que pesan tanto que, ni siquiera al amanecer, levantan la cabeza del suelo.
Y de pensamiento a pensamiento, en esa forma caótica en que trabaja mi cerebro, me he encontrado, de pronto, poniendo en paralelo unos y otros. Filosofía barata, se llama esta figura.
O reduccionismo; o simplificación; o tontería. O necesidad de comprender, de justificar, de encontrar razones donde no hay nada más que simple cumplimiento de las leyes naturales.
Lo cierto es que soy dueña de mis pensamientos vegetales; he pagado por ellos y puedo decidir que flor corto, y como, y cuando. Pero sobre los otros, los que nacen en mí y de mí, no tengo ningún poder. Y no me parece justo.

16 octubre 2007

Hasta luego, Gato Mayor

En el tiempo en que Gato Mayor vino a vivir a casa yo tenía un par de preciosos galgos Whippet y todos los días salíamos a pasear dos o tres veces, según el tiempo libre de que dispusiera. Pasábamos por una placita de esas que hay en toda ciudad, medio abandonadas; ésta, en concreto, era solo un terraplén descuidado, con unos cuantos árboles, mucha maleza y media docena de buenas salidas a otros espacios igualmente descuidados. Un lugar ideal para que proliferaran las ratas y los gatos callejeros. También un lugar perfecto para que todo aquel que deseara abandonar un gato, lo hiciera impunemente. Además, muchas personas, amantes de los gatos, llevaban comida y agua a diario, así que si eras un felino decidido podías vivir más o menos bien; hasta que te atropellara un coche o algún gamberro decidiera que ya habías vivido bastante y pusiera veneno en el agua o la comida.
Gato Mayor, debió llegar a la placita a la fuerza. Él no había nacido en la calle pero alguien se cansó de tenerlo en casa. La primera vez que nos vimos fue cuando salió de entre unas matas y se lanzó a jugar con mis perros, como si los conociera de toda la vida. Mis galgos, que eran unos auténticos santos, soportaron estoicamente los saltos del gato ante sus narices, los zarpazos, sin uñas, a sus cuartos traseros y las carreras entre sus patas. Si ves algo así en un gato callejero, ya sabes que no es tal. Que se ha criado en familia y con otros animales y que si ahora no tiene un techo sobre su cabeza es por mala voluntad de algún "humano".
Yo no quería gatos en el piso. Temía que los galgos se cansaran de aguantarlo y acabáramos mal. Pero Gato Mayor era un pesado. Cada vez que salíamos estaba esperando a la puerta de casa. Nos acompañaba todo el paseo y al regreso lo dejábamos otra vez en la puerta de la calle maullando bajito, como si llorara.
De mis dos galgos, Erick, el más cariñoso, ya esperaba encontrarle para jugar cuando salíamos y Argos lo toleraba sin problemas, así que un día ya no pude aguantar más sus lastimeros maullidos y hablé seriamente con Gato Mayor: "Escucha-le dije - si cuando lleguemos al portal, entras detrás de nosotros, te metes en el ascensor y luego en casa sin armar jaleo, te dejaré quedarte". Me entendió, sin duda, porque hizo exactamente eso. Y cuando entró en casa, se fue derecho donde estaba el agua y la comida de los perros y bebió y comió como si toda su vida hubiera vivido aquí. Y se ha quedado conmigo mucho más tiempo que mis galgos, que me dejaron hace unos cuantos años, con pocos meses de diferencia.
Ahora él también se ha ido. Ya estará jugando con Erick y Argos, dondequiera que jueguen los animales que han sido amigos y se encuentran de nuevo.
Gato Mayor no era de los que se dejan coger, ni cepillar, ni cortar las uñas; no permitía que nadie le acariciara si no le apetecían caricias y se puso muy celoso cuando me traje a Gato Menor de la misma placita que me lo traje a él, pero cuando yo iba al piso contiguo, donde vivían mis padres, saltaba por los balcones para llegar a mi lado, esperaba mi regreso sin moverse del recibidor durante horas y me recriminó largamente aquella vez que me operaron y tuve que estar quince días fuera de casa. Creo que tenía miedo de que yo también le abandonara. Y ha sido al revés, aunque no puedo reprocharle que lo haya hecho. Sé que él no quería, pero había llegado el momento y nada pudimos hacer para evitarlo.
Ahora Gato Menor le busca por la casa en vano y yo sigo diciendo "Adiós, gatos; hola, gatos", en plural, cuando salgo o cuando vuelvo.

08 octubre 2007

Historia para no dormir

Quince días me ha tenido Telefónica sin conexión. Y no solo sin conexión a la red y sin TV por cable, sino sin poder llamar por el teléfono fijo. He pasado horas colgada del móvil reclamando la reparación; he llamado a todos los teléfonos de atención al cliente, 1002, 1004, 902357000, y hasta he cursado faxes y burofaxes a las oficinas centrales en Madrid, sin lograr que nadie me diera, no ya una explicación, sino una razón para que no se solucionara la avería. No lo he conseguido. Ya me temía que Telefónica hubiera quebrado económicamente y todos sus empleados técnicos estuvieran despedidos, pero no. Esta mañana, por fin, he conseguido hablar con una persona que ha tenido a bien enviarme un técnico que ha tardado menos de quince minutos (15) en solucionar la avería. A minuto por día de impotencia y conversaciones con el "ente" telefónico. Naturalmente, ya tengo cita con la oficina de Atención al Consumidor (para el día 24, nada menos: celeridad total también.., ¡país...!) porque, independientemente de reclamar la parte proporcional de la factura no consumida, quiero una explicación del retraso en la reparación. Y como puedo demostrar de modo fehaciente que es cierto lo que reclamo, espero obtenerla.
Bueno, la verdad es que no lo espero demasiado :) Pero voy a intentarlo porque estoy más que harta de ineptitud y prepotencia. Y si nunca lo consigo, al menos me habré explayado a gusto.
Bueno, ya.
Después de agradecer todos vuestros comentarios y deseos de mejoría de mi bracito, deciros que va mejor, que estoy yendo a rehabilitación y espero volver al trabajo pronto porque la impaciencia me está matando y estoy cansada de tanta inactividad física. Lo he compensado, eso sí, leyendo mucho y ordenando mis discos duros externos. No, el cerebro no cuenta como disco duro externo; sigue lo mismo.
Sirva este post sólo como señal de vida y explicación de mi forzada ausencia, porque ahora lo que me apetece de veras es contestar los correos pendientes e ir a visitaros a vuestros blogs.
Estoy deseando leer y comentar lo que me he perdido en estos quince días de desconexión.
Un abrazo cariñoso a todos, queridos amigos.

14 septiembre 2007

Plegarias atendidas...

... pero no como las deseaba. Para tener tiempo libre, he tenido que caerme cuan larga soy (o sea, poco), y hacerme una preciosa luxación en el brazo con el que como, lo que me crea auténticos problemas de nutrición. Exagero, sí. No preocuparse que incluso he engordado un kilo (por la zona donde acaba la espalda), de tanto estar sentada viendo televisión a todo trapo.
Bueno, pues eso: que me ha dolido y aún me duele el brazo, pero sobreviviré.
Y ahora quiero agradecer, y pedir disculpas también, a mi amiga Cieloazzul, por haber puesto el Beso-Premio, antes de poder decirle lo mucho que me conmovió que me lo diera. Lo subí con la intención de escribir el post a continuación, pero un suelo mojado se interpuso entre el teclado y yo. ¡Muchas gracias, Cielitoazzul...!
Recordé con éste Beso-Premio, que desde hace años, tengo enlaces solidarios en mi web de Hadas, y hay dos a los que voy cada día a hacerles "click" con el cursor. Hoy los dejo también aquí, arriba, en los enlaces, para que vosotros hagáis lo mismo, cuando haya un minuto sobrante en vuestro tiempo. Ya veréis de que se trata. En los alrededores de la Navidad, algunas entidades suelen hacer alguna cosa parecida. Si me entero, añadiré los que aparezcan.
A veces, las cosas no son nada difíciles ni se nos llevan media vida en su realización. Una palabra a tiempo, una pequeña acción de dos minutos, un momento para escuchar o leer a un amigo, o a un desconocido, es todo lo que necesita una persona para superar un mal momento. O para ayudar a superarlo. Leí en el blog de Sahndrah un post que hablaba de esto mismo. Y sabemos que un amigo está ahí, cuando se acuerda de algo que hemos dicho, quizá hace muchos meses, y nos hace un regalo, como ha hecho Vert! recordando algo que me hacía mucha ilusión. ¡Gracias, Vertito...! No he podido ir aún por el brazo pocho, pero hoy está mejor y voy a ver ese Monte.
Y por ese mismo brazo pocho, no alargo el post. Quiero que me deje visitar a unos cuantos amigos, antes de que empiece a cansarse y se ponga a doler.
¡Que dura es la vida...! Aunque no tanto como el suelo, ahora que lo pienso...
:)

08 septiembre 2007

Regreso en la madrugada

Soñaba que escribía un post. Y lo soñaba tan intensamente que me he despertado :)
Es que os echo mucho de menos y sé que no me voy a dormir hasta que os escriba un ratito. Antes de nada, disculpad por no haber contestado a cada uno en particular como siempre hago; el tiempo no me lo permite. Y no el tiempo climatológico, ya me entendéis.
Os doy las gracias por ser tan buenos amigos y no tenérmelo en cuenta: ¡Gracias, gracias...!
De vez en cuando, paso una temporada así, con mucho trabajo, muy agotadora, porque mientras le pido al cuerpo adrenalina extra con la mano derecha, con la izquierda le exijo serenidad. Y son dos conceptos que se llevan a matar. Luego resulta que me caigo de sueño, pero no puedo dormir. Y lo que hago, cuando me queda un ratillo libre, es enfadarme por no poder desconectar.
A veces fantaseo con la idea de que soy otra Mary Shelley y me saco de la manga un Doctor Frankenstein capaz de crear un ser mucho más sofisticado que el que creó. Alguien con varias cabezas intercambiables. Digamos que cuando una cabeza estuviera muy agobiada, pudiera desenroscarla, guardarla en el armario y atornillarse otra de refresco; libre de tensiones y pensamientos negativos. Hasta se podría tener una cabeza para cada trabajo en concreto y así se estaría seguro de hacer en cada momento lo mejor para esa tarea específica, sin miedo a que interfirieran situaciones de otra. ¿Os podéis imaginar que adelanto? También se podría disponer de una cabeza para venir a postear, siempre llena de cosas agradables y originales que contar a los amigos, en vez de andar quejándose de sueño y del poco tiempo que queda libre. Sería imprescindible una cabeza para dormir. Y ya que estamos en ello, me gustaría otra para que mi gato la usara de almohada en vez de la que siempre llevo puesta, que me tiene frita ronroneándome en la oreja toda la noche.
Bueno, queda abierta la convocatoria para el proyecto de cabezas intercambiables. Si se os ocurre cualquier invento aceptable no dejéis de patentarlo; ni de mencionar de quién fue la idea, a ver si cae algún royalty por ahí y nos hacemos millonarios.

06 septiembre 2007

Luciano...



*

Una Furtiva Lágrima, de la ópera L´Elixir d´Amore, de Gaetano Donizetti.

Para este extraordinario artista, lágrimas nada furtivas.

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Lamento estar tan desaparecida; vuelvo mañana, espero, pero hoy tenía que decirle a Luciano Pavarotti que le echaré de menos.
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30 agosto 2007

¡Buenos días, buenos días...!

Esta madrugada me ha despertado el viento. Bueno, no exactamente. Me ha despertado el movimiento de las ramas y hojas de los árboles al ser movidas por el viento. Ya os he contado unas 1.800 veces, más o menos, que vivo en un segundo (y último) piso y que los árboles de la calle llegan hasta mis balcones y ventanas, cuando no los sobrepasan, como es el caso ahora mismo. Uno de ellos rebasa casi dos metros el balcón de este cuarto desde donde os escribo. Nunca me acuerdo de preguntar a los jardineros municipales de que especie son. Tienen multitud de pequeñas ramas flexibles que ondean como banderitas al menor soplo de aire y si aumenta el movimiento, el roce de unas con otras te hace creer que estás en medio del bosque cuando se prepara una tormenta.
Y aunque las tormentas no son mi debilidad precisamente, los prolegómenos me gustan. Cielos encapotados, rachas de aire fuerte, hojas que se desprenden y vuelan antes de llegar al suelo y ramas que se inclinan como para darte los buenos días en japonés: "Buenos días, buenos días, ¿qué tal has dolmido...? Nosotlas bien , glacias. Nos hemos acoldado mucho de ti y te tlaemos un poco de tiempo levuelto, SIN CALOL, pala que te lecupeles. Disculpa pol habelte despeltado a las 4 de la madlugada". Y yo: "¡Ah, no importa, no importa...! Prefiero despertar pronto que no poder dormir en absoluto. Es un placer encontraros tan contentas y refrescantes. ¡Muchas gracias..!" Y después de unas cuantas reverencias más, nos hemos separado. Tenía que prepararme para ir a trabajar, pero me hubiera gustado quedarme un rato más de conversación con ellas.
Esto me recuerda que ya casi es septiembre; ese mes que pone a la gente melancólica y atacada por el síndrome "se acabaron las vacaciones y llega el momento de apretarse el cinturón", tan conocido entre los que regresan de playitas y cruceros varios. A los que os sintáis así, "sindrómicos" perdidos, os recuerdo que, en cuanto pase octubre, ya os podéis poner a pensar en las vacaciones de Navidad y os animaréis mucho.
Y ahora, con vuestro permiso, voy a trabajar un poco más y a aprovechar el vientecillo. Ahora mismo, se cuela entre las rendijas de las persianas y casi juraría que me está llamando bajito: "Trenzaaasssss, Trenzaaaasssss, Treeeeennnnzasssssss...."

23 agosto 2007

Fabulosamente rica

No, mucho dinero no tengo, no os voy a engañar. Pero la riqueza no está solo en el dinero. Están los inmuebles y las carteras de acciones; lo sé, lo sé. No, de eso tampoco tengo. Si alguno pensaba pedirme en matrimonio para vivir de las rentas, ya puede empezar a buscar en otro lado.
En lo que soy fabulosamente rica es en amigos inteligentes. Y esa riqueza no es baladí. Ahí, en los enlaces de la derecha, podéis encontrarlos. Escritores, poetas, fotógrafos, dibujantes, profesores... Personas con mucho talento.
No están todos los que conozco, pero sí todos los que sé que tienen blog. Y aún falta añadir alguno que acabo de descubrir y no me ha dado tiempo a enlazar.
Siempre es una buena ocasión para hablar de ellos y de lo que hacen. De cómo su trabajo fructifica y se resuelve en publicaciones, ganan concursos, se aplican a concluir una obra y lo hacen poniendo toda su ilusión y su esfuerzo.
Estos días, mi amiga Serena, que está en Amigos Invisibles porque no actualiza su blog, (aunque la veo a diario y siempre me dice que sí, que lo hará), ha ganado un Concurso de Relatos de Literatura Fantástica; la primera novela que publicó Escriptorum54, que os recomiendo, nos la pone al alcance, desde el blog de Liter-a-tres; Imagine Photographers, regresan de Francia, después de presentar allí Exposiciones de sus trabajos y, lo último de lo que tengo noticia, es el libro que publican al alimón Juan García (jggweb) y José Fábrega (Osselin)
No puedo dejar de felicitar a todos ellos que ya lo han conseguido, y más de una vez. Sueño realizado, ilusión cumplida, reconocimiento otorgado. ¡Felicitaciones y besos a todos...!
Diréis que soy tonta, pero miro vuestros nombres, los de todos, en los enlaces y me emociono. Pienso en vosotros cuando veo una buena foto, leo una novela, oigo a un profesor hablando de su trabajo o escucho una bonita música. Pienso: "esto le gustaría a..., él/ella sabría explicarme que..., me llevaría la contraria en esto..." Vais a ser la causa de que, por tener el pensamiento en otra parte, me atropelle la carretilla del repartidor que siempre pulula por esta calle. Pienso pasaros la factura de la clínica si eso sucede, conste.
A menos que me acepten pagarés con cargo a mi riqueza en amigos fabulosos.
Sé que hay mucha gente con talento en el mundo que nunca conoceré ni siquiera a través de este medio. Quizás sepa de su obra, los admiraré, me quedaré boquiabierta ante sus logros y dejarán una huella en mi mente. Pero éstos, no me servirán nunca un cafe con leche en copa, ni podré decirles cuánto me alegro de que hayan tenido un hijo o hayan dibujado un rinoceronte; no podre conmoverme con Ulisolecito, ni podré traerme de sus blogs, una piruleta, galletitas o manzanas para la cabra. Tampoco sabré si sus hijas se llaman Adda, o si alguien los llamó alguna vez Siderata. No sabré por ellos la temperatura de México ni si su hijo Diego empieza el cole, si vuelven o se quedan de vacaciones, si tienen que examinarse a pesar del insomnio, si están tumbados a la bartola, si conviven con simpáticos esquimales, prefieren la moda de los tuaregs, se pierden en caminos de vallas blancas, se patean mil kilómetros buscando sillones o viajan por los canales de Francia en "Blauet".
Por eso y más cosas que no caben aquí, me siento multimillonaria. Os prometo acordarme siempre de vosotros y dejaros un buen legado cuando haga testamento. ¿Alguien quiere la cabra ya...?
*

16 agosto 2007

No puedo dormir

Y no sé quién demonios podría a 29 grados. Si no fuera por las faringitis tendría un aire acondicionado lo bastante potente para congelar un submarino. ¡Cachis ya...! ¡Con el sueño que tengo y lo cansadísima que estoy...!
Los dedos se me quedan pegados a las teclas de la humedad que hay. Hoy me electrocuto; seguro.
Ni siquiera han funcionado las armas secretas que tengo para estas emergencias. Nada muy peligroso, pero efectivo. Se trata de unas enormes sábanas de lino auténtico, de ese que ya no se encuentra. Tienen unos 175 años, más o menos. Formaban parte del ajuar de mi tatarabuela y parece que entonces se usaban unas camas kilométricas porque si las doblas por el centro, tienes sábana y colcha, todo en uno. Poseen un maravilloso tacto y resultan ser muy frescas, a pesar de que lo grueso del tejido puede dar la impresión contraria.
Mi tatarabuela era francesa. Por alguna razón, mi tatarabuelo paterno, que era de Gerona, fue a Francia, y conoció a la joven que después sería su esposa. Él tuvo que volver a Cataluña y ella, hija de familia acomodada, vino algo después atravesando los Pirineos con una reata de mulas cargando sus pertenencias y una partida de hombres armados, contratados para que la acompañaran. En aquel tiempo parece ser que había muchos bandidos en las montañas y asaltaban las reatas de ganado y a las gentes obligadas a hacer esos trayectos. Según me contaron, el ajuar que trajo mi tatarabuela, era bastante impresionante en calidad y cantidad. Muchos cofres llenos de ropa blanca bordada a mano, cortinajes de terciopelo, colchas, tapetes, piezas enteras de tela fina, adecuada para camisitas de bebés, sedas, muselinas, batistas y muchos, muchísimos vestidos y enaguas y pares y pares de botines. Luego estaban los serones llenos hasta los topes de vajillas de porcelana inglesa y francesa. Y abanicos, mantones, velos, mantillas y encajes. Decía mi abuela que fue un acontecimiento en Gerona ver llegar aquella caravana. Me gustaría averigüarlo, saber un poco más de mi tatarabuela. Sé que murió joven; tuvo un hijo, quedó enferma tras ese único parto y no vivió mucho más. Mi tatarabuelo no volvió a casarse y mi bisabuelo creció con su padre y sus abuelos paternos. Cuando se casó, el ajuar de su madre fue para él y su esposa. Tuvieron un solo hijo; mi abuelo. Y aún quedaba ajuar y ajuar cuando él también se casó. Supongo que muchas cosas no salieron nunca de los armarios hasta que llegó la guerra y destrozó la casa familiar. Pero lograron salvar suficiente ropa y enseres, imagino que llevándolas fuera de la capital. Y así, de generación en generación, han llegado hasta mí algunas, pocas, cosas de aquella joven francesa.
Tengo 4 sábanas, dos abanicos pintados a mano, uno de papel con varillas de nácar, otro de tela con varillas de carey, 6 tazas con sus platitos de porcelana inglesa, una mantilla de encaje, y algunas otras menudencias, como unas tijeritas plegables, un alfiletero...
Normalmente veo esas cosas y no les presto mayor atención, pero de vez en cuando, me da por pensar en la historia de mi familia y en cuánto me gustaría saber mucho más de ella. Fuimos una vez con mi abuelo a intentar seguir la pista hasta donde se pudiera, pero con la guerra, muchos archivos se quemaron en las iglesias y otros edificios oficiales. Vimos, eso sí, la calle donde mi abuelo había nacido y el lugar aproximado en que había estado su casa. No recordaba el nombre de la localidad de donde procedía su abuela francesa, o quizás nunca lo supo, así que esa pista también se ha perdido.
Otro día que no pueda dormir, os cuento la historia de mi tatarabuela materna, que también la tiene, aunque no vino de allende los Pirineos.
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07 agosto 2007

Y llovió...

Tal y como me había prometido mi amigo Horacio (Hache para los íntimos). Sí, sí que le conocéis. Es el teniente Horacio Caine, del CSI de Miami; según vas a los USA, ahí mismo, enfrente de Cuba.
Es que ya estaba tan desesperada que no sabía a quien recurrir y se me ocurrió consultarle. Fue muy atento conmigo. Se quitó las gafas y todo, y eso sólo lo hace cuando se interesa mucho en algún asunto. Me miró intensamente y me hizo unas cuantas preguntas, no sin antes advertirme que a él, sólo le interesaban las pruebas. O sea; que yo ya podía cantar misa si quería, pero que si no le daba pruebas no garantizaba nada; que las palabras se las comian los cocodrilos de los Everglades, creo que dijo. Luego se planto así, como en escorzo (ni de frente ni de lado) se caló las gafas bajando un poco la cabeza para que yo viera que no estaba calvo ni nada, y luego recuperó la vertical, al tiempo que se ponía las manos en la cintura. Ahí ya me di cuenta que iba en serio y que haría todo lo posible por meter a Agosto entre rejas y liberar a la lluvia de su encierro en las nubes. Me llevó hasta un banco de piedra que tienen enfrente del edificio y que lo usan para hablar con las personas afectadas. Es mucho más íntimo que los que hay dentro, en el pasillo, que siempre está lleno de gente llevando pruebas de un laboratorio a otro. Y mucho más seguro, porque ya no sé cuántas veces les ha explotado el dichoso edificio. Total, que allí fue donde le expuse el problema y le presenté todas las pruebas que tenía en ese momento. Me escuchó con la atención que pone en todo, que parece que te esté leyendo el cerebro y no te atreves ni a pensar por si acaso se te cuela algun pensamiento impropio. Él se daría cuenta en el acto y ¡adiós a la investigación..!
Me creyó, porque me dijo: "Trenzas, óyeme bien. Te prometo que voy a meter a ese mes asesino en la cárcel. ¿Me oyes?" Le dije que sí, que le oía; no sé cómo no iba a oírle si me lo estaba diciendo al oído. Lloré un poquito, para que se esforzara más, que eso casi siempre funciona, y ahí que se fue a llamar a su equipo: "Señor Wolf, Erick (a éste no le llama señor, porque hasta hace pocos capítulos era su cuñado), Calleigh (ésta es la rubia despampanante; tardó un poco porque estaba intentando meterse dentro de los pantalones), cojan sus equipos y a por las pruebas. Pruebas y sólo pruebas, señores"
Total, que el Erick se puso el traje de buzo y se fue a medir la temperatura del agua del mar, el Sr. Wolf fue a ver a la periodista que siempre le mete en líos, para pedirle el parte meteorológico y Calleigh se encargó de comprobar el calibre y las estrías de las nubes, por si coincidían con algún otro delito cometido por Agosto, circunstancia que reforzaría el caso en su contra.
Yo, como ya se me habían acabado los mil euros que había reunido para el viaje, me volví a casa, con la esperanza puesta en la eficacia de Hache y su equipo, no sin prometerles que volvería para invitarles a una coca-cola. No es que sea tacaña, es que los policías no pueden beber nada más fuerte mientras trabajan.
Ha debido salir todo a pedir de boca y, seguramente, Agosto tenía muchas culpas que pagar, porque esta mañana aquí se ha puesto a llover a más y mejor. La inocencia de las nubes ha quedado clara y han podido liberarse de su carga. No sé si habrá pruebas suficientes para mantener a Agosto en la cárcel más de 72 horas. Si encuentra un abogado de esos que defienden a los mafiosos cubanos, estamos perdidos. Saldrá enseguida y se liará a subir la temperatura como loco. De momento y a la espera de mayores pruebas inculpatorias, ya le hemos dado un toquecito de atención.
Sabe que Caine está al acecho y que no le perderá de vista.

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