25 marzo 2008

¿Dragones...? ¡Sí, por favor...!

Pon un dragón en tu vida, pero solo con el pensamiento. Aunque de momento no parecen correr peligro de extinción, es una especie delicada y solo la gran protección que reciben, nos garantiza el poder seguir contando con ellos. Aquí tenéis al "Vanishing Dragon", también conocido como "Leafy Dragon" y como "Caballito de Mar Foliado", espléndidamente fotografiado por John Lewis.
Si aumentáis la imagen, veréis una casi evanescente criatura, que vive solo en Australia, en una estrecha y larga franja de las costas Sur y Oeste. Unos 12 o 14 mil kms. de largo por solo uno de ancho.

Esta proximidad a la costa lo hace especialmente vulnerable a buceadores y vertidos humanos. Es el animal emblemático del Estado de Victoria (Australia del Sur) y creo que solo hay dos o tres Zoos en el mundo que han conseguido tenerlo entre sus habitantes. Su nombre científico es "Phycoderus eques" y, como ya habéis sospechado, está emparentado con el mucho más conocido Hipocampo o Caballito de Mar.
Es una criatura delicada, casi transparente que, más que nadar, parece que levita en el agua. Los adultos, miden unos 45 cm. de longitud y son los machos quienes se hacen cargo de la prole, transportando los huevos adheridos a su cuerpo hasta que llega el momento de su nacimiento. Entonces, el cuidadoso padre, se agita entre las algas, los huevos eclosionan y aparecen los menudos Dragones, completamente preparados para llevar una vida independiente. Nada de quedarse en casa hasta los 35 años, no.
Aquí tenéis uno de dos o tres días de edad.


En cambio, por este otro, ya no podemos hacer nada. Se extinguió hace miles de años. Es el "Gunlong", descubierto en China y al que se cree antecesor del "Tyranosauros Rex", ese feroz dinosaurio que, regularmente, aparece en las pantallas de los cines, haciendo papilla todo lo que se interpone en su camino. Una impresionante recreación, a partir de los fósiles, de como debió ser este terrible animal.


No es disparatado pensar que, cuando los primeros hombres, encontraran sus restos, los enormes huesos y, tal vez, un atisbo momificado o fosilizado de su cabeza, les causara una enorme impresión y permaneciera en su recuerdo. Estos recuerdos transmitidos oralmente, debieron dar rienda suelta a la imaginación durante muchas generaciones, que irían acomodando, ensamblando, realidad y fantasía.
Y por último, el "Dragón de Komodo". Para verlo solo tenemos que hacer un viaje hasta el Archipiélago de la Sonda, en el Mar de Flores (Indonesia). Descendiente directo de los dinosaurios, este reptil no fue descubierto hasta 1.912. El aislamiento es la causa de su supervivencia, aunque ahora está en peligro de extinción. No vive en todas las islas del archipiélago; solo en dos o tres de ellas. La mejor estudiada, la Isla de Flores donde este imponente varano tiene su Parque Nacional propio.


Es peligroso; no duda en matar y comerse a los más pequeños de su misma especie y se sabe que, con relativa frecuencia, ataca también a las personas. Aunque es buen corredor, solo necesita morder a una presa. Su venenosa saliva hará el resto, y cualquiera a quien haya logrado inocularla, morirá en pocas horas. Recientemente, en Inglaterra, se ha descubierto que las hembras pueden fecundarse solas y tener a sus pequeños dragoncitos sin concurso exterior. No deja de ser una ventaja, teniendo en cuenta que las hembras pesan menos de la mitad que los machos, que pueden alcanzar los 125 kilos y los tres metros y medio de largo, y la manía de la especie de comerse todo lo que se mueve en su entorno.
Y esto es casi todo lo que sé acerca de los dragones que tenemos la certeza de que existen o han existido. Os aconsejo vivamente adoptar solo al primer presentado. No me hago responsable de lo que pase si optáis por alguno de los otros.
*

18 marzo 2008

Diferencia en las referencias

¡Ufff...! Me ha salido un título como un trabalenguas, pero ahí se queda.
Hemos dormido mal esta noche. No es de extrañar que estemos espesitas y que nos hayamos levantado peleonas la Cabra y yo. El caos ha comenzado nada más salir de la cama, que nos ha escupido sin contemplaciones cuando aún era de noche. Bueno, no exactamente al saltar de la cama. Antes he tenido que ponerle una tirita en el cuerno derecho a la Cabra, que hay que ver lo quejica que es.
Luego he ido a buscar la cafetera y las hojas de ficus y nos hemos sentado a rumiar y tragar, respectivamente. Y ha sido entonces cuando, sin imaginar lo que se me venía encima, he dicho:
Trenzas -Oye, cuando acabemos voy a ir a la frutería a por manzanas.
Cabra -¿A qué frutería?
T -A las "13 naranjas"; la que está al lado del Teatro.
C -No está al lado del Teatro.
T -¿Cómo que no? ¡Vaya si está!
C -No señora; está a la derecha de la "Boutique Venice Chic"
T -¿Mande...? Perdona, pero no. No sé si a la derecha o a la izquierda, pero está junto al Teatro.
C -¡Que no...!
T -¡Que sí...!
C -¡Que no...!
T -¡Vaaaaaleeee....! Pues ya te estás peinando el tupé, porque vas a venir a ver quien está en lo cierto
C -¡Pos vaaaaaleeeee....!
Y allá que nos hemos ido. Y ha resultado que las dos teníamos razón. Boutique a un lado de la frutería, Teatro al otro. Ya no digo si a la derecha o a la izquierda, porque eso depende del punto desde el que mires.
Y entonces me he dado cuenta de por qué, a pesar de dar o recibir con todo cuidado las indicaciones para llegar a tal o cual punto, nos perdemos tanto. Nos fijamos en las referencias que nos interesan y pasamos por alto, o mejor, ni siquiera vemos, las que no nos importan. Y lo peor es que pasamos por alto lo obvio; la referencia sobre la que no puede haber diferencias. Por ejemplo: la calle y el número concreto.
Si bien es cierto que no parece muy dramático, para el caso de que lo que se busque sea una tienda de comestibles o de muebles, sí lo es para otros aspectos de la vida.
Hay demasiadas diferencias en nuestras referencias vitales como para ponernos a dar rutas a seguir, sin saber cual es la referencia de nuestro interlocutor.
Cuando preguntamos, es que no estamos seguros. Y no sé que es peor; seguir indicaciones que no entendemos, o quedarnos como estábamos.
En fin..., ya os he dicho que hoy estaba espesita.

10 marzo 2008

Consumatum est

Ya podemos volver a ver la tele, si nos apetece, sin miedo a que nos coja por sorpresa una cuña de propaganda electoral. Parece que no, pero es una tranquilidad que no valoramos lo suficiente.
Y cesarán las discusiones familiares sobre quien va a votar a quien y por qué. Aquí en casa, hemos tenido sus más y sus menos a cuenta de eso, no creáis. La Cabra quería votar a los del PSOE por aquello del vegetal en la mano, que a ella igual le da ficus que rosas, con tal que se lo pueda comer; el canario quería irse a Canarias para poder votar a los suyos; el gato se lamentaba, amargamente, de que ADENA no fuera un partido político e insistía en escribir a los de Greenpeace, que están más politizados, para que hicieran el favor de presentarse, como mínimo, al Senado. Y yo no pienso contaros a quien voté porque forma parte del secreto del sumario.
Total, que entre unas cosas y otras, casi hemos salido a tortazos. En fin...
Os iba a contar el mito de Orión, pero he preferido dejarlo para un poco más tarde, porque me apetece mucho hacerlo bien y quiero informarme más y mejor. No os lo vais a creer pero voy a tener TIEMPO. Tiempo es eso que se va volando si estás de vacaciones y que nunca acaba de pasar cuando estás con la "depre" a cuestas, como ya sabéis. Y con ese tiempito que tendré, podré, de una buena vez, poner al día todos los espacios que, se supone, mantengo en la red. Podré escribir con calma (o sea, no escribiré) y podré ordenar y reordenar los armarios y las carpetas del disco duro. Leeré y leeré y saldré a pasear con la Cabra. Y en cuanto lo tenga todo proyectado y requetepensado, pasará algo y volveré a quedarme sin tiempo.
:)
Ley de vida, que diría mi abuelita. Una Ley que, en cuanto sea presidente del gobierno, haré lo imposible por derogar.

05 marzo 2008

Diez minutos de música...

... para ponerla en segundo plano y seguir con vuestras cosas.
O para cerrar los ojos y desconectar de todo lo que no sea ese maravilloso violín.
O para ver con los oídos el juego de los niños o los duendes.
O para sentir la alegría de vivir.

Es un compás de espera mientras me dedico a saludaros en vuestras casas y os cuento lo mucho que os he echado de menos.

Sonaba "La Campanella"

Autor: Niccolo Paganini
Violín: Salvatore Accardo
Orquesta Filamónica de Londres dirigida por Charles Dutoit

07 febrero 2008

Estrellas en el cielo

Hace mucho tiempo, cuando vivía en Madrilelandia, teníamos una terraza sin más techo que el cielo. Y todo el mundo sabe, o debería saber, que en esa ciudad de mi niñez, el cielo es precioso.
Pasaba mucho tiempo en la terraza. Si los refugios se construyeran al aire libre, ese hubiera sido el mío. Tres paredes, una barandilla, un suelo sobre el que jugar y un cielo abierto a cualquier sueño infantil.
De noche, las estrellas quedaban al alcance de la mano. Creía que, si me apresuraba a crecer, podría elegir cualquiera de ellas y quedármela en propiedad; la usaría de foco para mi teatro de muñecas o, tal vez, como lamparita de noche, si la abuela me daba permiso.
En febrero, lucían las que más me gustaban; tres estrellas en línea, tan bien colocaditas que no podías confundirlas con ningún otro grupo. Todas brillaban igual y tenían el mismo tamaño. Excelentes para mi cuadriculado pensamiento. Cuando pregunté, me dijeron: "Son las Tres Marías" ¡Oh, perfección...! ¡Hasta en el nombre eran igual de consecuentes...! Confieso que me quedé prendada de las Marías y que, hasta hoy, me dura el encandilamiento.
Nunca he sabido mucho de Astronomía; aprendí lo que todo el mundo aprende en el colegio, si no vas para científica. Es decir, casi nada. Luego, me interesó más y supe que mis Marías están en la Constelación de Orión y que, en realidad, sí tienen un nombre distinto cada una. Las bautizaron como Alnilam, Alnitak y Mintaka. Sigo prefiriendo el nombre con el que me las presentaron, mucho más poético y cercano.
Estas preciosas estrellas quedan a 1305 años luz de nosotros, así que ahora ya sé que ni subiéndome a la escalera de los bomberos habría podido cogerlas, pero ya no me importa. Están bien donde están para que un día cualquiera de invierno, como ayer, pueda recrearme en su contemplación; las tres juntas, brillando en el cielo. Tan cerca y tan lejos como la primera vez que las vi.
Otro romántico nombre que reciben es el de "Cinturón de Orión". Cada constelación tiene detrás una bonita historia mitológica y casi todas las estrellas destacadas, cumplen una función en esas historias.
La de Orión, os la cuento un día de éstos.

17 enero 2008

Trenzilandia

Algo más pequeña que Mónaco, Trenzilandia es una península situada al sur de Europa y rodeada de libros por todas partes, excepto por un estrecho istmo llamado Blogger.
Su población humana está compuesta por un solo ejemplar de "homa sapiens" por lo que no se ha considerado necesario buscar ningún gentilicio para ella y se la conoce por su nombre de pila: Trenzas. El resto de pobladores consta de un mamífero cuadrúpedo, llamado Gato, un ovíparo llamado Canario y una cabra virtual que responde (cuando quiere) al apelativo cariñoso de Cabra.
La flora es un tanto monótona, predominando los Ficus Benjamina, en distintas tonalidades y tamaños, unos cuantos Geranios, dos Ciclamen Persicum, una Orquídea de la que ignoramos el apellido y otras especies de menor entidad.
A pesar de su reducido tamaño, el país tiene una notable diversidad lingüística; dos idiomas reconocidos y tres dialectos; el Canariol y el Gatol, que no poseen gramática por estar compuestos, básicamente, de sonidos onomatopéyicos tales como miau, meeeuuuu, miuuu, roonn-roonn, y unos silbiditos entrecortados, fiuuu, prrrrr, fiuuuu, prrrr, fiiiiuuuuu, y otro más de uso exclusivamente telepático y que sirve para la comunicación entre la Cabra y la "homa sapiens".
Trenzilandia vive, políticamente, en una Dictadura Blanda, donde se intenta la equidad en la distribución de la riqueza y Mamá Estado está dedicada a proveer de lo necesario a los habitantes con limitaciones para conseguir el sustento y la atención veterinaria, así como a proporcionar esparcimiento, en forma de pelotitas y ratones de goma, columpios, espejitos y posaderos diversos y, por descontado, a tener disponibles los gramos de locura necesarios para la buena salud de la Cabra. Hasta el momento, no se han detectado brotes nacionalistas ni reivindicaciones territoriales, aunque sí algunas pequeñas algaradas entre Trenzas y Gato, por el disfrute del sofá a la hora de la siesta. Todas se han resuelto sin necesidad de intervención de las Fuerzas Antidisturbios.
En general, el país evoluciona sin sobresaltos, aunque Trenzilandia debe negociar su presente, su futuro y su aprovisionamiento de materias primas con países cercanos y no siempre bien dispuestos, por lo que algunas veces, la encargada de las negociaciones se pone de los nervios, entra en crisis y hay que suministrarle grandes dosis de calmantes y documentales de Historia, así como apartarla totalmente de la vida pública en evitación de males mayores.
Esa tarea es responsabilidad de la Cabra, único ente capaz de aguantarla en tales circunstancias y de mantenerla alejada del curso de los acontecimientos hasta que recupere el equilibrio emocional, lo que suele tardar un par de meses.
A punto de cumplirse el plazo de recuperación de la salud mental de la citada "homa sapiens", Trenzilandia se prepara ya para la próxima crisis que tendrá lugar, si nadie lo remedia, en los alrededores del último cuatrimestre del presente año 2008.
Mientras tanto...
*
"De un mundo raro" en la versión de Chavela Vargas, Himno Nacional de Trenzilandia.

01 enero 2008

Una carta para vosotros

Queridos amigos:
Espero que cuando os llegue esta carta os encontréis bien de salud y que hayáis pasado unas bonitas Navidades y Año Nuevo. Y que los Reyes Magos recuerden todo lo que les habéis pedido y os lo traigan, sin dejarse nada en el saco del olvido.
Por aquí estamos bien, pero cansadas por estos cuatro últimos meses del 2007 que han sido de los peorcitos que recordamos la Cabra y yo. La verdad es que desde hace tiempo son malos, pero este año recién pasado, batió records. Y lo hemos acusado. Más que nadie la pobre Cabra, que no está acostumbrada a los malos tiempos y a los inconvenientes de la vida real. Los que no se han enterado de nada han sido el gato y el canario, poco interesados en los problemas que no les atañen directamente. Hasta tuve tentaciones de dejarles un día sin comer a ver si así recapacitaban y se volvían más solidarios. Bueno; fue sólo eso; una tentación sin consecuencias.
Creo que nunca he estado tanto tiempo sin encender el ordenador por voluntad propia. Esta tarde, cuando me he decidido y he descargado el correo, creí que iba a incendiarse por el esfuerzo. Gracias a todos por vuestras cartas y ya procuraré ponerme al día, porque si algo tengo claro es que los cuatrimestres finales del año serán malos, pero no van a poder conmigo ni con la Cabra.
Esta mañana temprano, la calle estaba aún llena de la fiesta de anoche. Hacía mucho frío, pero una jovencita, con un bonito abrigo negro, andaba descalza por la avenida a pasitos cortos, encorvada, los zapatos en una mano, el bolso en la otra. Cuatro chicos, recostados en el lateral de un coche, bebían un último trago y se partían de risa recordando quién sabe qué. Confettis y serpentinas coloreaban las aceras y las palomas creían que eran comestibles y bajaban a picotear, sin mucha suerte. Y dos o tres personas, entre las que me encontraba, iban apresuradas a su trabajo, como todos los días.
Normalidad; eso es lo que necesito ahora. La reconfortante normalidad. Me pongo a ello.
Un abrazo a todos y cada uno.

18 diciembre 2007

Restaurando el sistema

No es que diga que quiero convertirme en un ordenador. Son unos armatostes bastante feos y tienen una cabeza "pensante" más cuadrada que la mía, lo cual ya es decir cuadradísima, pero reconozco que poseen algunas ventajas nada desdeñables. Por ejemplo; la restauración de su sistema a un estado anterior en que funcionaban mejor y, seguramente, eran más felices.
Naciendo con una utilidad así, uno podría librarse de la mayoría de situaciones engorrosas que, sin servir para nada, mantienen al cerebro encerrado en tantos laberintos que cuando crees haber encontrado una puerta de salida, resulta ser sólo la entrada a otro más enojoso.
Me imagino el alivio que sentirán mis ordenadores cuando les libro de los pesos muertos que, casi siempre contra mi voluntad, les he ido introduciendo en los chips; que si una cookie por aquí, que si un dll por allá, que si un antivirus que les viene tan estrecho que no pueden ni moverse...
¿Vosotros, qué hacéis cuando queréis restaurar vuestro sistema personal? ¿Sobre que botón o icono de vuestros pensamientos hacéis clic con el ratón?
No hace falta que contestéis. Ya sé que es personal y no hay que entrometerse. Yo tampoco os lo cuento, pero estoy en ello.
*
Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.
Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

27 noviembre 2007

Teoría de la Conspiración

Es buena idea tener una teoría así cuando las cosas no salen como quieres porque siempre podemos parapetarnos detrás. No hay duda de que el mundo en general y nuestras circunstancias en particular, conspiran para no dejarnos hacer lo que queremos, en el momento en que queremos. Y es que, yo quiero y yo puedo, aún no son sinónimos.
He estado sometida a conspiraciones varias en este tiempo, casi un mes, de ausencia. Conspiraciones de recuerdos tristes, de desánimos, de cosas inconclusas que me saltaban a las manos exigiendo que las acabara de una vez; un bordado con tres puntadas pendientes, unos discos que copiar y devolver, el capítulo de un libro que urgía entender, ficus que podar, papeles que ordenar, vida fuera de aquí, impacientándose...
Y un poco de frío en el alma y alguna que otra explosión de rabia. Es decir, la vida en crudo y en directo, conspirando insidiosa; escondiendo las letras del teclado y oscureciendo el monitor.
Querría haber estado aquí este noviembre; todo él, porque el día 19 cumplí mis tres años de bloggera. No pude encontrar un resquicio en mi propia conspiración vital y no estuve para celebrarlo.
Sin embargo, no celebrar, no significa dejar de agradecer. Os doy las gracias a todos por vuestra compañia en este ya largo viaje, por vuestros pensamientos, por vuestras ideas y por las palabras que ponéis a mi alcance, aquí y en vuestros espacios; por lo que he aprendido y sigo aprendiendo de vosotros, y por todas esas manos tendidas que no saben de distancias ni conocen fronteras.


Espero y deseo encontraros aquí otros muchos años.
¡Gracias por todo, y a todos..!

28 octubre 2007

El té de las cinco

El sol sale hasta en los días más nublados. Y la vida es una tómbola, tómbola. Y nada es verdad ni es mentira..., etcétera. Y si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices. O muchacha.
Esas pocas frases, que ya sé que no son muy originales, representan grosso modo las conclusiones a que hemos llegado la Cabra y yo, después del té de las cinco; con pastas para mí y hojas de ficus para ella. Hacía tiempo que no teníamos una charla en condiciones y nos ha venido bien. Estábamos perdiendo el equilibrio y si eso es malo para mí, para ella es fatal. ¿Qué es una cabra sin equilibrio? Nada. Muy crudo para encontrar trabajo, caso que decidiera dejar de asesorarme y darse un garbeo por el mundo con un gitanillo y una escalera. Que no creo, la verdad. Lo suyo es meditar y dejar calvo al ficus que, por suerte, todavía no habla.
Hemos acabado la tarde sentadas en el sofá limándonos las uñas y algunas asperezas de otra índole, sin enfadarnos por las verdades que nos hemos dicho. Ella, que no sabe a qué carta quedarse conmigo; yo, que ya lo sé, que me disculpe, por favor. Ella, que vale, que me perdona y me da un lametón en la hoja de ficus que he cogido sin querer; yo, que le dejo comerse la hoja en cuestión y le recuerdo que sólo tengo tres ficus y un retoño muy majo, que se modere un poco. Ella, que se pone a hacer pucheros y que soy una egoista; yo, que voy a por una caja de kleenex y le digo "ya, ya, tranquila, no pasa nada..." Total, que hemos acabado los pañuelos a base de lágrimas, protestas de cariño y propósitos de enmienda. Yo quería comerme un kleenex, más que nada por solidaridad, pero me ha dicho que ya empezaba otra vez a pisarle el terreno y he desistido.
Ahora nos encontramos mucho mejor. No hay nada como aclarar las cosas pendientes, ordenar los armarios mentales y tomar algunas decisiones.
Queda una cuestión por aclarar en la que no he querido insistir; cuando le he preguntado si creía que yo estaba bien de la cabeza, ha respondido: "Ni sí, ni no, sino todo lo contrario".
Y ahora no sé si voy a poder dormir. Estoy muy confusa.

22 octubre 2007

Pensamientos en flor

El viernes pasado estuve un buen rato de la mañana en un vivero. Mi hermano quería ver unos arbolitos y pasó a recogerme. Sabe que me encanta ir a lugares donde el horizonte no contenga, de modo exclusivo, bloques y más bloques de pisos. Vimos muchísimas flores, cosa nada extraordinaria en un vivero y me traje media docena de macetas de pensamientos. Una de ellas, exactamente igual a esta foto.
Los pensamientos son frágiles; tallos delgados, hojas delicadas y pétalos casi transparentes. Cuando están más bonitos es al amanecer. Se elevan, por decirlo de alguna manera. Y luego, despacio, van inclinando las corolas hacia el suelo. Como si fueran vergonzosos y se escondieran del pleno día. No sé si lo saben, pero a la mañana siguiente ya no lograrán abrirse del todo y morirán. Entonces se cortan las flores marchitas, siempre con las manos (las tijeras traumatizan mucho a las plantas no arbustivas) y se deja espacio a la nueva floración.
No sé muy bien por qué os cuento ésto. Me he despertado pronto, con la cabeza llena de pensamientos que no eran, precisamente, de la familia de los vegetales, ni tampoco tan bonitos. Pensamientos de esos que pesan tanto que, ni siquiera al amanecer, levantan la cabeza del suelo.
Y de pensamiento a pensamiento, en esa forma caótica en que trabaja mi cerebro, me he encontrado, de pronto, poniendo en paralelo unos y otros. Filosofía barata, se llama esta figura.
O reduccionismo; o simplificación; o tontería. O necesidad de comprender, de justificar, de encontrar razones donde no hay nada más que simple cumplimiento de las leyes naturales.
Lo cierto es que soy dueña de mis pensamientos vegetales; he pagado por ellos y puedo decidir que flor corto, y como, y cuando. Pero sobre los otros, los que nacen en mí y de mí, no tengo ningún poder. Y no me parece justo.

16 octubre 2007

Hasta luego, Gato Mayor

En el tiempo en que Gato Mayor vino a vivir a casa yo tenía un par de preciosos galgos Whippet y todos los días salíamos a pasear dos o tres veces, según el tiempo libre de que dispusiera. Pasábamos por una placita de esas que hay en toda ciudad, medio abandonadas; ésta, en concreto, era solo un terraplén descuidado, con unos cuantos árboles, mucha maleza y media docena de buenas salidas a otros espacios igualmente descuidados. Un lugar ideal para que proliferaran las ratas y los gatos callejeros. También un lugar perfecto para que todo aquel que deseara abandonar un gato, lo hiciera impunemente. Además, muchas personas, amantes de los gatos, llevaban comida y agua a diario, así que si eras un felino decidido podías vivir más o menos bien; hasta que te atropellara un coche o algún gamberro decidiera que ya habías vivido bastante y pusiera veneno en el agua o la comida.
Gato Mayor, debió llegar a la placita a la fuerza. Él no había nacido en la calle pero alguien se cansó de tenerlo en casa. La primera vez que nos vimos fue cuando salió de entre unas matas y se lanzó a jugar con mis perros, como si los conociera de toda la vida. Mis galgos, que eran unos auténticos santos, soportaron estoicamente los saltos del gato ante sus narices, los zarpazos, sin uñas, a sus cuartos traseros y las carreras entre sus patas. Si ves algo así en un gato callejero, ya sabes que no es tal. Que se ha criado en familia y con otros animales y que si ahora no tiene un techo sobre su cabeza es por mala voluntad de algún "humano".
Yo no quería gatos en el piso. Temía que los galgos se cansaran de aguantarlo y acabáramos mal. Pero Gato Mayor era un pesado. Cada vez que salíamos estaba esperando a la puerta de casa. Nos acompañaba todo el paseo y al regreso lo dejábamos otra vez en la puerta de la calle maullando bajito, como si llorara.
De mis dos galgos, Erick, el más cariñoso, ya esperaba encontrarle para jugar cuando salíamos y Argos lo toleraba sin problemas, así que un día ya no pude aguantar más sus lastimeros maullidos y hablé seriamente con Gato Mayor: "Escucha-le dije - si cuando lleguemos al portal, entras detrás de nosotros, te metes en el ascensor y luego en casa sin armar jaleo, te dejaré quedarte". Me entendió, sin duda, porque hizo exactamente eso. Y cuando entró en casa, se fue derecho donde estaba el agua y la comida de los perros y bebió y comió como si toda su vida hubiera vivido aquí. Y se ha quedado conmigo mucho más tiempo que mis galgos, que me dejaron hace unos cuantos años, con pocos meses de diferencia.
Ahora él también se ha ido. Ya estará jugando con Erick y Argos, dondequiera que jueguen los animales que han sido amigos y se encuentran de nuevo.
Gato Mayor no era de los que se dejan coger, ni cepillar, ni cortar las uñas; no permitía que nadie le acariciara si no le apetecían caricias y se puso muy celoso cuando me traje a Gato Menor de la misma placita que me lo traje a él, pero cuando yo iba al piso contiguo, donde vivían mis padres, saltaba por los balcones para llegar a mi lado, esperaba mi regreso sin moverse del recibidor durante horas y me recriminó largamente aquella vez que me operaron y tuve que estar quince días fuera de casa. Creo que tenía miedo de que yo también le abandonara. Y ha sido al revés, aunque no puedo reprocharle que lo haya hecho. Sé que él no quería, pero había llegado el momento y nada pudimos hacer para evitarlo.
Ahora Gato Menor le busca por la casa en vano y yo sigo diciendo "Adiós, gatos; hola, gatos", en plural, cuando salgo o cuando vuelvo.

08 octubre 2007

Historia para no dormir

Quince días me ha tenido Telefónica sin conexión. Y no solo sin conexión a la red y sin TV por cable, sino sin poder llamar por el teléfono fijo. He pasado horas colgada del móvil reclamando la reparación; he llamado a todos los teléfonos de atención al cliente, 1002, 1004, 902357000, y hasta he cursado faxes y burofaxes a las oficinas centrales en Madrid, sin lograr que nadie me diera, no ya una explicación, sino una razón para que no se solucionara la avería. No lo he conseguido. Ya me temía que Telefónica hubiera quebrado económicamente y todos sus empleados técnicos estuvieran despedidos, pero no. Esta mañana, por fin, he conseguido hablar con una persona que ha tenido a bien enviarme un técnico que ha tardado menos de quince minutos (15) en solucionar la avería. A minuto por día de impotencia y conversaciones con el "ente" telefónico. Naturalmente, ya tengo cita con la oficina de Atención al Consumidor (para el día 24, nada menos: celeridad total también.., ¡país...!) porque, independientemente de reclamar la parte proporcional de la factura no consumida, quiero una explicación del retraso en la reparación. Y como puedo demostrar de modo fehaciente que es cierto lo que reclamo, espero obtenerla.
Bueno, la verdad es que no lo espero demasiado :) Pero voy a intentarlo porque estoy más que harta de ineptitud y prepotencia. Y si nunca lo consigo, al menos me habré explayado a gusto.
Bueno, ya.
Después de agradecer todos vuestros comentarios y deseos de mejoría de mi bracito, deciros que va mejor, que estoy yendo a rehabilitación y espero volver al trabajo pronto porque la impaciencia me está matando y estoy cansada de tanta inactividad física. Lo he compensado, eso sí, leyendo mucho y ordenando mis discos duros externos. No, el cerebro no cuenta como disco duro externo; sigue lo mismo.
Sirva este post sólo como señal de vida y explicación de mi forzada ausencia, porque ahora lo que me apetece de veras es contestar los correos pendientes e ir a visitaros a vuestros blogs.
Estoy deseando leer y comentar lo que me he perdido en estos quince días de desconexión.
Un abrazo cariñoso a todos, queridos amigos.

14 septiembre 2007

Plegarias atendidas...

... pero no como las deseaba. Para tener tiempo libre, he tenido que caerme cuan larga soy (o sea, poco), y hacerme una preciosa luxación en el brazo con el que como, lo que me crea auténticos problemas de nutrición. Exagero, sí. No preocuparse que incluso he engordado un kilo (por la zona donde acaba la espalda), de tanto estar sentada viendo televisión a todo trapo.
Bueno, pues eso: que me ha dolido y aún me duele el brazo, pero sobreviviré.
Y ahora quiero agradecer, y pedir disculpas también, a mi amiga Cieloazzul, por haber puesto el Beso-Premio, antes de poder decirle lo mucho que me conmovió que me lo diera. Lo subí con la intención de escribir el post a continuación, pero un suelo mojado se interpuso entre el teclado y yo. ¡Muchas gracias, Cielitoazzul...!
Recordé con éste Beso-Premio, que desde hace años, tengo enlaces solidarios en mi web de Hadas, y hay dos a los que voy cada día a hacerles "click" con el cursor. Hoy los dejo también aquí, arriba, en los enlaces, para que vosotros hagáis lo mismo, cuando haya un minuto sobrante en vuestro tiempo. Ya veréis de que se trata. En los alrededores de la Navidad, algunas entidades suelen hacer alguna cosa parecida. Si me entero, añadiré los que aparezcan.
A veces, las cosas no son nada difíciles ni se nos llevan media vida en su realización. Una palabra a tiempo, una pequeña acción de dos minutos, un momento para escuchar o leer a un amigo, o a un desconocido, es todo lo que necesita una persona para superar un mal momento. O para ayudar a superarlo. Leí en el blog de Sahndrah un post que hablaba de esto mismo. Y sabemos que un amigo está ahí, cuando se acuerda de algo que hemos dicho, quizá hace muchos meses, y nos hace un regalo, como ha hecho Vert! recordando algo que me hacía mucha ilusión. ¡Gracias, Vertito...! No he podido ir aún por el brazo pocho, pero hoy está mejor y voy a ver ese Monte.
Y por ese mismo brazo pocho, no alargo el post. Quiero que me deje visitar a unos cuantos amigos, antes de que empiece a cansarse y se ponga a doler.
¡Que dura es la vida...! Aunque no tanto como el suelo, ahora que lo pienso...
:)

08 septiembre 2007

Regreso en la madrugada

Soñaba que escribía un post. Y lo soñaba tan intensamente que me he despertado :)
Es que os echo mucho de menos y sé que no me voy a dormir hasta que os escriba un ratito. Antes de nada, disculpad por no haber contestado a cada uno en particular como siempre hago; el tiempo no me lo permite. Y no el tiempo climatológico, ya me entendéis.
Os doy las gracias por ser tan buenos amigos y no tenérmelo en cuenta: ¡Gracias, gracias...!
De vez en cuando, paso una temporada así, con mucho trabajo, muy agotadora, porque mientras le pido al cuerpo adrenalina extra con la mano derecha, con la izquierda le exijo serenidad. Y son dos conceptos que se llevan a matar. Luego resulta que me caigo de sueño, pero no puedo dormir. Y lo que hago, cuando me queda un ratillo libre, es enfadarme por no poder desconectar.
A veces fantaseo con la idea de que soy otra Mary Shelley y me saco de la manga un Doctor Frankenstein capaz de crear un ser mucho más sofisticado que el que creó. Alguien con varias cabezas intercambiables. Digamos que cuando una cabeza estuviera muy agobiada, pudiera desenroscarla, guardarla en el armario y atornillarse otra de refresco; libre de tensiones y pensamientos negativos. Hasta se podría tener una cabeza para cada trabajo en concreto y así se estaría seguro de hacer en cada momento lo mejor para esa tarea específica, sin miedo a que interfirieran situaciones de otra. ¿Os podéis imaginar que adelanto? También se podría disponer de una cabeza para venir a postear, siempre llena de cosas agradables y originales que contar a los amigos, en vez de andar quejándose de sueño y del poco tiempo que queda libre. Sería imprescindible una cabeza para dormir. Y ya que estamos en ello, me gustaría otra para que mi gato la usara de almohada en vez de la que siempre llevo puesta, que me tiene frita ronroneándome en la oreja toda la noche.
Bueno, queda abierta la convocatoria para el proyecto de cabezas intercambiables. Si se os ocurre cualquier invento aceptable no dejéis de patentarlo; ni de mencionar de quién fue la idea, a ver si cae algún royalty por ahí y nos hacemos millonarios.