Ya son tres los bloggers amigos que me han convocado a éste último (o penúltimo) meme que circula y en el que tienes que contar ocho cosas que definan un poco tu personalidad.
Creo que a lo largo y ancho de lo que escribimos y comentamos queda bastante clara nuestra forma de ser; qué nos preocupa, de qué nos reimos y cuales son nuestras preferencias vitales.
No obstante y para corresponder un poco a las confidencias que han dejado mis amigos en sus respectivos blogs, os contaré unas cuantas cosillas de las que nunca hablo aquí. O creo que no hablo, pero igual sí, y ni me he dado cuenta.
Veamos.
--No me gusta para nada hablar de moda. Para mí es un misterio lo que se llevó la temporada pasada o se llevará la próxima. Cuando tengo que comprarme ropa o zapatos, lo hago siempre obedeciendo a criterios de comodidad y funcionalidad y, si encuentro algo que cumpla esos requisitos, puedo comprar dos o tres pares de lo que sea (pantalones, zapatos, blusas...) exactamente iguales. Es un martirio tener que comprar algo especial para una boda o acontecimiento similar. Lo normal es que esa ropa especial acabe su vida olvidada en el armario, sin que me la ponga nunca más.
--No acostumbro a preguntar a las personas que conozco nada sobre su vida anterior al momento en que las conocí. Tampoco me gusta que me pregunten. Tiendo a suponer que, cuando nuestra mutua confianza se consolide, será el momento, no de preguntar, sino de contar libremente aquello que cada uno desee que el otro sepa.
--Soy una auténtica pelmaza en todo aquello que se refiere a mi trabajo. Repito una y otra vez las mismas cosas, todos los días y a todas horas. Siempre me asusta que algo se me escape, que no vea algún síntoma, que no me explique bien, o que no me entiendan.
--Odio el ruido de fondo con toda mi alma. Necesito silencio para leer, para escribir, para vivir.
--Me es imposible de todo punto ver la tele o escuchar música y no tener un trabajo entre manos. Suelo bordar, que es muy relajante.
--Me da mucha rabia no poder quedarme en la cama ni un minuto más que aquel en que me despierto. Al contrario que en la noche, cuando puedo pasar un buen rato leyendo antes de dormirme, por la mañana soy incapaz de quedarme acostada.
--Soy una obsesa del orden en mi casa. Aunque no siempre tengo tiempo para tenerlo todo como me gusta, cada cosa tiene su lugar establecido y ese lugar se conserva a lo largo de los años, aunque cambie los muebles o me cambie de casa. Libros, discos, películas, carpetas en el ordenador y todo aquello que lo admite, está colocado o guardado por orden alfabético de autor o título, según el caso. Quiero extender la mano y que allí mismo, en la punta de los dedos, esté lo que busco o necesito. Y para todo lo susceptible de ello, tengo una base de datos para consultar. Ya digo; una obsesa :)
--Nunca hago borradores de lo que escribo, ni aquí, ni en Trenzas y Rastas, ni en ninguno de mis otros espacios donde soy yo la que pone las palabras. O sale bien a la primera o adiós al posible escrito. Directo de la neurona a la pantalla. Sí que rectifico tildes, palabras repetidas y cosas así, pero nada más.
--No soy muy habladora, pero si el tema me gusta, puedo hablar hasta que me duela la lengua. Y si no sé nada de algo que me interese, y no sea personal, puedo preguntar hasta agotar la paciencia de cualquiera. En mi descargo decir que también sé escuchar muy atentamente y con toda la paciencia que se requiera.
--Lo peor que puedes hacerme es invitarme a salir cuando tengo un rato libre. No lo hagas, porque te diré que no. Mi casa es todo lo que necesito y el mejor lugar del mundo para mí. En todo momento. Y en su defecto, algún sitio perdido en cualquier montaña o campo lo más solitario posible.
Bueno, bueno..., creo que me he pasado y todo. No podréis decir los que me habéis convocado que no he cumplido.
Los demás, disculpadme por este alarde de personalismo. No lo haré más, lo prometo.
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"Corazón, corazón" Versión de Chavela Vargas


