Reconozco que no soy nadie sin la cabra. Me salen posts tristones, reivindicativos, con ganas de partirle la cara a alguien y cosas así. Estoy de mal humor, en una palabra.
Y eso que ha llovido. Unos 120 litros por metro cuadrado esta noche pasada. Aquí hacemos las cosas bien; sin medias tintas. O es el desierto, o es el diluvio. Pero ni siquiera la lluvia me consuela de la ausencia de mi alter ego. Me escribió el otro día para contarme lo bien que se lo pasaba lejos de mí; que la tenía un poco harta de tanto reclamar sus servicios y que me fuera buscando otra mascota que aguantara mis idas y venidas, mis manías y mi incapacidad manifiesta para dejar de preocuparme por cosas que no puedo solucionar.
Tiene razón, como siempre. Y le he escrito esta carta para pedirle que regrese.
Querida Ágata:
Si me has estado leyendo estos días, ya sabes cómo me siento y cuanto te necesito. Sé que todos los veranos te hago pasar por el mismo infierno de quejas y malos rollos, como tú dices. Y sé que me pongo histérica cada vez que le das un mordisco a alguno de los ficus, y no debería enfadarme porque a ellos no les importa que les quites unas cuantas hojas de vez en cuando. Eso compensa las podas que no les hago por falta de tiempo o de ganas. Por cierto; estos días se arraigó uno de los que planté, escogidos entre las ramitas que les arrancaste la última vez, y ya ha crecido un par de palmos.
Lo peor de tu ausencia es que me porto como una idiota, haciendo montañas de granos de arena y mares agitados de vasos de agua. (Esto no se refiere a lo de las banderas; ya sé que aprobarías ese post)
No pienso tener ninguna otra cabra que no seas tú, así que, por favor, vuelve.
Prometo darte las llaves de casa para que salgas cuando te apetezca; y todos los domingos libres.
Un abrazo muy grande de tu atribulada alter ego.
Trenzas
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"Unchain my Heart" Joe Cocker. 4.66 megas

