22 enero 2006

Confirmado

Se puede estar desconectado de Internet voluntariamente por 72 horas o más, sin sufrir graves consecuencias físicas y, mal que bien, puede controlarse el síndrome de abstinencia. Más mal que bien, pero se soporta :)
Sí, lo he hecho. No creí que pudiera, porque cuando se me avería la conexión o se llevan el ordenador o pasa algo que me impide salir a la red, me pongo atacada de las meninges, se me llevan los demonios y no tengo bastante vocabulario grueso que aplicar a los culpables. Sin embargo me doy cuenta de que esa no es una actitud racional. Al fin y al cabo, se estropean otras cosas por la casa y no me dan esos ataques de furia. Decidí que ya era hora de poner a prueba mi autocontrol y he dejado descansar a Internet tres días enteros, con sus respectivas noches y sigo viva y relativamente tranquila.
A la cabra sí que he tenido que doblarle la dosis de medicación, porque empezó a comerse las fundas del sofá y eso solo lo hace cuando está muy alterada. Normalmente solo se muerde las pezuñas si está nerviosa, pero si la emprende con las fundas del sofá, me alarmo, la verdad.
¿Y que he hecho en todo ese tiempo que no he estado en la red? Básicamente, nada. Es decir, nada que me haya cambiado la vida. He acabado de leer unos cuantos libros, he trabajado un poco con el catalán y el inglés, he trasplantado unas cuantas macetas y he intentado, sin lograrlo del todo, poner un poco de orden en el disco duro. En los varios discos duros para ser exacta.
Ahora tengo unos cuantos cientos de carpetas más, todas ordenadas por temas y los temas por orden alfábetico. No me cabe duda de que en cuanto esté todo perfectamente organizado, se romperán los discos duros y se volverá a perder todo el trabajo.
Ya sábeis; la vida son recuerdos y mientras organizaba temas y carpetas me he estado acordando de mi mayor pasión cuando era niña. Bueno, en realidad eran dos mis pasiones; un niño guapísimo llamado Fernando, que no me hacía ni caso, y pasarme por la mercería de la esquina a pedir cajitas vacías para ordenar los miles de accesorios de mis muñecas. La dueña de la mercería era amiga de mi abuela y me guardaba unas cajas preciosas y también me regalaba botones de los muestrarios y trocitos de cintas de colores para lazos y frasquitos de colonia y cosas así. Y entonces yo ordenaba esas cosas por colores o tamaños, según el caso, dentro de las cajas pequeñas y las cajas pequeñas dentro de otras cajas más grandes que guardaba en el armario y organizaba una auténtica feria de cajas cuando decidía que quería contemplar mis existencias de material o necesitaba alguna cosa para reformar algún atavío de las muñecas, con gran desesperación de mi abuela o de mi madre que no entendían porqué no podía meter todo aquello en una sola caja. Pero a mí me parecía un sacrilegio meter en un mismo sitio los botones relucientes y los opacos. O las cintas de terciopelo con las de seda.
La manía de las cajas aún no se me ha quitado y sigo siendo tan ordenada que da asco. Aunque ya no guardo cosas para las muñecas, ordeno los hilos de bordar por su número de tintada en cajas que guardo en otras cajas que tienen bandejas del tamaño de las madejas. O sea; soy un caso perdido. Y ahora no se os ocurra pedirme que vaya a vuestra casa a poner orden, a menos que tengáis preparadas unos cientos de cajas y cajones. En ese caso, creo que no podré resistirme e iré en el primer tren.

13 enero 2006

Voy, voy...

Ea, ya estoy aquí. He venido corriendo, que conste :)
Pasa que cuando se afloja el ritmo, una se distrae; se le va el santo al cielo; se entontece y no da pie con bola. Que yo no estoy hecha para una vida pacífica y en cuanto tengo unos días tranquilos, sin presión ni carreras, se me despistan las neuronas y me pongo a hacer cosas raras por la casa. Hasta he limpiado los cristales y quitado el polvo acumulado en los libros. Algo que no debe hacerse nunca, nunca, porque sin querer, empiezas a abrirlos, a leer una página aquí y otra allá y a apartar los que quieres releer, o te das cuenta de que algunos llevan en casa un par de años y aún no los has leído, y claro, así no hay quien acabe el trabajo.
Y justo en el momento en que le estaba diciendo a la cabra que era imperativo venir a postear algo, va el Blogger y se cierra en banda y no me ha dejado entrar hasta hace un minuto y son las 0:24, hora española. Una hora genial para irse a dormir pero ya que he empezado a despertar al teclado, seguiré.
Lo cierto es que tengo poco que contar, aunque después de dos días seguidos de documentales del FBI y capítulos del CSI (sí, me he tomado dos días de "tumbing" en el sofá, para descansar de limpiar cristales y libros) he acumulado una enorme cantidad de conocimientos útiles que compartiré con vosotros en próximas entregas. Ahora, por ejemplo, si me encuentro una colilla tirada en la puerta de mi cuarto de baño, de una sola ojeada puedo saber quién se ha fumado lo que falta. Y yo no necesito ningún sofisticado instrumental; lo sé por descarte de sospechosos. Procedimiento: descarto al canario porque el diámetro del cigarrillo es demasiado ancho para su pico; descarto a los gatos porque en el filtro no hay marcas de colmillos; descarto a la cabra porque ella se lo habría comido entero. ¿Quién queda..? ¡Ah, no..! No os voy a decir quién es el culpable. Me acojo a la Quinta Enmienda y no tengo por qué declarar. Y mucho menos sin un abogado presente.
Y ahora no sé si es la Cuarta o la Quinta Enmienda. Voy a necesitar dos días más de "tumbing" para aclarar éste extremo pero mientras me entero, sabed que estoy escribiendo esto con guantes de látex y como no dejaré huellas dactilares, lo negaré todo caso de que se os ocurra acusarme de cualquier asesinato o abandono de colillas.
*
Frederic Chopin. Vals nº 14. Al piano, Vladimir Ashkenazy

05 enero 2006

Como siempre...

... tarde, pero aún no demasiado para desearos un año estupendo que traiga todo aquello que os haga felices. Mandaría una varita mágica a cada uno, pero se han agotado las existencias en el País de las Hadas :)
Hace un rato estaba oyendo las sirenas de los barcos del puerto y los cohetes que anunciaban la llegada de los Reyes Magos de Oriente a esta ciudad. El cortejo real no pasa por mi calle, pero es imposible dejar de escuchar el griterío de los niños (y de los mayores) al paso de las carrozas. De todas las fiestas navideñas, ésta es la que prefiero. Me acuerdo vivamente de las esperas nocturnas junto a mis hermanos; de los cuchicheos antes de lograr dormir unas pocas horas; del levantarse de madrugada a mirar cuantos paquetes había en el comedor y si contenían lo que habíamos pedido tan fervorosamente.
Entonces no lo sabíamos pero era mágico el momento. Lo sabemos ahora, cuando vemos aquello mismo en los ojos de los pequeños de la casa. Recuerdo que me resistí con todas mis fuerzas a creer que los Reyes eran otra cosa que lo que parecían y colaboré intensamente a mantener en la ignorancia a mis hermanos más pequeños contradiciendo todo lo que les decían los amigos en el colegio acerca de la verdadera identidad de Sus Majestades y aplicando la lógica mágica para explicar por qué podían estar en todas partes a la vez.
Me siento un poco perdida la Noche de Reyes; desposeída de mi derecho a esperar un milagro y echo de menos que alguien me diga que es verdad que llegan de Oriente y que con ellos traen el poder de la esperanza en algo mejor: el oro, el incienso y la mirra de nuestra vida futura.
Y por una vez, la cabra está de acuerdo conmigo.
¡Feliz Noche de Reyes a todos..!

29 diciembre 2005

A punto de...

... finalizar otro año.
Cuando pasa la Navidad, me ataca una especie de impaciencia; unas ganas de correr hasta el día 31 y de llegar a las uvas y estrenar el 1 de enero de una buena vez.
La semana más larga del año es, para mí, ésta. Cuando era pequeña, eran las dos semanas desde Navidad hasta Reyes. Ahora, como los regalos me los trae Santa Claus, solo tengo siete días de nervios. Algo bueno tenían que traer las costumbres foráneas.
Es que empezar un año es doblar el cabo de Buena Esperanza. Se dejan atrás las aguas agitadas y esperamos que sea mejor a partir de ahora. Son sólo eso; ilusiones. El día 1 seguimos como siempre; no hemos cambiado de aspecto, ni de trabajo, ni de costumbres. Y sigue haciendo un frío del demonio.
Y los buenos propósitos se arrinconan a las pocas horas de haberlos formulado, porque seguimos sin tener tiempo ni voluntad para realizarlos.
Pero no importa; las estrellas siguen en el cielo y en la tierra sigue habiendo buena gente y tenemos familia y amigos que nos quieren y a quienes queremos; personas estupendas con quienes compartir esas pequeñas cosas de cada día que nos gustan o nos enfadan y que conforman la red bajo el trapecio de la vida para que, si caemos, no nos rompamos del todo.
Lo mejor de empezar un año es no haber perdido nada importante en el que acabó. Y seguir conservándolo.

23 diciembre 2005

¡Feliz Navidad..!

Sin perjuicio de que vuelva a escribir alguna cosa más referente a estas fiestas, quiero dejaros una postal de recuerdo en la dirección de ahí abajito.

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*
Y luego si me da tiempo, os cuento alguna aventura de la cabra, de los gatos o mía :)


19 diciembre 2005

Brindando

Brindis famoso el de "La Traviata", ese que suena ahora en la voz de María Callas y Alfredo Kraus. No se puede pedir más para una noche de ópera en un blog, aunque nada os impide imaginar que estáis en el Liceo de Barcelona, en el Real de Madrid, en Milán, en New York o en Sidney escuchando estas voces maravillosas.
Y, cómo no, también podéis imaginar que estáis en una espléndida mansión bailando un vals; las señoras vestirán trajes largos con generosos escotes y los caballeros irán de smoking y todos llevarán una copa de champagne en la mano. Todo el mundo será muy feliz mientras dure la ilusión y este primer acto. Ya sabemos que "La Traviata" acaba mal, pero por ahora, disfrutemos.
De eso se trata; tomemos esa porción de alegría de hoy o de este momento y aprovechemos para compartirla con quien más cerca esté de nosotros. No solo ahora, que ya tenemos puesto el cálido abrigo navideño, sino siempre que podamos.
Estos días pasados, he tenido ocasión de contemplar algo extraordinariamente hermoso y excepcional; mi forma de agradecer lo que he aprendido es compartirlo y vosotros estáis cerca, así que os dejo aquí esa pequeña-gran historia.
Llevábamos días esperando la muerte de una anciana señora a quien todos queríamos mucho. Sólo tenía una hija y dos nietas veinteañeras. Las tres estaban todo el día yendo y viniendo, turnándose, pidiendo noticias, pasando noches en vela y haciendo todo aquello que era necesario hacer para la comodidad de su madre y abuela. Cuando ésta entró en un coma tranquilo, las nietas trajeron música para ella. Eligieron las canciones que le habían oído cantar cuando aún su mente no se había perdido en las nieblas del Alzheimer y las hicieron sonar una tras otra en el reproductor; boleros, canciones de cuna, villancicos y melodías tradicionales.
Era muy impresionante ver a aquellas dos jóvenes, cada una a un lado de la cama, cogiendo las manos de su abuela y cantando a media voz, sonrientes y, a la vez, con los ojos llenos de lágrimas.
Tengo un trabajo que me pone muchas veces en la necesidad de ver como reaccionan las familias ante la muerte de un ser querido. Nunca había visto algo así y me alegro mucho de haber estado presente para poder decir que sí, que somos capaces de encontrar fuerzas para recordar la felicidad pasada y compartirla hasta el final con las personas a quienes amamos.
Sigamos bailando.
*

17 diciembre 2005

Villancicos y no

Villancico, es una tonada popular genuinamente española, con un número de versos entre dos y cinco y un estribillo. En sus orígenes no fue una canción sólo de Navidad, sino que se cantaba en procesiones o romerías, en los Autos Sacramentales, y también aparecían en sus versos temas profanos.
Su nombre parece provenir de "villano" (entendiendo por villano al habitante de una villa o aldea) por tratarse de una tonada popular y rural, pero ya desde el siglo XIV, algunos poetas incorporaron a sus creaciones la métrica del villancico. El Marqués de Santillana, Juan del Enzina, y Juan Boscan, entre otros. De carácter marcadamente religioso, deben citarse los que compuso Santa Teresa de Ávila.
*
Esta es la estructura básica del villancico popular español, que es el que estáis escuchando.

Por debajo del arco
del portalito,
se descubre a María,
José y el Niño.

Ay, del Chiquirritín,
Chiquirriquitín,
metidito entre pajas;
ay, del Chiquirritín
Chiquirriquitín,
queridito del alma.

Entre un buey y una mula
Dios ha nacido,
y en un pobre pesebre
le han recogido.

Ay, del Chiquirritín,
etc...

Muchas de las canciones que cantamos en estas fiestas, no son estrictamente villancicos, y sus nombres varían dependiendo del país de origen.

Canzonetta di Natale, en Italia.

Christmas Carols, en países de habla inglesa

Weihnachten Lieder, en Alemania

Cantinela, en Portugal.

Nöels, en Francia, pluralizando Nöel (Navidad)

Nadales, en Cataluña, pluralizando Nadal (Navidad)

Las canciones navideñas que provienen del entorno religioso, como el popular "Adeste Fideles", se llaman Motetes .
Aprovechando que os tengo ahí, a tiro de ordenador, quisiera preguntaros el nombre que reciben en vuestro país, o en el lugar en que viváis y que me rectifiquéis si alguno de los datos no es exacto. Así aprendo un poco más.
De todas formas, no tiene importancia como llamemos a lo que cantemos en Navidad. Lo importante es que lo hacemos y que ese cantar tiene un motivo que nos apetece celebrar.
*
"¡Ay del chiquirritín!" interpretado por el Coro "Pequeños Cantores" 1.06 megas

14 diciembre 2005

Deux ex machina


*
Solución que se aplicaba en el teatro griego y que resolvía el final de una obra por la vía rápida, con poca o ninguna coherencia. Cuando el desarrollo de la tragedia había llegado a un punto del que no se sabía cómo salir, el autor se sacaba de la manga a Zeus o a algún otro dios del panteón y, oportunamente, la "machina" lo hacia descender hasta la escena para finalizar el conflicto.
Y no me digáis que no es una solución magnifíca. ¿Que no sé cómo acabar un cuento o una novela? Ningún problema. Si es de ambiente griego, llamo a Zeus; si del lejano Oeste, llamo al Séptimo de Caballería y que ellos acaben la acción y den a cada cual su merecido. O no. No siempre los buenos salen ganando.
Esta semana que llevo sin postear, he tenido muchos motivos para desear esa solución. Que aparezca alguien con mucho poder y me quite de delante todos los problemas, todos los cansancios, todas las sinrazones. Y una de dos; o la máquina se había estropeado o no tengo suficiente fe en Zeus, porque no me ha hecho ni caso.
Bueno; esta noche ya he podido dormir más de tres horas seguidas y me siento mucho mejor. Incluso he empezado a recuperar la fe en Zeus; estoy segura de que va a tocarme la lotería de Navidad a pesar de que no he comprado ni un boleto.
¿Qué? ¿Que no os parece posible? Pues no se por qué, la verdad. ¿Qué le impide a Zeus colgarse de la maquinita y bajarme un boleto premiado en el momento justo?
Pues que sepáis, que si sucede, no pienso repartir con vosotros, hombres/mujeres de poca fe..!

05 diciembre 2005

Navegantes

Hace un par de siglos, para ser navegante necesitabas un barco y un mar; o como mínimo, un río caudaloso y una barca; o un río pequeñito y una balsa, pero vamos, que el agua era tan imprescindible como algo que flotara. Más tarde, empezamos a navegar por el aire. Para eso se necesita un avión, algo de combustible y aire. Y más tarde, empezamos a navegar desde casa, con ayuda de un ordenador y una línea telefónica.
Y es en éste último caso donde cobra pleno sentido, y en todas sus acepciones "el arte de marear" expresión que antiguamente sólo se aplicaba a las personas que practicaban con sabiduría el oficio de navegante marino.
Ahora, lo que llamamos "navegar por la red" ha perdido la mitad de la frase; ya no es un arte; sólo es un mareo. Y de los grandes.
Han intentado muchas veces explicarme como funciona eso de que hay 11 ordenadores en el mundo que controlan, en última instancia, todo lo que navega por la red; que esos 11 tienen unos acólitos que les ayudan en el trabajo y que a su vez, éstos también tienen secretarios, administrativos, botones y ascensoristas; incluso chico de los recados, pero yo sigo sin enterarme de cual es su calendario laboral y por qué sistema las cosas funcionan un día no y otro tampoco.
Muchas veces resultaría más rentable ir en persona a entregar un correo electrónico que desesperarse viendo como es imposible verlo salir del ordenador y otros te comes la mesa de impaciencia esperando a que abran la bandeja de entrada.
Y esto va a ser culpa del chico de los recados, que es el que menos cobra y el más fácil de despedir. Mientras lo despiden y le pagan la indemnización, seguiremos vaciando los bolsillos en las cuentas bancarias de nuestros teóricos "Servidores de Internet" que en la práctica, son nuestros dueños.
Bueno, ea, que no os ataque el mareo mientras voy y vuelvo del trabajo.

02 diciembre 2005

Alumbrado Público

No, no voy a quejarme del alumbrado de mi calle. Es que hoy he recibido un mensaje desde el libro de visitas de mi web de hadas, firmado con ese nick: Alumbrado Público.
Imaginaos: "Hola, me ha encantado tu web, los dragones más. Creo que eres estupenda y me puedes añadir a tu Messenger. Tu amigo, "Alumbrado Público"
Y ahora viene la pregunta del millón de dólares; ¿cómo se añadirá el alumbrado público al Messenger? ¿Tendré que conectar mi ordenador a la farola más próxima?
Yo no debería preocuparme por esto, ya que no tengo activado el Messenger, pero imaginaos que sí y que a la gente le diera por ponerse nicks del tipo "Gas Natural" o "Repsol Butano" o Telefónica de España" Con lo facilito que es elegir un nick breve y sugerente como el de otra comunicante apodada "Nefertiti Nefer Neferu-Atón" ¡Akhenatón debe estar saltando de alegría en su tumba al ver ese nombre!
En fin, cambiemos de tema. Estoy muy contenta de poder comunicaros que, contra todo pronóstico, incluso el mío, he pasado decentemente el examen de catalán, acertando (que no sabiendo) 51 pregunta de las 60 de que constaba. La cabra se puso loca de alegría, pero se le pasó enseguida cuando vio la cantidad de trabajo que ha ordenado "la profe" para la semana que viene, que no habrá ningún día de clase porque aquí, en España, hay un puente tan largo como el Golden Gate, por lo menos.
Mi gozo en un pozo, que diría mi abuela :(
Pues eso, que me tengo que ir. No sé si a conectarme a la farola o a estudiar.
No; creo que mejor me pongo la tele y veo un par de documentales de momias egipcias con muchos focos a cargo del Alumbrado Público.

28 noviembre 2005

Comenten, que es gratis

Eso lo dice mi amiga Sherezada en su blog, que no me quiero atribuir ingenios que no me pertenecen :)
Y aquí y ahora, un arrepentimiento y una disculpa que le debo a JM, un bloggero que ahora mismo no blogguea. Una vez le reprochaba que escribía muy poco y que por eso los comentarios a sus posts, acababan hablando de cualquier cosa menos del tema concreto que exponía. Y él me dijo que eso era lo mejor que podía suceder en los comentarios; que se convirtieran en una tertulia. Creo que le contradecí, si no de palabra, que no recuerdo eso, sí al menos de pensamiento. Me arrepiento, JM, y te doy la razón.
Casi lo mejor que le puede pasar a la sección de comentarios es que, aunque el post trate de Metafísica, se acabe poniendo en ellos la receta de las lentejas que hace Avril (por cierto, nena; ya estás tardando) o como van en la liga los Pumas, que ya me he enterado que es un equipo de fútbol.
Y así los comentarios toman el post por asalto y lo convierten en algo mucho más vital y divertido. Una auténtica conversación entre amigos antiguos y nuevos que se comunican sin que se note la diferencia de horarios. Lo cual es de agradecer, porque algunos nos vamos a dormir cuando para otros empieza la jornada laboral :)
Lo importante es, como hoy me decía Arare_ en una carta, la Comunicación con mayúscula. Y lo mejor, lo mucho que aprendo de todos en esta sala de estar que lográis hacer tan divertida.
La cabra también está contenta y me pide que le perdonéis si alguna vez os da un topetazo; que es de cariño, dice ella, sólo que a veces no calcula bien el empuje.

23 noviembre 2005

Cerebro bajo mínimos

Llevo desde las 7.30 de la mañana intentando postear algo decente, pero ni flores; que no hay manera. Y es que no me queda ni una neurona libre. Es la última vez que le permito a la cabra que me matricule en tantos cursos a la vez; lo juro.
El otro día fui a que me cortaran el pelo (sí, más) y ya la peluquera debió notar algo raro porque me dijo "¡uy, que cabeza más pequeña tienes!" Es que es normal; al carecer de contenido el continente se reduce. Eso sí; me cobró lo mismo que cuando tenía la cabeza más grande.
La cabra intenta consolarme diciendo que con el frío los cuerpos se contraen y que quizá sea debido a eso la falta de ideas, pero no sé, no sé... Me temo que es algo más grave porque me puse la manta eléctrica en la cabeza hasta que casi salí ardiendo y nada. Ni una idea más.
Y tengo que hacer algo al respecto porque antes del 15 del mes que viene tengo varios controles orales y escritos y debo acabar el segundo curso literario.
Si alguno de vosotros sabe como hacer para poner en marcha esa parte de cerebro que dicen que no usamos, decídmelo, por favor.
Yo voy a comprar unas cuantas cajas de cerillas, porque el fósforo estimula las neuronas y se las daré de postre a la cabra; a ver si a ella se le ocurre algo para remediar esta situación.

17 noviembre 2005

Festejando

Todo no van a ser lamentaciones. Pasado mañana se cumple un año del primer post que puse en este blog; bueno, el primero que no decía "no me aclaro" o "voy a ver si esto funciona" y otras cosas igual de interesantes :)
¡Cuánto camino desde entonces, cuantas palabras dejadas aquí, cuántos amigos..!
A veces me sorprendo en la calle o en el trabajo, o aquí en casa, ante el ordenador, pensando en vosotros. Alguna cosa, alguna situación me hace decir "esto lo pondré en el blog; le hará gracia a........., o le gustará a........" Poned vuestro nombre en la línea de puntos y acertaréis.
He estado repasando lo que escribí aquí los dos o tres primeros meses y me doy cuenta de lo mucho que le debo a mis blogs y por extensión a todos aquellos que venís a hacerme compañía. Y pongo primero los blogs porque son ellos quienes me la han facilitado, no porque sean más importantes. Cada uno de vosotros llega y trae sus palabras y sus sentimientos con él. Su modo especial de decir, su acento, sus giros idiomáticos, su manera de ser. Y eso, bien lo sabéis, es un tesoro que no se puede cuantificar porque no es nuestro bolsillo quien se enriquece, sino nuestro espíritu y nuestra inteligencia.
He aprendido mucho en este año y también me he librado de muchos pesos; he saldado algunas deudas conmigo misma y me he comprendido más y mejor a través de vosotros, porque me habéis dado muchas diferentes perspectivas.
A todos, muchas gracias. Y me permitís, porque sois así de buenos, que ponga aquí un párrafo que escribí al principio y que le dediqué a mi introductora en este mundo de los blogs, mi amiga Sherezada. Sé que ella no se enfada si lo pongo en plural y os lo dedico a todos. Es éste:
*
Aquí, en España, decimos que algo "está a tiro de piedra", cuando queremos decir coloquialmente que está cerca. Así que si tengo un amigo que vive a cien metros, diría "tengo un amigo que vive a tiro de piedra de mi casa" y sería correcto. Ahora tengo muchos amigos que viven a miles de kilómetros y esa expresión no me sirve. Pero, ¿para qué esta la inventiva?Propongo a la Real Academia de la Lengua que incluya en sus frases coloquiales ésta:
TENGO MUCHOS AMIGOS Y AMIGAS A TIRO DE ORDENADOR
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Y espero que os quedéis un buen rato. Todo mi cariño.
*
"Wild Theme" Mark Knopfler y Alan Clark. 3.37 megas

10 noviembre 2005

Mando a distancia

A ver si podéis recordar, así a bote pronto, cuantos mandos a distancia tenéis. ¿Cúantos..? Se os ha olvidado alguno ¡no pueden ser tan poquitos..!
Seguro que hay entre 8 y 10, aunque puede que alguno ya no sirva para nada, porque el aparato que "mandaba" ya no lo tenéis, pero el mando se quedó por ahí en algún cajón.
Sin mandos a distancia, estamos perdidos. Por ejemplo; si me siento ante la tele, necesito 4, a saber: el de la tele propiamente dicha, el del video por si se me ocurre grabar algún anuncio, el del Imagenio (tele por cable) y el del DVD, por si lo que ponen en las muchas cadenas no me interesa y decido ver una película. Luego está el mando de la torre de música, los de las otras teles y los de los otros DVD´s. Total de mandos a distancia en mi casa, 9.
Y no incluyo los inservibles que son 2, de momento, y que tiraré cuando me acuerde. Así no es de extrañar, dada mi salud mental y dada también la costumbre de usar los citados "a distancia" que esta tarde quisiera "apagar" al canario con el mando de la tele. Y yo me preguntaba por qué motivo no se callaba el pájaro si le apuntaba directamente y apretaba con insistencia el "off". ¡Hasta he estado a punto de cambiarle las pilas al mando!
Hay que decir, en mi descargo, que hoy he vuelto a clase y tenía una fenomenal empanada mental, con todo el trabajo que me ha caído después de 6 clases perdidas por el tema de la vacuna. Aunque no estoy segura de que esa sea una buena excusa.
En fin; si os sorprendéis algún día con un mando a distancia en la mano intentando apagar al perro del vecino, que no para de ladrar, sabed que no estáis solos, ni sois los únicos.
Y yo me voy a dormir, antes de que se me ocurra apuntarme con un mando a la cabeza y me quede en "off" para los restos. Que tengáis bonitos sueños.

04 noviembre 2005

Organización

*
Sí, señor; la base de una vida tranquila, consiste en la organización. Una no debe llegar a casa y dejar las cosas que trae o las bolsas de la compra en cualquier sitio. Debe poner cada cosa en su lugar, metódicamente, y fijarse en lo que está haciendo o pasará la mitad de su tiempo intentando recordar donde dejó la bolsa de patatas fritas, imprescindibles para ver la tele. Si no eres organizado, cuando encuentres las malditas patatas solo llegarás a ver el The End y los títulos de crédito del film en cuestión.
Pero yo tengo otras cosas en mente; casi nunca como patatas fritas y veo muy poca televisión; en cambio tengo grandes problemas con los ordenadores, como ya estáis hasta el gorro de saber, porque lo cuento cada dos o tres posts. Harta de perder el trabajo una y otra vez, hago montones de copias que guardo en otros montones de discos duros externos. Intento organizarme, pero la verdad, es dífícil. Cada vez hay que enchufar el dichoso USK o la unidad de disco X, y tengo poco tiempo y encima debo recordar muchas otras cosas, para lo cual necesito otras pocas agendas, una pizarra de corcho colgada en la pared, etc, etc.
Total, que he decidido que lo mejor es ir tomando notas y ponerlas bien a la vista. Tal que así, como se puede ver en la foto. No sé si está claro, pero ahí esta mi vida mental entera y verdadera. En primer plano el teléfono del técnico rompetodo, y luego otras cosillas, como donde se están secando los calcetines, a que hora ponen el último documental sobre momias chinas, el día que viene el fontanero, donde he puesto las gafas de repuesto, por si acaso, y donde está guardada la copia del último trabajo que escribí.
Lo más difícil ha sido clavarle las chinchetas al monitor, que nunca hubiera dicho que podía ser tan duro el condenado. Solo me atreví con los clavos en última instancia porque siempre, siempre, me doy con el martillo en los dedos. Solo puse los imprescindibles, porque esas notas en particular eran importantes; las de la medicación que le doy a la cabra para mantenerla tranquila.
Bueno, ya está; solo quería deciros que si queréis el modelito de mi ordenador, tamaño tapiz de escritorio, decídmelo y os lo mandaré por correo :)
Yo lo tengo puesto siempre; así, si se me olvida donde dejé algo importante, solo tengo que mirar el monitor y me acuerdo enseguida.
*
"Summer in the City" interpretada por Joe Cocker. 3.80 megas